Malvinas: la huella rural que une a las islas con la Patagonia
El duro ambiente de las Islas Malvinas no se diferencia del que tenemos en la Patagonia. El mar argentino está sobre la plataforma continental, al igual que las islas, archipiélago. Todo está unido, todo es una sola cosa.
Tanto la historia como el derecho internacional público, así como la misma geografía, indican claramente que las Islas son argentinas y han existido hechos, tanto de personas particulares como de sectores, que son de gran importancia para tener en cuenta a la hora de esgrimir nuestros derechos.
El sector rural, al menos el ganadero, siempre fue un factor importante. Antes del conflicto armado de 1982 que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte mantuvo con la República Argentina por las islas, era muy común el intercambio laboral rural entre la Patagonia y las islas, y sería muy útil que los antiguos patrones y/o peones de aquel tiempo dejaran por escrito sus experiencias para que sirvan de fuente para el futuro y, si ya han dejado este mundo, sus herederos deberían conservar estos testimonios.
El famoso hecho protagonizado por el gaucho Rivero se debió a una inconformidad por temas laborales: le pagaban con vales y querían seguir pagándole de esa manera, y no en dinero metálico de oro o plata, como estaba convenido, aparte de otros temas laborales y elementales para la vida humana, muy a pesar de que la gente de ese tiempo era muy fuerte y estaba acostumbrada a los rigores. Sabemos que los gauchos entrerrianos por el sur realizaron hazañas, como es el caso del gaucho Rivero (1808-1845) y Facón Grande, José Font (1883-1921).
El Dr. Miguel Ángel Zavala Ortiz (1905-1982), que nació en Villa Mercedes (San Luis), fue canciller del presidente Arturo Humberto Illia y, por los méritos y gestiones del embajador ante la ONU (1966-1970), José María Ruda, se logró la Resolución 2065 de la ONU, el 16 de diciembre de 1965, que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por 94 votos a favor, ninguno en contra y 14 abstenciones. La Resolución 2065 encuadraba el caso de las Islas Malvinas en la Resolución 1514 (1960), sobre la concesión de la independencia a países y pueblos coloniales. De más está decir que el fenómeno Malvinas es más un territorio colonial que un pueblo colonial. Solo basta hacer una comparación elemental para ver qué ha pasado en el mundo sobre esta materia. Aclaremos también que Malvinas es la denominación aceptada por la ONU.
Tanto se esforzó patrióticamente el Dr. Miguel Ángel Zavala Ortiz en el mundo diplomático que la muerte lo sorprendió en pleno conflicto, el 20 de mayo de 1982, cuando flameaba nuestra bandera en nuestras islas. ¿Qué mensaje nos dará este hecho? Había dicho, al lograr la Resolución 2065, que era “... el resultado de una voluntad argentina ininterrumpida”.
A esto debemos agregar las palabras de Domingo Faustino Sarmiento: “La bandera blanca y celeste. Dios sea loado. No ha sido jamás atada al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra”.
El conflicto armado nos dejó más de 600 combatientes muertos (649) por las Malvinas, más quienes murieron posteriormente por esa causa.
Es destacable el hecho de que se salvaron más de 700 (concretamente 770) tripulantes y marinos del crucero ARA General Belgrano; es decir, se logró salvar a más personas de las que murieron en toda la guerra, una guerra no declarada.
Podrían haber muerto muchos más, o todos los tripulantes y marinos del crucero, ya que fue providencial el avistaje a tiempo desde nuestros aviones. El estado de nuestros combatientes, con el frío y el mar embravecido, era terrible.
Existe mucha bibliografía sobre este tema. Hasta hace poco nos acompañó en este mundo el capitán de navío, veterano de guerra de Malvinas (RE), Washington Bárcena, quien realizó una compilación de los testimonios de los tripulantes del destructor ARA Bouchard que él comandó; la publicó en un libro, y son asombrosos los peligros que afrontó su nave, tanto en el ataque al crucero ARA General Belgrano como en el rescate de nuestra gente. ¡Loor a todos ellos!
Los rescatistas, sin excepción, son héroes y los rescatados merecen, de toda la humanidad, no solo los honores, sino también la gratitud. El ser humano padecía; la humanidad padece en estos casos. Las balsas que tenían poca gente contenían muertos; las balsas que tenían mucha gente contenían vivos, apenas vivos, pero vivos al fin.
Ciertamente, aquí hay mucho de héroes, pero también hay mucho de martirio. La República Argentina es responsable de lo que pasó con su gente. El servicio militar era obligatorio; lo hacía el que quería, pero también lo hacía el que no quería.
Muchos veteranos padecieron mucho en su regreso. El primer legislador nacional que logró una ley importante (Ley 23.109) en beneficio de ellos fue el entonces senador Oraldo Norvel Britos (1933-2023), de Villa Mercedes. De más está decir, ya que nombramos a esa localidad, que allí está la V Brigada Aérea, en Villa Reynolds, que tuvo una destacada actuación en el conflicto armado.
La tierra de las Malvinas es la misma que la de la Patagonia. La ganadería y su gente de trabajo en el campo tienen ciertos códigos, cierta memoria, cierta huella gaucha que acaso contribuya a la unión esperada. El productor agropecuario de las islas, como el de la Patagonia, y su gente deberían dar pasos, si es que ya no los han dado, para unir sus intereses. Por algo hay que empezar.
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