Sólo en off: Chiqui Tapia, relegado por un inesperado intermediario entre el “doctor” Messi y la UBA
Atosigado por las múltiples investigaciones judiciales que giran en torno a polémicos movimientos relacionados con las finanzas de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia intentó disfrutar esta semana de las últimas horas de Lionel Messi como jugador del seleccionado. Pero no todos fueron plenos para el mandamás del fútbol argentino: la entrega del doctorado honoris causa de la Universidad de Buenos Aires al astro del fútbol mundial lo tuvo de actor de reparto, más allá de su predisposición a aparecer en la foto final, con un Messi feliz, mostrando con orgullo el diploma de la UBA, blanco de los ataques del gobierno libertario.
Fuentes de la universidad pública aseguran por lo bajo que, en la previa, la negociación para entregar la distinción tuvo a Tapia en un papel secundario. Autoridades de la UBA que encabezan el rector Ricardo Gelpi y el vicerrector Emiliano Yacobitti, votaron en el consejo directivo el otorgamiento del doctorado, y luego buscaron comunicarse directamente con el jugador, aunque en principio recurrieron a un canal seguro: su compañero de la selección y en el Inter de Miami, Rodrigo de Paul, que terminó convertido en un improvisado intermediario entre la universidad y el jugador, a horas de su emotiva despedida del seleccionado.
“Lo hablamos con De Paul, y luego con Messi. Estaba interesado y encantado con recibir el premio”, cuentan desde la casa de altos estudios. La opción siguiente fue la de elegir el lugar: el propio estadio de River Plate, minutos antes del partido amistoso contra la selección de Benín, se barajó como posibilidad, pero finalmente fue desechada por eventuales complicaciones, que efectivamente ocurrieron, en los homenajes que se llevaron a cabo.
Cuando quedó claro que la distinción se entregaría en el predio de Ezeiza, Tapia entró en acción. Allí, le fue asignado un sitio en la primera fila, pero él se las arregló para estar al lado de Messi, Gelpi y Yacobitti en la foto conjunta. “Se la bancó bien, no hizo problemas y sostuvo un perfil bajo. Nadie le ofreció hablar, él tampoco insistió”, acotaron desde la organización de la ceremonia, que tuvo a Messi como protagonista absoluto. En la UBA hay felicidad: la universidad hará en breve una subasta con dos camisetas donadas por el Diez, cuya recaudación se destinará a los hospitales universitarios. Esta vez, sin Tapia cerca.
Sonriente cada vez que alguien lo denomina “Presidente” –lo fue durante doce horas, entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri–, Federico Pinedo reparte su tiempo entre su tarea como sherpa del G20 y su afición por la escritura. Días atrás presentó, con Patricia Bullrich como invitada especial, su libro El espíritu de Occidente, y allí elogió a su entrevistada y enfatizó que “esos valores hay que defenderlos con valentía”.
Lo que seguramente sorprenderá a más de un libertario es la defensa de “la ideología del respeto” que hace Pinedo en el libro, contra “la grieta y los discursos de odio”, casi con las mismas palabras que generan reacciones (y hasta insultos) del Presidente y varios de sus seguidores.
“A la ideología de la confrontación corresponde contraponerle la ideología del respeto”, plantea el expresidente provisional del Senado, basado −por las dudas− en pensadores liberales como el abogado neuquino Gastón Rambeaud, alejado de la pirotecnia del Presidente y Las Fuerzas del Cielo.
Desterrado por el momento de la discusión central por las candidaturas que dividen a distintos sectores del peronismo, el expresidente Alberto Fernández se mostró días atrás como un gran cinéfilo. Así se lo vio en el podcast Las colinas tienen ojos, dedicado al cine, una entrevista en la que se lo pudo apreciar cómodo, comentando durante más de una hora distintas escenas de películas renombradas. En primer lugar, Fernández se declara admirador del director Martín Scorsese, y su film Cabo de Miedo, protagonizado por Robert de Niro. “Hay una búsqueda desesperada de redención”, opina Fernández en torno al personaje de De Niro, un exconvicto que persigue, una vez fuera de la cárcel, al abogado que colaboró en su condena.
Desde su casa, y hablando estrictamente de cine, Fernández la emprende también contra Walt Disney: lo acusa, con el tono de autores de la intelectualidad de izquierda en los setenta, de promover a “dibujos animados como mecanismo de control social”. Sin menciones a su gobierno, a Cristina Kirchner o a Axel Kicillof, Fernández fue el primer político entrevistado del podcast.
Sus figuras, desconocidas por los habitués de los pasillos de la Casa Rosada, se hicieron ver en las últimas semanas. Varios de los empleados que solían trabajar en la quinta de Olivos, entre ellos los mozos, fueron reubicados en Balcarce 50, luego de los cambios dispuestos por el propio presidente Javier Milei. De repente, el comedor de la casa los tuvo como colaboradores en ese servicio, que cada mediodía brinda alimentos a bajo precio a más de 700 personas.
Ninguno de ellos emitió palabra sobre su trabajo anterior, cumpliendo el requisito de discreción que se requiere en estos casos, y más todavía en este, luego de que el Presidente decidiera “militarizar” la quinta, por motivos declarados de seguridad.
Eso sí: tanto ellos como el resto de los empleados no ocultan su preocupación por un inminente plan de retiros voluntarios, que buscará a partir de noviembre achicar la planta del Estado, en especial los empleados con mayor antigüedad. Adjudican la movida, ya denunciada por ATE, al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien desde sus oficinas en la calle Diagonal Norte estaría dándole los toques finales al plan.
Activo se lo vio al exministro de Defensa y hoy diputado nacional libertario Luis Petri, quien participó días atrás en el predio de la Sociedad Rural de la cena anual del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI). Quienes conversaron con él en esa gala –acompañó a su pareja Cristina Pérez, conductora del evento– aseguran que les quedó claro que Petri no piensa declinar su ya lanzada candidatura a gobernador de Mendoza, una postulación que tiene el rechazo inicial del actual mandatario provincial, el radical Alfredo Cornejo, quien a su vez busca un acuerdo con la Casa Rosada para asegurarse un sucesor afín en la gobernación mendocina.
Desde la política de esa provincia confirmaron contactos preliminares entre Petri y dirigentes del Partido Demócrata provincial, alejados del estilo áspero pero una y otra vez exitoso del esquema que conduce el actual gobernador. “Se busca ampliar el espacio”, justificaron cerca del exministro, confiado en ser “el candidato que mejor mide”, aún en el caso de que Cornejo y la poderosa Karina Milei alcancen un acuerdo electoral para la provincia.
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