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clarin.com · hace 13 horas · Clarin.com - Home

Del kiosco al mercado de Estados Unidos: cómo creció Rasta, la marca de alfajores que busca llevar su negocio al exterior

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Viajar con un paquete de alfajores en la valija es casi necesario para los argentinos que se van al exterior. En el caso de Rasta, esa costumbre terminó convirtiéndose en una señal de que había una demanda más allá de las fronteras. Primero fueron los viajeros que llevaban cajas de regalo. Después llegaron las consultas y, finalmente, una distribuidora en Miami.

Desde el año pasado, la marca vende en Estados Unidos, con foco inicial en Florida, aunque sus productos ya llegan a distintas ciudades del país. El desembarco comenzó con el llamado "mercado de la nostalgia", integrado principalmente por argentinos y otros latinos que buscan sabores conocidos, pero la empresa asegura que también empezó a captar consumidores estadounidenses.

"Existe una comunidad enorme de argentinos que, por distintas razones, hoy viven en el exterior, pero siguen en contacto con el país a través de la familia, los amigos y las redes sociales. Muchos, cuando vienen de visita, nos prueban y terminan siendo fans del alfajor", cuentan Marcelo Pera y José Alfonso, amigos y socios fundadores de la compañía, en una charla con Clarín.

El fenómeno también se alimentó desde los propios aeropuertos. Según los empresarios, el Open 25 de Ezeiza está entre los puntos de venta que más Rasta comercializan en el país. Esa circulación de viajeros ayudó a instalar la marca entre argentinos que después volvieron a buscarla en el exterior.

Para avanzar en Estados Unidos, la empresa lanzó los Mini Rasta, una presentación de seis unidades más chicas, envueltas individualmente. Apuntan a adaptar el producto a los hábitos de consumo locales, donde, según explican, son habituales las porciones individuales pequeñas.

Alfajores Rasta.

La expansión se lleva luego de avanzar en el mercado local donde, según datos de la consultora de consumo masivo Scentia, se venden más de 215 millones de alfajores en un año solo en el canal kioscos.

Rasta entró en ese negocio en agosto de 2022, después de un período de pruebas para definir la receta y la identidad de la marca. La propuesta se construyó a partir de una galleta crocante, un relleno abundante de dulce de leche y doble cobertura de chocolate.

Marcelo Pera y José Alfonso habían trabajado juntos en el área de ventas de Brahma Argentina durante los años 2000. Después siguieron caminos distintos: Pera desarrolló parte de su carrera en Brasil y Centroamérica dentro de la compañía, mientras que Alfonso pasó por otras empresas del mercado local.

La idea de emprender juntos, sin embargo, quedó pendiente durante años. Hasta que José volvió a su colega con una propuesta: producir un alfajor que consideraran “el mejor de Argentina”. Así empezó Rasta.

La primera inversión salió de sus propios ahorros. En lugar de tomar deuda, decidieron destinar ese capital a las materias primas necesarias para la primera producción, que se hacía de manera tercerizada. "Cada peso que generaba la venta volvía al negocio para comprar insumos, producir un poco más y atender nuevos pedidos", cuentan.

Los comienzos tuvieron una escala muy diferente de la actual. Producían en el oeste del Gran Buenos Aires y los propios socios se ocupaban de comprar insumos, controlar la calidad, conseguir clientes, cerrar ventas y hacer entregas.

El kiosco fue el primer canal de comercialización. Cadenas como Open 25 y 365 acompañaron los primeros pasos y luego se incorporaron distribuidores y empresas de mayor tamaño. También buscaron puntos de venta menos habituales para un alfajor, como vinotecas, barberías y hamburgueserías.

Alfajores Rasta en el super.

También participó el boca a boca. En los primeros tiempos, consumidores jóvenes empezaron a revender Rasta en colegios, clubes y entre conocidos. Las redes sociales amplificaron esa popularidad y ayudaron a que la marca llegara a consumidores, kiosqueros y distribuidores de distintas provincias.

El salto llegó a comienzos de 2024. La empresa todavía tenía los mismos dos productos con los que había salido al mercado, pero comenzó a recibir más pedidos de los que podía elaborar y entregar.

Las consultas llegaban desde distintas partes del país y cada vez más distribuidores querían incorporar la marca. Ese crecimiento obligó a ampliar la capacidad productiva y ordenar procesos.

Hoy en día, Rasta trabaja con una red de plantas elaboradoras. La empresa provee las materias primas y establece los parámetros de producción, mientras supervisa los procesos y la homogeneidad del producto.

El interior de los alfajores Rasta. Foto: Fernando de la Orden

La capacidad puede alcanzar los 12 millones de alfajores mensuales, aunque depende de la demanda y de la estacionalidad. El salto productivo también implicó enfrentar momentos en los que no pudieron entregar todo lo que el mercado pedía.

"Preferimos asumir esa dificultad y mantener el estándar del alfajor. Para nosotros, cuidar la confianza del consumidor vale más que una venta de corto plazo", dicen los dueños.

En cuanto al negocio local, los socios aseguran que lograron sostener las ventas de 2025 mediante la apertura de nuevas cuentas, la incorporación de clientes y un trabajo más focalizado sobre cada punto de venta.

Para 2026/27 buscan ampliar su presencia en el mercado argentino, sumar productos, mejorar el abastecimiento y desarrollar la exportación.

Estados Unidos es el primer paso de ese recorrido internacional. La intención es que el alfajor que empezó a venderse entre kioscos del Gran Buenos Aires pueda convertirse también en un producto de consumo habitual fuera de la comunidad argentina. "Nos entusiasma que un producto tan argentino pueda viajar por el mundo", dicen los dueños.

Florencia Argañaraz

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