El “oro blanco”: el informe del Gobierno que revela la actualidad del mineral estrella
En los salares de la Puna, entre Jujuy, Salta y Catamarca, el paisaje se repite. Piletas de un celeste intenso contrastan con el blanco de la sal y el marrón de los cerros. Ahí se produce el litio, el llamado “oro blanco”, un mineral que dejó de ser una promesa para convertirse en una fuente concreta de dólares. Mientras el cobre todavía espera que sus grandes proyectos pasen del papel a la producción, el litio ya se exporta a gran escala.
El Gobierno le dedicó al mineral un informe propio. La Secretaría de Minería publicó este mes Mercado de Litio. Panorama internacional y perspectivas productivas para Argentina, un documento de 29 páginas que define al litio como “el elemento estrella en la era de las baterías de ion-litio” y repasa desde sus usos hasta la cartera de proyectos en el país.
Los números de este año confirman ese lugar. Entre enero y agosto, las exportaciones de litio alcanzaron US$1467 millones, un 191% más que en igual período de 2025, según la Secretaría de Minería. En ocho meses, el país ya superó los US$914 millones que vendió en todo el año pasado, cuando las ventas habían crecido 42% frente a 2024. El litio explica uno de cada cuatro dólares que exporta la minería y es el segundo mineral más vendido, detrás del oro.
El salto tiene dos motores. Por un lado, se exporta más, ya que las cantidades crecieron 56,8% en lo que va del año. Por otro, el precio se recuperó tras tocar a mediados de 2025 su nivel más bajo en cinco años. La tonelada de carbonato de litio promedió US$20.141 en los primeros nueve meses de 2026, más del doble que los US$9173 del mismo período del año pasado, aunque todavía equivale a apenas un tercio del promedio récord de 2022. En mayo tocó US$22.250, el valor más alto desde enero de 2024, y en septiembre bajó 6,3%, a US$18.080, por la perspectiva de mayor producción en Australia y de inventarios más altos en China.
El litio es el metal más liviano que existe y tiene una enorme capacidad para almacenar energía, lo que lo volvió clave en las baterías de celulares, computadoras y, sobre todo, autos eléctricos. También se usa en vidrios, cerámicas y grasas industriales. El año pasado, los vehículos eléctricos explicaron el 52,3% de la demanda mundial, y el almacenamiento en grandes baterías, que guardan la electricidad de parques solares y eólicos para usarla cuando no hay sol ni viento, otro 24,3%.
Según el informe oficial, que toma proyecciones de S&P Global, la demanda mundial pasará de 1,5 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) en 2025 a 3,5 millones en 2035. La oferta no crecería al mismo ritmo y desde 2033 el mercado pasaría del excedente al déficit.
El comprador es casi uno solo. China se llevó el 81,1% del litio argentino en 2025, porque allí se concentra la refinación y la fabricación de baterías. El propio informe advierte que esa dependencia deja a la industria local expuesta a los cambios de política comercial de un único comprador dominante.
La Argentina tiene el 12% de las reservas mundiales de litio (23 millones de toneladas) y cerca del 21% de los recursos identificados. Es el quinto productor mundial de mineral y el tercero de carbonato de litio, ya que procesa en el país todo lo que extrae. Los principales depósitos están en Jujuy (Cauchari-Olaroz y Olaroz), en la Puna salteña (Pozuelos-Pastos Grandes, Centenario-Ratones, Sal de Oro y Rincón) y en el oeste de Catamarca (Fénix, Kachi y Tres Quebradas).
En 2025, siete proyectos en operación produjeron 120.000 toneladas de LCE, un 62% más que el año anterior, y este año se sumó Mariana, en Salta. Otros 15 proyectos en etapas avanzadas demandarían inversiones por US$12.700 millones hasta 2030. Si se concretan, la producción llegaría a 573.000 toneladas en 2035 y la Argentina desplazaría a Chile como tercer productor mundial hacia 2029.
Varias de esas inversiones se apoyan en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El primer proyecto minero aprobado fue Rincón, en Salta, por US$2724 millones, seguido por Hombre Muerto Oeste, de la australiana Galan Lithium, en Catamarca, por US$217 millones. El Gobierno rechazó, en cambio, el pedido de Mariana, de la china Ganfeng, porque no cumplía con las inversiones mínimas exigidas.
Detrás de Rincón está Rio Tinto, una de las mayores mineras del mundo, que convirtió a la Argentina en el eje de su negocio de litio. En marzo de 2025 completó la compra de Arcadium Lithium por US$6700 millones y se quedó con Fénix y Sal de Vida, en Catamarca, y con Olaroz y Cauchari, en Jujuy. Rincón tendrá capacidad para 60.000 toneladas anuales con extracción directa de litio (DLE), una tecnología que separa el mineral de la salmuera sin grandes piletas de evaporación y acorta el proceso de más de un año a días.
Rincón ya hizo su primer embarque comercial y Sal de Vida empezó a producir en el segundo trimestre de este año, con un plan de inversión de US$638 millones presentado también al RIGI. Según su último reporte anual, la compañía tiene cinco activos de litio en la Argentina y compromisos de inversión por más de US$3900 millones. A eso se sumó un financiamiento de US$1175 millones que firmó con la Corporación Financiera Internacional (IFC), brazo privado del Banco Mundial.
El informe oficial concluye que el país tiene “condiciones privilegiadas” para consolidarse entre los principales productores del mundo hacia 2030-2035. Pero advierte que el desafío central será concretar las inversiones, desarrollar la infraestructura logística necesaria y “sostener un entorno macroeconómico previsible”.
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