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clarin.com · hace 3 horas · Clarin.com - Home

Las PASO debilitan a los partidos políticos

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En las proximidades de un nuevo periodo electoral se ha reabierto la polémica sobre la conveniencia y utilidad de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de los partidos políticos, para la selección de los candidatos a cargos nacionales.

El sistema actual de las PASO fue establecido en el año 2009, por la ley 26.571, bajo el pomposo título de “democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral”, sin que su aplicación hasta el presente, no solo no ha producido los efectos proclamados, sino que ha dañado el principio de la representación política y debilitado a los partidos políticos al interferir en una de sus funciones esenciales como es la elección de sus candidatos a cargos electivos nacionales.

El artículo 38 de la Constitución Nacional, incorporado por la reforma de 1994, además de calificar a los partidos políticos como instituciones fundamentales del sistema democrático les asigna, entre otras, “la competencia para la postulación de candidatos a cargos públicos electivos”. Cabe recordar que el artículo 2º ley 23.298 de 1985, orgánica de los partidos, que les había atribuido la exclusividad para nominar los candidatos, fue dejada sin efecto en virtud de la citada ley 26.571.

Considero que al establecer las internas abiertas se menoscaba el derecho de los afiliados de los partidos políticos para designar a sus candidatos, ya que se los pone a la par de los no afiliados que pueden votar a otros candidatos del mismo partido.

No debemos olvidar que a los afiliados a un partido los une un vínculo político permanente que les otorga un sentido de pertenencia, el que se ve alterado por la participación de electores no afiliados que pueden tener ideas distintas, incluso contrarias, sin descartar que puedan hacerlo para perjudicar al partido eligiendo al candidato más débil.

En ese sentido, Orlandi cita la opinión de Key, considerado un experto en investigaciones empíricas sobre el tema quien sostiene que “los comicios internos abiertos son un anatema a las organizaciones regulares del partido; destruyen la responsabilidad del partido haciendo posible que los demócratas participen en los comicios primarios republicanos y viceversa…los votantes de un partido pueden invadir el comicio primario de otro partido y llevar a cabo el nombramiento de un candidato débil o indeseable, al que sería fácil derrotar en las elecciones generales”. (Guillermo Evans, TR La Ley 0003/00 1874)

Desde otro punto de vista cabe señalar que al hacer obligatorias las elecciones primarias, imponen al elector la concurrencia a las urnas varias veces, desalentando muchas veces la ya poca predisposición que tienen los ciudadanos para concurrir a las urnas. Además, deben tenerse en cuenta los cuantiosos gastos que demanda la organización del acto eleccionario y el inútil desgaste administrativo del Estado para llevarlo a cabo.

No es un dato menor la facilidad que tienen los partidos políticos para eludir las internas obligatorias mediante la presentación de listas únicas, como lo hicieron varios de ellos en elecciones pasadas.

En definitiva, la intención de los constituyentes de 1994 de fortalecer a los partidos políticos otorgándoles reconocimiento constitucional, se ve desvirtuada por este tipo de sistemas electorales que atentan contra la identidad de los partidos y quitan interés de afiliarse a los ciudadanos, produciendo su debilitamiento.

Eduardo Menem

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