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clarin.com · hace 13 horas · Clarin.com - Home

¿Pueden los pobres deprimirse?

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"Tú sabes que las Yacilas somos bien nerviosas", le dice a la escritora peruana Rosa Chávez Yacila su madre cuando quiere referirse a los permanentes desequilibrios y desbordes emocionales que experimentan las mujeres de la familia. De ese hilo tira la autora para revisar en su hermoso libro Las nerviosas (Random House) un vínculo esquivo: el de la salud mental con la pobreza.

Las nerviosas, Rosa Chávez Yacila, es un exquisito ejercicio literario. Foto: gentileza.

La narradora del libro, que es la propia autora, regresa a Lima después de estudiar en Madrid y viaja con su madre hasta el pueblo costero del que la mujer salió cuando era una muchacha. Busca entender esa genealogía de padecimiento. De tristeza. De pena. De desánimo.

Nadie usa la palabra depresión en la familia de Rosa Chávez Yacila. Nadie habla de salud mental, aunque la escritora, desde niña, peregrine de psicólogos a psiquiatras y de psiquiatras a neurólogos. Sin resultado.

"La verdad es que mi madre no puede o no sabe explicar –no podemos, no sabemos– que las mujeres de su vida tal vez encarnamos un variado catálogo de trastornos depresivos y ansiosos".

Y la precisión de las palabras es relevante. También en este caso. “Cuando no dominas el lenguaje, en este caso exacto sobre salud mental, desconoces lo que te ocurre y, por lo tanto, no tienes agencia sobre esa condición”, explicó la autora a los medios en Madrid.

El libro nació antes de que ella se diera cuenta. En 2016, Chávez Yacila empezó un texto mientras cursaba en Barcelona un máster en Escrituras Creativas. Estaba centrado en los mareos que la sacuden desde chica. Era una semilla que necesitaba tiempo.

Cuando volvió a su país, se empleó como periodista. Escribió muchos artículos sobre salud mental, mujeres, pobreza y leyó decenas de libros que enlazan esos temas. La lista aparece, como regalo, al final de Las nerviosas.

Fue entre las páginas de una de esas lecturas, El demonio de la depresión, de Andrew Solomon, que su propio libro germinó. “Debido a que los pobres tienen un acceso limitado al lenguaje de la enfermedad mental, su depresión no suele manifestarse en el plano cognitivo”, leyó. Y siguió leyendo.

Las nerviosas, Rosa Chávez Yacila, es un exquisito ejercicio literario. Foto: gentileza.

Supo que el 25 por ciento de los peruanos atravesó problemas de salud mental a lo largo de su vida y no siempre encontró asistencia. “Los trastornos mentales en nuestro país afectan a las personas menos favorecidas o en situación de pobreza”, también leyó.

“Existe evidencia que demuestra, por ejemplo, que las personas con trabajos informales pueden tender más hacia síntomas depresivos y ansiosos frente a las personas que tienen empleos formales”, dijo la autora. Y ahí están las Yacilas, limpiando casas ajenas, viajando horas hasta esos domicilios, llegando extenuadas a la noche y madrugando antes que el sol. "Somos bien nerviosas", le dice su madre.

"Cada vez que mi mamá dice «Tú sabes que las Yacilas somos bien nerviosas» a mí me provoca gritar «¡No, no sé, mamá!», porque en realidad no lo sé. Aún estoy intentando comprender las arbitrariedades de mi herencia emocional", escribe la autora.

Débora Campos

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