Javier Milei se reunió con Bullrich en Olivos: más de dos horas de “sinceridad” y de “los temas que más preocupan”
El Gobierno sumó hoy una foto importante para intentar calmar las tensiones internas. El presidente Javier Milei y la senadora nacional Patricia Bullrich se encontraron en Olivos. La jefa de la bancada en el Senado expuso públicamente que en esa reunión ella pudo plantearle “con sinceridad” aquello en lo que disiente con la línea oficialista.
Tanto el Presidente como Bullrich compartieron la selfie del encuentro en Olivos en una señal de unidad política, tras los reiterados desmarques de la exministra. Esas diferencias incluso generaron dudas internas sobre si la senadora no tenía intenciones de abrir una vía paralela para 2027, pero ella lo niega.
“Fue una reunión muy buena y amable”, precisaron a LA NACION fuentes al tanto del encuentro, que duró más de dos horas.
“Se pudo hablar de los temas que más preocupan. El Presidente se mostró muy abierto a escuchar y analizar”, ahondaron.
De acuerdo a lo que pudo saber este medio, entre los ejes que dialogaron Bullrich y Milei estuvieron “los motores” de la actividad, la lucha contra la inflación y la necesidad de mantener los fundamentos del programa, pero también de observar la “velocidad” de esos cambios, que es lo que reclama la senadora desde hace semanas.
Además, hubo un momento para el debate previsional, ya que existían disidencias de Milei con el planteo que hizo Bullrich en el último coloquio de IDEA. Allí la senadora propuso pensar un esquema diferente, con una parte de la jubilación financiada mediante impuestos generales y otra a través de un ahorro previsional que podría acordarse, por ejemplo, con los convenios colectivos.
En Olivos, aseguran voces que conocen lo que pasó, la senadora sostuvo ante Milei que su postura de disidencia en cuestiones con las que no está de acuerdo es correcta y que por eso va a mantener esa tesitura. “Le dijo que siempre va a hablar con la verdad”, aseguran.
En el oficialismo sospechan que el cara a cara se organizó espontáneamente, antes de que Milei vuelva a viajar al exterior, ya que en las agendas de ninguno aparecía.
Conversación profunda con el Presidente @JMilei. Hablamos de todo lo que vengo planteando, con total sinceridad.TMAP 🇦🇷 pic.twitter.com/bzYEg3r2ZR
Dentro del gobierno de Milei hay voces disidentes, pero Bullrich es la única que optó por contrastar con la Casa Rosada en los medios y en sus redes. También es una de las pocas que muestra ante el Presidente ciertos reparos sobre las políticas que se llevan adelante.
Desde que Bullrich arrancó en esta línea, sus partidarios la defendieron, ya que creen que así contiene a una parte del electorado que no es ultraoficialista. Además, siempre destacaron que la senadora, por fuera de sus funciones, mantiene una vida relativamente “normal”, que le permite tener un “termómetro de la calle”, a diferencia de otras figuras de la Casa Rosada.
En el último tiempo, la exministra ahondó en la necesidad de que haya “más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana”, en un guiño al electorado de clase media que votó por Milei pero que no percibe los supuestos beneficios del programa. Mientras el Presidente se muestra infranqueable y hace una defensa a ultranza del plan, Bullrich insistió con que las mejoras tienen que llegar a “la micro”.
La tensión tuvo su pico máximo cuando Milei estaba en París, Francia, y la senadora salió a decir que todavía tiene el sueño de ser presidenta. “Tengo un montón de ideas de cómo transformar muchísimas cosas, de cómo llegar al bienestar de todos. Esas ideas quizás las hace otro; quizás me toca a mí. No lo sé“, deslizó, la semana pasada.
Esto tras un septiembre difícil, en el que la senadora se sintió en offside con el recorte en el presupuesto en Discapacidad y publicó un video con la canción No me importa, de Lali, en un dardo directo a la Casa Rosada. “A mí no me tomen por tonta”, bramó en ese entonces.
En todas esas oportunidades, Milei -que denosta las voces disidentes- evitó cargar contra Bullrich, que tiene mejor imagen que él en las encuestas.
“Conversación profunda con el Presidente. Hablamos de todo lo que vengo planteando, con total sinceridad”, afirmó Bullrich en X este viernes, apenas terminó la reunión en la residencia de Olivos.
La senadora cerró su mensaje con la sigla que el asesor Santiago Caputo suele utilizar en sus mensajes: TMAP, que significa “todo marcha de acuerdo al plan”. Sumó una foto de ella junto al Presidente.
El mandatario después reposteó la imagen y añadió: “MAGA [por Hagamos la Argentina Grande Otra Vez, en inglés], TMAP”.
Hasta ahora, el Presidente y el ministro de Economía, Luis Caputo, no se hicieron eco de los pedidos de Bullrich para modificar el programa.
En materia institucional, la jefa de la bancada oficialista también tomó distancia de los insultos y ataques de Milei a la prensa. Días atrás se solidarizó con los periodistas de LA NACION perseguidos por la Justicia de Gildo Insfrán en Formosa.
Esta semana, volvió a diferenciarse del Gobierno en materia de pliegos judiciales. Durante la audiencia pública de la Comisión de Acuerdos realizada el miércoles en el Senado, anunció que votará en contra del nombramiento de la fiscal Susana Pernas, propuesta por el Poder Ejecutivo. Argumentó que se opondrá a la designación porque la fiscal “pidió cárcel para Chocobar, un policía que se jugó la vida para frenar a un delincuente que había apuñalado a un turista”.
Respecto a lo judicial, en junio pasado Bullrich hizo ruido cuando se abstuvo de votar en contra del pliego de la jueza María Verónica Michelli, cuya postulación era rechazada por Milei por ser familiar del periodista de LA NACION Hugo Alconada Mon.
Dentro del Gobierno, los desmarques de la senadora no caen bien, sobre todo en el karinismo, altamente verticalista. En la Casa Rosada, no obstante, voces de distintas vertientes admiten que la relación entre Milei y Bullrich es espontánea, buena, y que el Presidente “sabe interpretarla”.
“Karina es muy autoritaria y se encontró con Patricia, que no es obsecuente ni mansita. Bullrich detesta la sumisión”, analiza una fuente del oficialismo.
A su entorno, la senadora ya le dijo que ella no cree en la política “talibana” o “camporista” donde se dice “todo que sí”.
Asimismo, la exministra de Seguridad, que también pasó por el gobierno de Mauricio Macri, ante sus fieles mostró preocupación por un revival del macrismo en 2019, año en que perdió el control de la economía y después la elección. Ya dijo puertas adentro que “lo peor es no abrir los ojos a tiempo”.
En la Casa Rosada hay sectores que bregan para que Milei la unja como su candidata a vicepresidenta, para así evitar que Bullrich ahonde en su “mileísmo crítico”. La senadora de ninguna manera tiene pensado aceptar una postulación sin poner antes condiciones.
La foto de ambos dio un respiro este viernes y fue replicada por distintos actores oficialistas, que enfatizaron en tratar de mostrar que no hay quiebre entre el Presidente y la jefa de la bancada libertaria, ahora que la campaña ya arrancó.
© Copyright 2026 SA LA NACION | Todos los derechos reservados. Dirección Nacional del Derecho de Autor DNDA - EXPEDIENTE DNDA (renovación) RL-2023-95334553-APN-DNDA#MJ.Queda prohibida la reproducción total o parcial del presente diario.