← Volver
lanacion.com.ar · hace 8 horas · Alfredo Sainz

La apuesta láctea de Adecoagro: US$100 millones, más exportaciones y la mira puesta en SanCor

LA NACION

Con una inversión prevista de US$100 millones, Adecoagro busca acelerar su crecimiento en la industria láctea. Aunque aún no definió si los fondos se destinarán a ampliar sus plantas de Chivilcoy y Morteros o a participar en la compra de activos de Sancor, la dirección estratégica está clara: aumentar la capacidad de procesamiento, expandir las exportaciones y ganar escala para ubicarse entre los principales jugadores del sector.

“Tenemos planes para invertir US$100 millones, pero estamos a la espera. No sabemos si será vía compras o directamente ampliando lo que tenemos”, explicó Mariano Bosch, CEO y cofundador de Adecoagro. El ejecutivo incluso reconoce que la cifra podría terminar siendo mayor dependiendo de cómo avance el proceso de SanCor.

Hoy, el negocio lácteo de Adecoagro factura alrededor de US$300 millones anuales, de los cuales aproximadamente US$200 millones corresponden al mercado interno y US$100 millones a exportaciones. En volumen, la compañía procesa alrededor de 1,2 millón de litros diarios y sus dos plantas industriales ya operan prácticamente al límite de su capacidad.

El próximo objetivo es bastante más ambicioso. “Nosotros tenemos que prepararnos para alcanzar los 5 millones de litros. No sé si será dentro de cinco años o dentro de 20, pero si queremos ser un jugador relevante, y queremos serlo, tenemos que alcanzar esa meta”, sostuvo Bosch.

El primer camino para acercarse a ese objetivo pasa por los activos de SanCor. Adecoagro está siguiendo el proceso judicial que debería desembocar en la venta de seis plantas industriales y la marca de la histórica cooperativa. Según Bosch, la compañía analizará tanto las fábricas como la marca cuando se conozcan las condiciones definitivas de la licitación. En paralelo, la empresa también presentó ante la Justicia una oferta para quedarse con los activos de Alimentos Refrigerados SA (ARSA), la empresa láctea quebrada que elaboraba yogures y postres de marcas como Yogs, Shimy, Sancorito, Vida y Sublim.

La otra alternativa pasa por destinar los fondos para ampliar las instalaciones que Adecoagro ya tiene. “Las dos plantas están al tope”, admiten en la compañía. No sería la primera vez que Adecoagro crece en lácteos de la mano de activos de Sancor. En 2019 compró las plantas de Chivilcoy, en Buenos Aires, y Morteros, en Córdoba, que estaban fuera de actividad. “Estaban con el pasto largo y la luz cortada”, recuerda el empresario. Después de las inversiones y la reorganización industrial, ambas fábricas volvieron a funcionar a pleno y hoy operan de manera continua. Solo en Morteros, señala Bosch, la empresa invirtió unos US$20 millones para modernizar la producción de quesos.

El plan industrial es acompañado por una apuesta igualmente fuerte por la producción primaria. Adecoagro tiene más de 14.400 vacas en ordeñe y cuatro tambos, dentro de un modelo integrado que va de la alimentación del ganado a la elaboración y comercialización de los productos. En septiembre, según detalló Bosch, sus vacas superaron un promedio de 40 litros diarios de producción.

La historia de la compañía con la leche, de hecho, empezó mucho antes de la compra de las fábricas. Bosch, que es ingeniero agrónomo de formación, cuenta que desde los primeros años de Adecoagro tenía la idea de desarrollar un sistema de producción intensivo inspirado en el modelo estadounidense, aprovechando las ventajas de la Argentina para producir maíz y soja. El primer proyecto arrancó en 2005 con unas 1500 vacas y una inversión de US$15 millones en Córdoba que no prosperó.

Desde el primer momento, la apuesta consistía en demostrar que el sistema podía alcanzar una productividad superior a 35 litros diarios por animal. Una vez conseguida esa meta, la empresa avanzó hasta las aproximadamente 14.500 vacas actuales.

Ahora el cuello de botella ya no está en el tambo sino en las fábricas. Según Bosch, la paradoja actual del sector es que existe producción de leche que no encuentra suficiente capacidad industrial, una situación agravada por los problemas de SanCor y Verónica.

La apuesta de Adecoagro se da, además, en medio de una profunda reconfiguración del mapa lácteo argentino. En los últimos meses, Arcor y Danone avanzaron en la integración de sus negocios con Mastellone Hermanos, dueña de La Serenísima, mientras que el grupo peruano Gloria desembarcó con la compra de la mayor parte de la operación local de la canadiense Saputo. A esos movimientos se suma la consolidación de la francesa Savencia, dueña de Milkaut e Ilolay, y el crecimiento de jugadores nacionales como Tregar, Punta del Agua y Tonadita. La eventual venta de las plantas y marcas de Sancor promete acelerar todavía más ese reordenamiento, con empresas que buscan ganar escala y capacidad de procesamiento en una industria que está dejando atrás su estructura histórica.

Para Adecoagro, además, crecer no significa solamente procesar más leche. La apuesta de largo plazo es modificar el perfil del negocio, con el foco puesto en las exportaciones. Actualmente alrededor del 70% de las ventas lácteas de la compañía corresponde al mercado argentino y el 30% al exterior. Bosch imagina un modelo que, a medida que aumente la producción, pueda terminar prácticamente invirtiendo esa ecuación.

Mariano Bosch  “La Argentina tiene que producir tres veces más leche de la que está produciendo”

En ese proyecto exportador, Adecoagro ve oportunidades que van más allá de la tradicional leche en polvo. La lista incluye productos de mayor valor agregado, como quesos, proteínas lácteas y suero.

La compañía también apunta al valor agregado en el mercado local a través de Las Tres Niñas, la histórica marca que estaba incluida en la operación de las plantas adquiridas a Sancor y que Adecoagro relanzó en 2020. Actualmente comercializa leches larga vida, cremas, chocolatadas y una línea con mayor contenido de proteínas, mientras busca sumar nuevos productos. La marca ya supera los 15 puntos de participación en las cadenas nacionales y como parte de su reposicionamiento, acaba de sumar a Mafalda a sus envases y a una campaña bajo el concepto “Sumate a un mundo mejor”. La iniciativa, que se extenderá entre septiembre y diciembre, abarca la línea de leches blancas y apunta a comunicar de una forma más cercana el modelo sustentable con el que Adecoagro busca diferenciar la marca. “Lo que quisimos fue empezar a contar realmente cómo hacemos las cosas”, explicó Carolina Haymes, directora de Marketing de Adecoagro. La compañía busca que Mafalda funcione como un puente para convertir conceptos técnicos como sustentabilidad y trazabilidad en un mensaje más sencillo para el consumidor.

Pero el plan de Adecoagro va más allá de disputar espacio en las góndolas locales. La apuesta de fondo es a una expansión estructural de la producción lechera argentina, que lleva décadas moviéndose en torno a los 10.000 millones de litros anuales. “La Argentina tiene que producir tres veces más leche de la que está produciendo”, resumió.

The Trust Project

© Copyright 2026 SA LA NACION | Todos los derechos reservados. Dirección Nacional del Derecho de Autor DNDA - EXPEDIENTE DNDA (renovación) RL-2023-95334553-APN-DNDA#MJ.Queda prohibida la reproducción total o parcial del presente diario.

App store