Patentes: el Senado avanza con el tratado acordado con Trump, sin el capítulo objetado por los laboratorios
El Senado dictaminó, y así dejó listo para ser votado, el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), prometido a Donald Trump en el marco del Acuerdo de Comercio firmado con Estados Unidos en febrero. Lo hicieron con la modificación incorporada en Diputados, que dejó en reserva un capítulo clave al que se oponían los laboratorios locales.
"Es una forma de ingresar a la cooperación internacional sin resignar soberanía" defendió el texto Patricia Bullrich quien aseguró que se trata de una "oportunidad para la innovación nacional".
Tras el despacho alcanzado en el plenario de Industria y Relaciones Exteriores, el oficialismo quiere tratarlo en una sesión la semana que viene.
El peronista Jorge Capitanich se quejó porque no fueron funcionarios del Ejecutivo a explicar el texto y dejó asentadas más de una decena de preguntas. Entre ellas, sobre los efectos jurídicos y diferenciales que se producirían y si hay un beneficio con fundamento técnico en dejar en reserva el capítulo dos.
La bancada de Unión por la Patria llevó invitados que advirtieron que el sistema del Estado no está preparado para analizar con eficacia más patentes y que este tratado va a repercutir en un aumento generalizado de precios en los medicamentos.
"Entrar al PCT va a traer más patentes y no existe la capacidad de analizar como se deben las patentes. Va a generar un aumento de precios y producir una crisis para el presupuesto público y de obras sociales", aseguró Mariela Bacigalupo de la Fundación GEP.
"Me sorprende lo planteado. Hablan de precio como si hoy fueran baratos los medicamentos en Argentina", retrucó Bullrich.
"Por más cara que sea una cosa, siempre puede aumentar igual... Tenemos sobrados ejemplos de eso", le respondió el peronista Fernando Salino.
Senadores aliados también advirtieron sobre las condiciones del Estado para revisar más patentes. "El tratado favorece a la Argentina y si bien hacemos una protección con la reserva del capítulo dos la clave es que no sabemos en qué condiciones está el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) para estudiar y aceptar, o no, los casos", señaló el federal Guillermo Andrada, quien terminó firmando en disidencia.
Desde el Ejecutivo, el secretario de Desregulación Alejandro Cacace celebró el avance: "Menos burocracia para el que inventa en la Argentina y quiere salir al mundo. Eso es lo que está en juego. Gracias a los senadores de distintos bloques que lo acompañaron. Ahora, al recinto".
1/ Dictamen favorable en las comisiones del Senado para el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT). La Argentina lo firmó en 1970 y el propio Senado lo aprobó en 1998. Después de 56 años, estamos a un paso. Por qué importa, en un hilo 🧵
Firmado originalmente en 1970 y administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), el convenio establece un mecanismo internacional simplificado para la tramitación de patentes.
En 1998, el Senado le otorgó media sanción, pero la Cámara de Diputados nunca llegó a aprobarlo. Como se trata de un tratado internacional y no de un proyecto de ley, no perdió estado parlamentario.
Este año, el Gobierno decidió retomarlo en el marco del acuerdo bilateral con Estados Unidos. Se incluyó en el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos (ARTI) firmado entre ambos países en febrero, aunque en teoría tenía que estar aprobado antes del 30 de abril, algo que no ocurrió.
Primero se demoró, en parte, por la presión de las cámaras farmacéuticas y los laboratorios nacionales.
Finalmente, para reunir las firmas necesarias, el oficialismo aceptó dejar fuera de la aprobación el Capítulo II del tratado, que regula el examen preliminar internacional. Los laboratorios argentinos advertían que ese mecanismo podía favorecer a los titulares de patentes extranjeras y facilitar prácticas monopólicas en detrimento de la producción nacional. Otros países también adhirieron al tratado excluyendo ese capítulo.
En particular, las empresas locales alertaban sobre el evergreening, una estrategia que consiste en patentar modificaciones menores de medicamentos ya existentes para prolongar de hecho la exclusividad comercial y dificultar la entrada de competidores. Según advirtió la cámara empresaria CILFA, estas prácticas podían comprometer la soberanía sanitaria y perjudicar a la industria farmacéutica argentina.
Recién en agosto la Cámara de Diputados lo sancionó, sin embargo, como le hizo modificaciones el texto volvió a la Cámara Alta para su ratificación.
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