Los ADRs moderan las subas iniciales en Wall Street y el riesgo país vuelve a rozar los 600 puntos
El resultado de las elecciones brasileñas impulsó a los activos de la región y permitió una fuerte compresión de los spreads argentinos luego de varias semanas negativas. La mejora, sin embargo, convivió con tasas estadounidenses elevadas y renovadas dudas sobre los fundamentos locales de cara a 2027.
El resultado de las elecciones en Brasil impulsó los activos argentinos y permitió una fuerte recuperación tras tres semanas de caídas, aunque las tasas internacionales mantuvieron la presión sobre el mercado.
El mercado argentino finalmente logró un alivio esta semana. Después de tres semanas de fuerte presión sobre los activos locales, el riesgo país cayó más de 10% (66 puntos), lo que representa su mayor baja en cuatro meses, mientras el S&P Merval subió 1,7% en pesos y 2,5% en dólares en los últimos cinco días. Sin embargo, la mejora no respondió principalmente a un cambio en el escenario doméstico, sino al impacto que tuvo sobre los mercados regionales el resultado de las elecciones en Brasil.
En ese sentido, el resultado de la primera vuelta brasileña funcionó como el principal catalizador del rebote. Flávio Bolsonaro obtuvo 47,03% de los votos válidos frente al 45,16% de Lula y el resultado fue recibido positivamente por los mercados, con una apreciación de 4,2% del real y una fuerte suba de los activos brasileños, que llevo a la bolsa de Brasil a máximos históricos.
Para Argentina, el movimiento favoreció tanto a las acciones como a los bonos, por la mejora del clima financiero regional y por las perspectivas sobre la relación económica entre ambos países.
Sin embargo, el efecto Brasil no eliminó las presiones externas. Aunque los rendimientos de los Treasuries recortaron levemente durante la semana, la tasa a 10 años se mantuvo en torno al 5,25%, cerca de máximos de varios años, mientras el petróleo continuó elevado por las tensiones en Medio Oriente. Así, el impulso regional permitió que los activos argentinos cortaran la racha negativa, pero las condiciones financieras globales siguieron limitando la recuperación.
Con ese marco, la atención en el plano local volvió a volcarse sobre la evolución de la actividad, la inflación y la capacidad del Gobierno para sostener el programa económico durante el próximo año.
Más allá del rebote de los activos, la economía argentina dejó durante la semana señales contrapuestas. Por un lado, los datos de industria, construcción y minería de agosto anticiparon una recuperación del EMAE, aunque con una dinámica desigual entre sectores. Por otro, la desaceleración de la inflación continuó, pero con un sendero menos lineal, mientras las necesidades financieras del Tesoro comenzaron a ocupar un lugar cada vez más relevante en la evaluación del mercado.
En ese sentido, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, señaló que la economía mantiene una dinámica “en forma de K”, con algunos sectores que muestran recuperación mientras otros continúan rezagados. Por eso, el desafío para el Gobierno pasa por administrar el impacto que tienen las políticas destinadas a sostener la estabilidad nominal sobre una actividad que evoluciona de manera desigual.
Por otro lado, la inflación mantuvo una desaceleración de fondo, aunque con un recorrido menos lineal. En CABA, el IPC aceleró marginalmente en septiembre hasta 1,8% mensual, impulsado principalmente por Vivienda, mientras que la medición núcleo bajó 0,4 puntos hasta 1,7%. A su vez, los relevamientos privados anticiparon una leve aceleración del IPC nacional, por lo que Franco consideró que el camino hacia una inflación anual de un dígito todavía demandará tiempo.
La inflación porteña se ubicó en 1,8% en septiembre, impulsada principalmente por el aumento de los costos vinculados a la vivienda
A partir de este escenario, el financiamiento aparece como uno de los principales desafíos hacia 2027. El programa financiero contempla necesidades por u$s24.900 millones, incluidos u$s5.000 millones que deberían obtenerse mediante Bonares, pero las tasas internacionales elevadas y el riesgo preelectoral encarecen esa alternativa. De hecho, Finanzas dejó de ofrecer el AO29 desde agosto para evitar convalidar tasas de dos dígitos, pese a que todavía restan colocar unos u$s800 millones este año.
