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infobae.com · hace 11 horas

“Me da orgullo”: una influencer defendió la producción nacional y explicó por qué evita importar de China para su marca

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La influencer y empresaria Belu Lucius defendió la producción nacional de las prendas de su marca de ropa infantil y femenina y planteó que, en tiempos de apertura comercial, no está dispuesta a meterse en el “lío” de importar desde China. “Producimos todo acá. Si acá lo puedo hacer y lo puedo hacer bien”, sostuvo.

La emprendedora, que cuenta con más de 3,3 millones de seguidores en Instagram, afirmó que privilegia la fabricación local aun cuando el proceso exige una inversión mayor y una participación directa en cada instancia. Para Lucius, traer mercadería desde el exterior supone plazos extensos y también desplazar puestos de trabajo que, según remarcó, pueden sostenerse en Argentina.

Las declaraciones fueron realizadas en el podcast Construyendo Negocios, donde explicó: “No tengo la necesidad de meterme en el lío de irme a China, de traer el contenedor que me tarda sesenta días, sacarle laburo a la gente de acá. Debo tener competencia que ya lo trae de China. ¿Para qué voy a hacer lo mismo que el resto?”.

“Me da orgullo hacerlo acá”, afirmó Lucius sobre la producción de su compañía, V-Raptor. “Estoy muy orgullosa de que en este país se puede hacer bien”, agregó sobre su decisión de sostener la confección en el mercado local.

El mensaje de Belu Lucius de agradecimiento a sus seguidores

La empresaria aseguró que participa de manera directa en el desarrollo de cada prenda. “Tenemos un estándar en la confección, en la fabricación, en la producción, en la tela que nosotros compramos, porque vamos con todos los procesos”, explicó.

Lucius describió el recorrido que siguen los productos antes de llegar a la venta. “Compramos la tela, la mandamos a hacer una estampa digital, que es al agua, mandamos a cortar la tela, mandamos a confeccionar”, enumeró.

También detalló que el proceso incluye talleres con insumos específicos para preservar la resistencia de las prendas. “Tenemos talleres especiales que usan hilos especiales para que esa tela no se rompa, no se descosan, la laves y no se te salga la estampa”, afirmó.

Para explicar su decisión de no reducir costos a expensas del producto final, utilizó una comparación con los alimentos. “Y las papas fritas no son las mismas papas fritas. Mantuvieron el precio. Entonces, ¿qué pasó? Bajaron la calidad”, dijo.

“Bueno, nosotros la calidad va a ser exactamente la misma”, sostuvo. Luego reconoció el impacto económico de ese objetivo: “Todo eso se paga, tiene un costo altísimo, pero preferimos seguir teniendo esos mismos estándares de calidad”.

Una hilera de bobinas de material claro montadas en una maquinaria metálica dentro de una fábrica

Lucius contó que la iniciativa surgió junto a su pareja, Javier Ortega Desio, después de que el jugador de rugby dejó el seleccionado argentino. “Cuando a él lo desafectan de los Pumas, decimos: ‘Bueno, ¿y ahora? Bienvenido al mundo real. ¿Qué se hace? ¿Qué hacemos? ¿En qué te puedo acompañar?’”, recordó.

Según relató, la respuesta fue crear un modelo de pijama para niños que ella no encontraba en el mercado argentino. “Salió la idea de la fabricación, la creación de un pijamita que acá en Argentina no se vendía. Era un modelo muy estilo australiano”, explicó.

La influencer recordó que Ortega Desio solía traerle ese tipo de prendas de sus viajes. “Él me los traía siempre que viajaba a Australia para mis hijos. Y esto lo tenemos que hacer. Y lo hizo”, contó sobre la empresa, que nació en 2023.

Antes de enfocarse en la indumentaria, el matrimonio impulso otros emprendimientos. Tuvieron un negocio con más de 500 artículos de librería, juguetería y bazar, con una oferta que buscaba incorporar las novedades que llegaban al mercado.

También administraron un camión de yogur helado destinado a festivales y eventos. La pandemia interrumpió esa actividad y la pareja vendió el vehículo, aunque conservó las máquinas con la intención de retomar el proyecto más adelante, algo que finalmente no ocurrió.

Maquinaria industrial de color azul y gris conectada a múltiples hilos con bobinas en el fondo

La actividad textil atraviesa una caída sostenida durante 2026. Entre enero y julio, la producción del sector retrocedió 22,6% en comparación con el mismo período de 2025. En julio, la contracción fue de 13% interanual y dejó a la actividad en uno de sus niveles más bajos de los últimos tres años. Desde diciembre de 2023, la rama perdió 28.322 puestos de trabajo.

El relevamiento de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) mostró que el deterioro fue más pronunciado que en el conjunto de la industria. La producción industrial total disminuyó 2,6% en los primeros siete meses del año, mientras que la baja de la actividad textil resultó casi nueve veces superior. El mayor retroceso correspondió a tejidos y acabados, que acumuló una caída de 35,1 por ciento.

La reducción de la producción también impactó sobre el funcionamiento de las plantas. En julio, el uso de la capacidad instalada alcanzó el 45,3% en las empresas textiles, 12,9 puntos porcentuales por debajo del promedio de la industria, que se ubicó en 58,2%. El indicador descendió 1,3 puntos frente a junio y 0,9 puntos respecto de julio de 2025. De acuerdo con FITA, desde 2024 el sector opera con niveles de utilización de entre 30% y 50%, después de haberse mantenido entre 50% y 60% durante 2023.

El empleo registrado tampoco mostró señales de recuperación. En junio, las actividades vinculadas con textiles, confección, cuero y calzado reunían 92.531 trabajadores formales. Esa cifra implicó una baja de 1.284 puestos frente a mayo y de 16.536 en relación con junio de 2025.

La entidad señaló que el ritmo mensual de destrucción de empleo entre junio de 2025 y junio de 2026 duplicó al de los 18 meses anteriores. Aunque el complejo representa el 8,4% de los puestos industriales, concentró la mitad de las pérdidas mensuales y el 31% de la reducción interanual del empleo fabril relevada en junio.

El retroceso incluyó a las empresas del rubro. En junio había 1.939 establecimientos textiles y 2.343 firmas de confección, lo que sumaba 4.282 unidades productivas. El número fue 517 menor al registrado un año antes. Desde diciembre de 2023, el saldo neto fue de 770 establecimientos menos, con el 67% de esos cierres concentrado durante los últimos doce meses.

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