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infobae.com · hace 6 horas · Dra. Nazarena Traba

Salud mental: la epidemia silenciosa que ya no podemos ignorar

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En 2025 hubo 5.209 suicidios en la Argentina, 22,6% más que el año anterior. La ansiedad, la depresión y las adicciones con y sin sustancia desbordan consultorios y tribunales.

Hablar de salud mental sin estigma ya no es una opción: es una urgencia. Soy médica. Cuando elegí psiquiatría, hace más de 25 años, la frase que más escuché fue: “¿Vas a estudiar medicina para terminar en eso?”. Así, “eso”. La psiquiatría era una especialidad menor, asociada al manicomio, a lo peligroso, a lo irrecuperable. De salud mental no hablaba nadie.

Los pacientes se escondían, las familias callaban y nosotros, los médicos, también aprendimos a hablar bajito. Hoy todo cambió. La salud mental está por fin en primer plano. No por moda, sino por necesidad: se convirtió en la nueva epidemia.

Los datos pesan. En 2025 se registraron 5.209 suicidios en la Argentina, contra 4.249 en 2024. Es un aumento del 22,6%, el salto más grande desde que hay registros. La tasa llegó a 11,8 cada 100.000 habitantes.

El suicidio ya es la principal causa de muerte violenta en el país. Pero el suicidio es solo la punta del iceberg. Debajo están los trastornos del ánimo, los trastornos de ansiedad que hoy llenan las guardias, las escuelas y las oficinas. Y están las adicciones, que cambiaron de cara.

Primer plano de una joven con cabello castaño y ojos verdes, lágrimas en sus mejillas y manos cerca de la boca. Una ventana borrosa al fondo.

Ya no hablamos solo de drogas o alcohol. Hablamos de adicciones conductuales, sin sustancia pero con el mismo circuito compulsivo: la ludopatía online y los adolescentes que apuestan desde el celular en el recreo, la adicción a las pantallas, a las redes, a la pornografía, a las compras, al trabajo sin freno.

Chicos ansiosos, irritables, que no duermen, que no toleran la frustración, que se aíslan. Adultos agotados que normalizan vivir al límite. Nadie puede sorprenderse entonces de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) hable de la salud mental como la gran deuda sanitaria del siglo XXI.

Durante años nuestro peor enemigo fue el estigma. Decir “estoy deprimido”, “tengo un ataque de pánico”, “mi hijo se quiere morir”, daba vergüenza. Y en la Justicia ese estigma se hacía palabra escrita: “demente”, “peligroso”, “adicto”, “menor”, “retraso”. Etiquetas que definen a una persona para siempre y condicionan una sentencia.

Ilustración plana de una figura humana sentada sobre un reloj grande, con la cabeza en las manos. Alrededor, manecillas del reloj y elementos como ADN, moléculas y hojas.

Desde el Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires decidimos trabajar exactamente en sentido contrario: desde una mirada no estigmatizante, con lenguaje claro y con eje en los derechos y en la discapacidad. Porque en la Justicia, la forma de nombrar define la forma de decidir.

Por eso desde la Mesa de Salud Mental donde nos sentamos todos, jueces, fiscales, defensores, asesores tutelares, médicos psiquiatras y psicólogos de la Dirección de Medicina Forense que dirijo, el Observatorio de la Discapacidad, de Género y equipos interdisciplinarios, nació algo inédito: un Glosario de Salud Mental con más de 200 conceptos en lenguaje claro. No es un tecnicismo.

Es decir: no escribimos más “peligrosidad”, evaluamos “riesgo”. No decimos “manicomio”, porque la ley nos pide comunidad. No decimos “menores”, decimos “niñas, niños y adolescentes” con derechos. No decimos “abuso”, hablamos de “trastorno por consumo”.

Cambiar las palabras es cambiar la mirada. Nombrar bien es empezar a hacer justicia. Este cambio también es accesibilidad. Trabajamos junto al Observatorio de la Discapacidad para que la información en salud mental sea comprensible para todos: lenguaje claro, fácil lectura y eliminación de barreras físicas, sensoriales y cognitivas.

Collage en tonos grises con la silueta de una joven, una cinta negra sobre su rostro, fotos de una niña sentada y un oso de peluche.

Y con una convicción que sostengo como directora de Medicina Forense: no podemos cuidar hacia afuera si no cuidamos a los nuestros. Quienes trabajamos en justicia y en salud estamos expuestos al dolor, a la violencia y al desgaste cotidiano. Cuidar la salud mental del personal también es garantizar una mejor justicia.

Todavía queda mucho por hacer: más psiquiatras en todo el país, ya que se trata de una especialidad crítica, más dispositivos barriales, regular fuertemente el juego online, mayor respuesta de las obras sociales y prepagas, reforzar la prevención en las escuelas. Lo positivo que rescatamos de este cambio es que pudimos romper el silencio. Yo, que empecé cuando elegir psiquiatría era casi una excentricidad, hoy veo a jóvenes que piden ayuda sin vergüenza y a jueces que escuchan y preguntan cómo nombrar sin herir.

No hay salud sin salud mental. Y no hay justicia completa sin una justicia que escuche, que entienda y que no estigmatice.

Si vos o alguien que querés la está pasando mal, pedí ayuda. Hablar a tiempo salva vidas. Línea de Prevención del Suicidio: 135 en CABA y GBA, 0800-345-1435 desde todo el país. Centro de Asistencia al Suicida Buenos Aires.

*Nazarena Traba, médica psiquiatra y legista. Directora de Medicina Forense del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires

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