Frente a estas dificultades, el BCRA podría cubrir parte de ese financiamiento mediante mayores compras de dólares al Tesoro, aunque también debe preservar reservas para el ciclo electoral y sus propios vencimientos. A favor, se espera una oferta significativa de divisas durante los próximos meses, con u$s9.000 millones de liquidaciones agrícolas previstas para el cuarto trimestre y otros u$s4.600 millones provenientes de ON y deuda subsoberana pendientes de liquidación
La renta fija argentina tuvo su mejor semana en tres meses, impulsada inicialmente por el resultado electoral de Brasil, aunque el contexto internacional volvió a limitar la recuperación. En ese marco, los Globales subieron 2,7% en promedio y los Bonares 2,87%, mientras el riesgo país pasó de 655 a 588 puntos básicos, una compresión de casi 70 puntos.
Sin embargo, las tasas estadounidenses continúan funcionando como un límite para la deuda argentina. El rendimiento del Treasury a 10 años avanzó durante la semana y se mantiene cerca del 5,3%, mientras que los bonos emergentes latinoamericanos subieron 0,5%. Aun así, la mejora permitió que los Bonares pasaran a terreno positivo en el acumulado de 2026, con una suba de 0,8%, mientras los Globales avanzan 1,9%.
Al mismo tiempo, la curva continúa mostrando una fuerte diferencia según el vencimiento y la exposición al escenario electoral de 2027. Según Justina Gedikian, analista de la Oficina de Inversiones de Cohen, “el tramo corto permite advertir dónde se concentra la incertidumbre”. En ese sentido, el AO27, que vence antes del cambio de mandato, rinde 3,8%, mientras que el AO28 alcanza 11,1%, una diferencia superior a 700 puntos básicos por apenas un año de plazo. Para Cohen, esta brecha refleja la prima que exige el mercado por atravesar las elecciones con deuda cuyos pagos quedan expuestos al escenario posterior al cambio de Gobierno.
Las elecciones de 2027 ya empiezan a marcar diferencias dentro de la curva de bonos, con una prima creciente para los títulos cuyos pagos quedan expuestos al resultado electoral
A partir de esa diferencia, Cohen encuentra una relación distinta entre riesgo y retorno según el resultado electoral. En un escenario de continuidad, estima que los Bonares largos tendrían el mayor potencial de suba, con un retorno promedio de 35,8%, mientras que ante una eventual reestructuración los bonos que amortizan capital antes de 2028 ofrecerían una mayor defensa. Por eso, la firma señala al AL41 como su principal opción, con el AL35 como alternativa, mientras considera que el AO28 es el título peor posicionado, porque no amortiza capital antes de 2028 y sería el más castigado en un escenario adverso.
Por otro lado, la renta fija en pesos también tuvo una semana positiva, aunque con una dinámica vinculada a las expectativas de inflación. Los duales CER/TAMAR avanzaron 1,6% en promedio, los bonos CER subieron 1,1% y las LECAP ganaron 0,7%, mientras la inflación breakeven pasó a descontar 2,15% mensual para septiembre y octubre y 1,85% desde entonces. A su vez, la tasa de caución volvió a normalizarse cerca del 20%, después de haberse ubicado en torno al 24% la semana anterior.
La renta variable argentina cortó una racha de tres semanas consecutivas de bajas, acompañada por la recuperación de los activos brasileños tras las elecciones. En ese marco, el S&P Merval en dólares subió 2,4% en las cinco ruedas, aunque el rebote todavía no alcanzó para recuperar la corrección acumulada durante las semanas previas.
Dentro de los ADRs, Loma Negra lideró las subas con un avance de 10,2%, en línea con las mejores perspectivas para el sector de la construcción tras los datos de actividad de la semana. Le siguieron Central Puerto (+8,3%) y Telecom (+6,1%), mientras que MercadoLibre avanzó cerca de 10%, favorecida además por la revalorización de los activos brasileños.
