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perfil.com · hace 17 horas · Artemio López

La democracia intervenida

Artemio López

De Meta y las presiones de Trump en Honduras a las controversias en Colombia y Bolivia, la proscripción de Cristina Kirchner y la intervención en Venezuela, seis casos muestran una amenaza común: la voluntad popular se vacía cuando corporaciones, tribunales o potencias extranjeras condicionan quién compite, qué información circula y cuánto puede decidir una sociedad. Defender la democracia exige que ningún poder económico, judicial o geopolítico esté por encima de la soberanía popular.

La democracia no se reduce al voto. Requiere información, alternativas reales y capacidad de cambiar el rumbo sin restricciones ajenas.

Cuando una empresa controla la visibilidad electoral, una potencia amenaza con sanciones, un organismo internacional emite conclusiones decisivas o una sentencia excluye a una dirigente, no basta invocar la legalidad: hay que examinar fundamentos, garantías y efectos democráticos.

Brasil. En octubre de 2026 la campaña de Lula anunció que denunciaría a Meta ante la OEA por presuntas restricciones a contenidos favorables. La empresa lo negó. El caso plantea si una compañía privada puede controlar canales esenciales de comunicación política con criterios opacos.

Honduras. Antes de las elecciones de noviembre de 2025 Trump respaldó a Nasry Asfura y amenazó con consecuencias económicas si triunfaban sus adversarios. Asfura fue declarado ganador en un proceso cuestionado. El CEPR criticó la intervención, aunque no encontró pruebas suficientes de fraude presidencial. Hay que distinguir: no atribuir un fraude no demostrado y rechazar que una potencia use su poder económico para condicionar las opciones de otro pueblo.

Colombia. https://colombiacheck.com/ documentó videos generados con IA que imitaban a Iván Cepeda y le atribuían declaraciones falsas antes de la segunda vuelta de junio de 2026, con millones de visualizaciones. La desinformación industrializada degrada el debate. La respuesta exige transparencia publicitaria, identificación de contenidos manipulados y controles que no se conviertan en censura.

Bolivia. Tras las elecciones de 2019 la auditoría de la OEA, bajo Luis Almagro, denunció irregularidades graves.

La crisis terminó con la renuncia de Evo Morales. El CEPR cuestionó después aspectos metodológicos y la solidez de algunas inferencias. Ningún organismo internacional puede quedar exento de escrutinio cuando sus conclusiones afectan la continuidad de un gobierno.

Argentina. En junio de 2025 la Corte Suprema confirmó la condena de Cristina Fernández de Kirchner en Vialidad y su inhabilitación perpetua, después de que anunciara su candidatura en Buenos Aires. Las declaraciones del embajador Peter Lamelas alimentaron el debate sobre autonomía y coordinación con la Justicia argentina. La exclusión modifica las alternativas disponibles. “Cristina Libre” plantea la defensa de garantías judiciales y el derecho a la representación para impedir que la persecución penal elimine adversarios.

Venezuela. Las elecciones de 2024 enfrentaron la proclamación de Maduro con las denuncias de victoria de Edmundo González. La falta de actas completas y verificables fue la excusa para desconocer el resultado electoral. Tras la captura de

Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de 2026, el mismo Trump descartó a María Corina Machado por impopular y abrió negociaciones con el Ejecutivo de Delcy Rodríguez alta dirigente del PSUV. El petróleo finalmente ocupa el lugar central que siempre tuvo en la impugnación a las elecciones venezolanas.

Las tecnológicas protegen sus modelos de negocio, el mayor financiamiento otorga ventajas comunicacionales y las potencias aseguran posiciones estratégicas. Los costos recaen sobre quienes tienen menos recursos para disputar la información o defender derechos.

La defensa democrática no puede ser selectiva. Exige transparencia a las plataformas, pruebas verificables a los organismos electorales, garantías a los tribunales, límites a la injerencia extranjera y respeto a la autodeterminación. Debe rechazar tanto la impunidad de gobernantes como el uso de la legalidad para restringir arbitrariamente la competencia política.

Ninguna corporación, tribunal o potencia extranjera puede sustituir la voluntad de los pueblos ni quedar exenta de rendir cuentas estimados lectores de PERFIL.

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