El Índice de Incertidumbre Económica de septiembre alcanzó el nivel más alto de 2026, según la UCA
La incertidumbre en torno a la economía registró un nuevo máximo en septiembre, en un contexto marcado por las señales negativas sobre el nivel de actividad, la evolución de la pobreza y el deterioro de la imagen del Gobierno.
El Índice de Incertidumbre Económica elaborado por el Centro de Analítica Económica y Empresarial de la Universidad Católica Argentina (UCA) se ubicó en 63,4 puntos en septiembre, el valor más alto en lo que va de 2026.
Para encontrar un registro superior hay que remontarse a abril de 2025, cuando el indicador había aumentado notablemente tras la modificación del régimen cambiario.
El informe señaló que el incremento de septiembre superó al registrado durante el período electoral del año pasado. Entre los factores que contribuyeron a este resultado, identificó las noticias negativas vinculadas con el nivel de actividad y la evolución de la pobreza, además de la caída en la imagen del Gobierno.
En cuanto a las principales preocupaciones expresadas por los usuarios, el trabajo encabezó la lista, con el 20,7% de las menciones, seguido por la política, con el 19,4%, y la inflación, con el 18 por ciento. En un segundo escalón aparecieron la pobreza, con el 11,9%; la corrupción, con el 8,6%; y la política social, con el 7,8 por ciento.
La diversidad de temas refleja un escenario en el que confluyen inquietudes económicas y políticas. Según el análisis, reducir la incertidumbre requiere atender tanto a la evolución de los precios como a las condiciones del mercado laboral.
El indicador busca reflejar el clima de opinión económica y aportar información para seguir la evolución de la actividad, la confianza de los consumidores y los mercados financieros.
La metodología se basa en herramientas de procesamiento del lenguaje natural que identifican expresiones asociadas con conceptos como inestabilidad, crisis, desconfianza, recesión, temor y volatilidad.
La evolución de la incertidumbre es relevante porque puede influir en las decisiones de consumo de los hogares, los planes de inversión de las empresas y las condiciones de financiamiento.
De acuerdo con la UCA, un aumento de este indicador tiende a desacelerar el crecimiento económico, elevar la desocupación e incrementar los costos financieros, con efectos especialmente importantes sobre las inversiones de largo plazo.
Cabe mencionar que el mes pasado se conoció el dato de pobreza, que subió al 32,3% en el primer semestre del año y afectó a 15,5 millones de personas. El dato implicó un aumento de 4,1 puntos porcentuales respecto al segundo semestre de 2025, cuando la pobreza se ubicó en 28,2 por ciento.
También se conoció que la tasa de desocupación aumentó a 7,9% durante el segundo trimestre de 2026 y afectó a 1,73 millones millones de argentinos.
Además, el Indec publicó el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) de julio, que arrojó una caída mensual de 2,9% y de 1,4% interanual. En ese escenario, la economía podría entrar en una “recesión técnica” durante el tercer trimestre.
En paralelo, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de la Universidad Torcuato Di Tella aumentó un 2,4% en septiembre, alcanzando los 41,2 puntos y rompiendo con dos meses consecutivos de caídas.
Esta mejora, que representa un incremento interanual del 3,4%, estuvo impulsada por la estabilización del tipo de cambio y una menor preocupación por la mora crediticia.
El repunte mostró marcadas disparidades: creció en el interior del país (+5,23%) y en el Gran Buenos Aires (+3,33%), pero cayó en la Ciudad de Buenos Aires (-6,78%).
Asimismo, la confianza se disparó un 12,33% en los hogares de menores ingresos debido a mejoras en asignaciones y empleo informal, mientras que bajó un 4,07% en los sectores de mayores ingresos por el ajuste de tarifas.
Aunque las expectativas sobre la situación personal y futura mejoraron, la predisposición a comprar bienes durables cayó un 3,4% debido a las altas tasas de interés y la debilidad del poder adquisitivo.