La mejora de la actividad, con un rebote de la construcción y un fuerte aumento de los despachos de cemento, favoreció las perspectivas para Loma Negra.
Sin embargo, la recuperación continuó condicionada por el nivel de riesgo argentino, que había profundizado el castigo sobre el equity durante las semanas anteriores. En ese sentido, el S&P Merval volvió a mostrar una valuación relativamente baja frente a la deuda soberana, una dinámica que también se había observado durante el período previo a las elecciones legislativas de 2025. En aquel momento, el cambio en las expectativas locales había producido una fuerte compresión del riesgo país y un posterior repricing de las acciones.
A su vez, el frente internacional continuó representando un límite para una recuperación más sostenida. La tasa del Treasury a 10 años se ubicó en torno al 5,3%, aunque mostró cierto alivio después de las últimas licitaciones del Tesoro estadounidense. Al mismo tiempo, una eventual distensión del conflicto en Medio Oriente podía reducir el precio del petróleo y aliviar la presión sobre las tasas.
En ese contexto, Ramiro Rodríguez, CFO de Fiwind, sostuvo que los activos argentinos “seguían muy sensibles a los cambios en las expectativas económicas y políticas”. Además, señaló que los sectores con capacidad de generar dólares, especialmente el energético, mantenían potencial, con foco en Vista, Pampa Energía e YPF.
El contexto internacional tuvo un comportamiento dispar durante la semana y, por esa vía, ofreció señales contrapuestas para los activos argentinos. Por un lado, el resultado de la primera vuelta electoral en Brasil impulsó a los mercados de la región, mientras que, por otro, las tasas estadounidenses continuaron en niveles elevados y limitaron el apetito por activos emergentes.
En Brasil, Flávio Bolsonaro obtuvo 47,03% de los votos frente al 45,16% de Lula y ambos avanzaron al balotaje del 25 de octubre. El resultado generó una fuerte reacción financiera, con una apreciación de 4,2% del real y una suba de dos dígitos del ETF brasileño, mientras también se comprimieron los spreads crediticios. Para Argentina, esta mejora regional funcionó como un catalizador adicional para las acciones y los bonos, al mejorar las perspectivas sobre la relación bilateral y el clima para los mercados de la región.
El resultado electoral en Brasil impulsó al real y a los activos financieros, en un movimiento que también favoreció a las acciones y bonos argentinos.
Sin embargo, el frente internacional siguió imponiendo un límite a la recuperación de los activos argentinos. Los rendimientos de los Treasuries retrocedieron levemente, con la tasa a 10 años en 5,25% y la de 2 años en 4,78%, aunque permanecieron cerca de máximos de varios años. Aun así, las bolsas globales tuvieron una semana mayormente positiva, con avances de 1,2% del S&P 500, 1% del Dow Jones y 1,1% del Nikkei, mientras los mercados emergentes cayeron 0,6%.
Al mismo tiempo, la temporada de balances en Estados Unidos aportó un respaldo adicional al apetito por acciones, con una expectativa de crecimiento de ganancias del S&P 500 de alrededor de 29,5% interanual, según IEB Research. Las estimaciones habían sido revisadas al alza durante el trimestre, especialmente en energía, tecnología y servicios de comunicación, aunque las proyecciones para 2027 mostraban una desaceleración del crecimiento.
Por último, la renovada tensión en Medio Oriente volvió a sostener al petróleo en niveles elevados, con el Brent avanzando 1,6% y el WTI 0,1%, mientras el gas natural ganó 6%. El movimiento mantuvo la presión sobre las tasas y, por esa vía, sobre los activos de mayor riesgo, aunque para Argentina también reforzó el atractivo relativo del sector energético por su capacidad de generar divisas. En ese contexto, el mercado local quedó atravesado por dos fuerzas contrapuestas, con el impulso regional derivado de Brasil por un lado y las condiciones financieras internacionales y la incertidumbre energética por el otro.
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