En secreto, Reino Unido realizó prácticas militares con tropas de élite en Malvinas
La sorpresiva “malvinización” del gobierno de Javier Milei no encontrará ni al gobierno ni a los militares británicos sin preparación. Este mes 150 soldados británicos del regimiento de Paracaidistas y su temido batallón II volvieron a las islas Malvinas para entrenarse junto con 100 de los isleños, que reciben desde la guerra entrenamiento militar. Tienen como objetivo impedir un asalto a las islas, como sucedió el 2 de abril de 1982.
Paracaidistas y reservistas locales llevaron adelante un asalto anfibio, seguido de una marcha nocturna de 32 kilómetros y combate cuerpo a cuerpo, en terreno rocoso, en Goose Green, una de las batallas más importantes de la guerra. Repitieron la historia del desembarco desde el Canal de San Carlos .
Los 150 soldados británicos de la Compañía B del 2º Batallón del Regimiento de Paracaidistas se lanzaron a un ejercicio de seis días, junto a cerca de 100 reservistas locales de la Fuerza de Defensa de las Islas Malvinas.
El segundo batallón, más conocido como 2 Para, fue con el tercer batallón o 3 Para dos de las fuerzas principales en la victoria en británica en la guerra de las Malvinas. Los demás fueron el SAS (las fuerzas especiales) y SBS (Special Boat Service).
El 2 PARA peleó en la batalla de Goose Green , donde murió el coronel H Jones, el oficial de mayor grado que cayó en el conflicto. Lo mató la compañía que estaba a cargo del entonces subteniente y después excandidato presidencial, Juan José Gómez Centurión.
El 3 PARA peleó en la brutal batalla de Mount Longdon, como parte de una brigada y en una batalla nocturna que llegó a la liberación de la capital de las islas.
El comandante Nunkoosing, jefe de la compañía del 2 PARA , declaró que el ejercicio militar «nos dio la oportunidad de seguir los pasos de nuestros predecesores y comprender un poco mejor las adversidades que superaron para lograr la victoria en 1982».
Una fuente del ámbito de la defensa subrayó que el ejercicio formaba parte de maniobras militares planificadas y no respondía a la reciente retórica argentina.
La operación comenzó con un pelotón de paracaidistas navegando a lo largo de la accidentada costa hacia San Carlos, en la isla Soledad (East Falkland), a bordo del HMS Medway, un buque de patrulla oceánica de la clase River. El mismo lugar donde ellos desembarcaron en 1982.
Utilizando lanchas de desembarco inflables, se dirigieron a tierra firme y se reunieron con el resto de sus compañeros.
Las tropas completaron una extenuante marcha de 32 kilómetros «al amparo de la oscuridad», antes de establecer una zona de reunión en Goose Green, un aeródromo de importancia táctica donde las fuerzas argentinas habían establecido un bastión durante la guerra.
Una vez en posición, llevaron a cabo un asalto al amanecer contra un nudo de comunicaciones simulado, contando con el apoyo aéreo cercano de cazas Typhoon de la RAF.
En un plazo de tres horas, los soldados habían avanzado varios kilómetros y «neutralizado a todo el enemigo» en la zona, según informó el Ministerio de Defensa.
Luego, helicópteros S-29 transportaron a las tropas y su equipo para continuar con las operaciones. Esto incluyó un segundo «avance táctico hacia el combate» de 21 km hasta Wireless Ridge, una de las siete colinas estratégicas situadas en un radio de 8 km de Puerto Argentino , donde las tropas británicas forzaron la rendición de todas las fuerzas argentinas durante la guerra.
Tras dos horas de ejercicios de combate cercano , a través de terrenos abiertos de brezales, turberas y zonas elevadas rocosas, aseguraron su objetivo.
El comandante Nunkoosing declaró que el «arduo» ejercicio, denominado «Cape Upholder», «ha sido una oportunidad excepcional para que nuestros soldados se entrenen, junto a las capacidades de la Marina Real (Royal Navy) y la Fuerza Aérea Real (Royal Air Force) en un entorno desafiante».
El comandante añadió que, si bien la operación emulaba batallas del pasado, se había adaptado para responder a las exigencias de la guerra moderna.
«También hemos analizado cómo los ámbitos cibernético y espacial podrían afectar a misiones de este tipo en la era actual. Hemos simulado ataques con drones enemigos para identificar debilidades y áreas de mejora en nuestras tácticas, técnicas y procedimientos», explicó.
Las tropas británicas se entrenan regularmente utilizando escenarios de combate que tuvieron lugar durante la guerra, realizando ejercicios habitualmente cada tres meses. Sin embargo, hacía años que no se llevaba a cabo un ejercicio de desembarco, que simulara las condiciones a las que se enfrentaron durante la Operación Sutton.
El conflicto en la guerra de 1982 duró 74 días y concluyó con la rendición de las fuerzas argentinas en 1982. Perdieron la vida 649 militares argentinos, 255 militares británicos y tres habitantes de las islas Malvinas.
