Corridas, piedras y gases en la quinta marcha universitaria, que fue multitudinaria y reforzó las críticas contra el gobierno de Milei
El gobierno de Javier Milei enfrentó este jueves la quinta Marcha Federal Universitaria, en una jornada que combinó una movilización multitudinaria frente al Congreso, una nueva disputa judicial por el financiamiento de las universidades públicas y una victoria parlamentaria del oficialismo, que logró evitar el tratamiento del DNU 70/2023 en Diputados.
La protesta, que reunió a miles de estudiantes, docentes, organizaciones sociales y políticas, transcurría con normalidad hasta que un grupo de encapuchados provocó incidentes frente al vallado de Gendarmería Nacional. Según informaron fuentes oficiales, los disturbios dejaron hasta el momento un saldo de cinco policías heridos y una persona detenida. El balance es provisorio y podría actualizarse con el correr de las horas.
La nueva demostración de fuerza de la comunidad universitaria llegó en medio de una pulseada institucional por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso y ratificada pese al veto presidencial. En las últimas horas, la Justicia le dio un respiro a la Casa Rosada al suspender provisoriamente las multas de $100.000 diarios que pesaban sobre el jefe de Gabinete, Diego Santilli, por el incumplimiento de una medida cautelar que exigía actualizar salarios y becas de docentes y no docentes.
El alivio judicial no resolvió la controversia de fondo. El Gobierno mantiene su resistencia a aplicar plenamente la norma por sus consecuencias presupuestarias, mientras las universidades reclaman que se cumpla una ley que atravesó todas las instancias legislativas y que cuenta con decisiones judiciales favorables a su implementación.
En ese escenario, la movilización también se convirtió en una protesta más amplia contra las políticas del Ejecutivo. A los reclamos universitarios se sumaron organizaciones sindicales, sociales y políticas que exigieron la derogación del megadecreto DNU 70/2023 de desregulación económica de Milei.
Desde las 13, miles de manifestantes comenzaron a concentrarse en las inmediaciones del Congreso. Entre la multitud había estudiantes de distintas facultades, columnas de agrupaciones universitarias, movimientos sociales y políticos, además de sindicatos que se plegaron a la convocatoria.
Durante las primeras horas, la movilización se desarrolló sin mayores sobresaltos. Sin embargo, pasadas las 14, un grupo de personas encapuchadas apareció frente al vallado que separaba a los manifestantes de los efectivos de Gendarmería Nacional, desplegados a pocos metros del Congreso sobre la avenida Entre Ríos.
Algunos de los encapuchados llevaban mochilas y latas de cerveza, mientras mantenían sus rostros cubiertos. Su presencia generó tensión entre los propios manifestantes: un grupo de jubilados autoconvocados intentó alejarlos del vallado para evitar que se produjeran incidentes.
Pese a esos intentos, los encapuchados comenzaron a arrojar piedras hacia el sector donde se encontraban los gendarmes y trataron de derribar las vallas metálicas de seguridad. Los episodios de violencia alteraron el desarrollo de una protesta que hasta ese momento había transcurrido sin incidentes.
El clima también jugó en contra de la convocatoria. Pasadas las 15 comenzó a llover sobre la zona del Congreso, mientras en el escenario principal todavía se sucedían los discursos de los oradores con duras críticas a la administración Milei. La combinación de los incidentes y la lluvia provocó que parte de la multitud comenzara a desconcentrarse antes de lo previsto.
Las banderas también tuvieron un protagonismo especial durante la jornada. Sobre la Avenida de Mayo, vendedores ofrecían trapos con consignas como “La patria no se vende” y “Las Malvinas son argentinas”. A lo largo de varias cuadras se desplegaron pancartas del Frente Sindical Universitario con un mensaje directo al Presidente: “Milei, cumplí la ley”.
Ya en las inmediaciones del Congreso, otra bandera reflejaba el malestar de los jubilados: “Con el veto que vota la casta, una jubilación ya no paga ni la canasta”. Entre estudiantes y adultos mayores, la protesta parecía encontrar un punto en común: el rechazo a las políticas del Gobierno.
Tampoco faltaron los cánticos contra Milei. Se escucharon consignas como “Milei, basura, vos sos la dictadura” y “La patria no se vende”. También hubo una adaptación de uno de los clásicos de las movilizaciones populares: “Universidad de los trabajadores y al que no le gusta, se jode, se jode”.
Mientras la protesta avanzaba en las calles, dentro del Congreso el Gobierno consiguió un triunfo: la sesión especial convocada por la oposición para intentar derogar el DNU 70/2023 fracasó por falta de quórum.
Los bloques opositores reunieron 121 diputados, a solo ocho menos de los 129 necesarios para iniciar el debate. A las 14.31, el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, dio por caída la sesión. El resultado permitió al oficialismo evitar una posible derrota parlamentaria sobre una de las principales herramientas del programa económico de Milei, que ya había sido rechazada por el Senado en 2024.
En los días previos, el Gobierno había buscado desactivar la ofensiva opositora con un cambio de postura sobre la venta de tierras a extranjeros, uno de los puntos más cuestionados del megadecreto. La decisión contribuyó a restarle apoyos al intento de derogación.
La sesión también contemplaba iniciativas vinculadas con la emergencia en Discapacidad y el endeudamiento de las familias, pero esos temas tampoco llegaron a debatirse. El rechazo al decreto tuvo su correlato en la calle. A la marcha universitaria se sumaron la CGT, las dos CTA, ATE, La Cámpora y el Frente de Izquierda, entre otras organizaciones políticas y sindicales.
Mientras la Gendarmería acercaba los camiones hidrantes y los manifestantes corrían desesperados para las calles paralelas al Congreso, la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, se pronunció sobre los episodios de violencia a través de su cuenta oficial de X y cuestionó duramente a quienes protagonizaron los disturbios.
"Los mismos violentos de siempre. Quieren imponer el caos, desafiar a las Fuerzas de Seguridad y convertir las calles en una zona liberada", escribió la funcionaria.
El principal reclamo de la quinta Marcha Federal Universitaria fue la aplicación inmediata de la Ley de Financiamiento Universitario, que contempla la actualización de salarios docentes y no docentes, becas estudiantiles y recursos destinados al sistema público de educación superior.
La jornada dejó así un escenario de contrastes para la Casa Rosada. Mientras el oficialismo consiguió dos alivios, uno judicial y otro parlamentario, volvió a enfrentar una multitudinaria protesta contra sus políticas universitarias. Una movilización que comenzó de manera pacífica y que quedó atravesada, una vez más, por los incidentes frente al Congreso y empezó a perder concurrencia cuando la lluvia se sumó a la tensión en las calles.
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