El ejercicio realizado este mes fue de una escala mucho menor que las operaciones bélicas. Cuando estalló el conflicto, la Marina Real desplegó una fuerza de tareas de 127 buques para recuperar las islas de manos argentinas.
El terreno expuesto de las islas, junto con el viento y la lluvia casi constantes, plantea numerosos desafíos tanto para los soldados como para los mandos. Desplazarse por el terreno es lento y arduo. Pequeños errores de navegación provocan desvíos considerables, y una mala evaluación del terreno conlleva riesgos de agotamiento o lesiones.
La Fuerza de Defensa de las Islas Malvinas es una unidad militar de voluntarios reclutados localmente. Sus miembros están distribuidos por las islas, que cuentan con una población de unos 3.500 habitantes, y al menos 1.000 son extranjeros.
Esta fuerza local de voluntarios presta apoyo a una compañía de unos 150 soldados del Ejército británico, destacados permanentemente en el territorio de ultramar, para disuadir una posible invasión argentina.
Solo había una pequeña dotación de Royal Marines británicos cuando los argentinos iniciaron su operación militar en las islas en 1982 y se rindieron. Después de que finalizó la guerra, Gran Bretaña decidió que no se volvería a dejar sorprender. El complejo de Mount Pleasant se inauguró en 1985 para establecer una presencia de aviones de combate y de transporte en las islas.
Actualmente, tienen su base en Mount Pleasant el Escuadrón 1435 (con 4 aviones Typhoon FGR4) y el Escuadrón 1312 (con un avión cisterna Voyager y un Atlas C1/A400M).
La base aérea tiene como lema «Defender lo justo» mientras que el lema de las islas es «Desear lo justo» y forma parte de las Fuerzas Británicas de las Islas del Atlántico Sur (BFSAI). Alberga a entre 1.000 y 2.000 efectivos militares británicos y se encuentra a unos 53 km al suroeste de la capital de las islas, en la isla Soledad.
Mount Pleasant fue inaugurada por el entonces príncipe Andrés, hoy caído en desgracia, el 12 de mayo de 1985 y entró en pleno funcionamiento al año siguiente. La base se construyó como parte de los esfuerzos británicos para reforzar la defensa de las Islas Malvinas tras la guerra. Sigue siendo la base de la RAF más reciente construida específicamente para tal fin. Sustituyó a las instalaciones anteriores de la RAF en el aeropuerto de la capital. Cuenta con cine, instalaciones de gimnasia, cricket y cancha de fútbol.
El personal de la RAF también desempeña una amplia variedad de funciones en tierra, desde operadores de radar hasta técnicos de armamento para el mantenimiento de los Typhoon.
El comandante de las Fuerzas Británicas en las Islas del Atlántico Sur, el brigadier Charlie Harme se graduó en el Harper Adams Agricultural College en el año 2000 e ingresó en el Royal Regiment of Artillery (Real Regimiento de Artillería) en 2001. Su experiencia operativa incluye despliegues en Kosovo, Afganistán e Irak.
Tras completar el Curso de Mando y Estado Mayor Superior (HCSC) en 2022, el brigadier Harmer fue nombrado coronel del Regimiento de Artillería Real. Asumió el mando de las Fuerzas Británicas en las Islas del Atlántico Sur en junio de 2025.
La colaboración entre las Fuerzas Británicas en las Islas del Atlántico Sur y el British Antarctic Survey refuerza las operaciones del Reino Unido en el Atlántico Sur.
En su confrontación con Gran Bretaña porque no lo dejaban aterrizar en sus bases británicas para bombardear Irán, Donald Trump puso en duda la soberanía británica sobre las islas. Ellos se habían mantenido neutrales con respecto a la disputa, pero aportaron materiales de guerra vitales para Gran Bretaña en 1982 para ganar el conflicto.
El presidente Milei advirtió el mes pasado que su país podría "actuar con rapidez" para "recuperar" las islas, las cuales, según afirmó, se encuentran bajo una "ocupación extranjera ilegal" por parte del Reino Unido.
Posteriormente, durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York, amenazó con "tomar cartas en el asunto" para reivindicar la soberanía argentina. Aunque manifestó que buscaba una estrategia pacífica.
En la Cámara de los Comunes, el primer ministro Andy Burnham afirmó el lunes que haría "lo que fuera necesario" para garantizar que las Malvinas siguieran siendo territorio británico, subrayando que esa era la "voluntad clara y declarada de los isleños".
El martes trascendió que funcionarios británicos han solicitado a Interpol que rechace las peticiones de Argentina para detener a personas —incluidos ciudadanos británicos— involucradas en un importante proyecto petrolero conocido como Sea Lion, situado frente a las costas de las islas Malvinas.
Según el diario británico The Guardian, la carta enviada a la sede de Interpol en Francia argumentaba que las solicitudes de "notificación roja" debían considerarse “motivadas por razones políticas”.
Se sabe que al gobierno británico le preocupa el intento de intimidar a personas y empresas para disuadirlas de trabajar en las Malvinas.
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