El fallo de la Corte le quita fuerza a la sesión del 15 y le da aire al Gobierno para sostener el DNU 70
La Corte Suprema volvió a mover el tablero del DNU 70/23, y esta vez lo hizo en un sentido que descomprime al Gobierno. Este viernes, en un acuerdo extraordinario, dictó una medida cautelar interina que suspende los efectos del artículo 154, el que derogó la Ley de Tierras, y vuelve a poner en vigencia las restricciones a la compra de campos por parte de extranjeros hasta que la Justicia Federal de Bariloche se pronuncie. Según el argumento del tribunal, quiso "evitar la producción de daños irreparables" en una causa ambiental. No obstante, se trata de un fallo político que alivia al Gobierno ante la embestida opositora en el Congreso, que amenaza con rechazar todo el mega decreto de Milei.
El Gobierno también movió fichas en el terreno parlamentario para contrarrestar las intenciones de la oposición de sesionar el 15 de octubre. El oficialismo les prometió a sus aliados y bloques dialoguistas convocar a una super sesión el 21 de octubre, con un temario que incluiría la Ley de Defensa de la Soberanía, Discapacidad y sobreendeudamiento familiar.
La resolución llega diez días después de la sentencia del 29 de septiembre, con la que la Corte revocó el fallo que había declarado inconstitucional ese artículo por falta de legitimación del CECIM (que argumentaba un perjuicio a la soberanía), y que dejó operativa la derogación. Aquella decisión fue el disparador político de todo lo que vino después: la oposición pidió una sesión especial para el jueves 15 de octubre, a las 14, con el objetivo de rechazar el decreto completo.
Desde entonces, el oficialismo trabajó en dos frentes a la vez. En uno, convocó para el miércoles 14, a las 16, un plenario de Asuntos Constitucionales y Legislación General para debatir la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y evaluar un capítulo con límites a la venta de tierras. En el otro, esperó los tiempos de la Corte, que esta vez lo ayudaron a descomprimir la sesión del 15.
En Casa Rosada celebraban que la Corte les daría "más aire" para negociar con aliados presionados por la Ley de Tierras, y la meta de las gestiones siempre fue tumbar la sesión por completo. El oficialismo había quedado arrinconado, a la espera de un "salvataje" del tribunal. Ahora el fallo está. Y la pregunta que se abre en Diputados es cuánto de la sesión del 15 sobrevive a la medida, teniendo en cuenta que en el temario hay otros dos temas sensibles que "los bloques del medio" tampoco miran para el costado: Discapacidad y Endeudamiento Familiar.
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La semana pasó entre reuniones. El jefe del bloque libertario, Gabriel Bornoroni, se reunió el miércoles por la noche con los presidentes de las bancadas aliadas, y varios le plantearon que había que resolver el foco de tensión que generó la derogación de la Ley de Tierras. Los aliados, de la UCR, el PRO y partidos provinciales, le pidieron a Martín Menem abrir el debate sobre la extranjerización.
Por su parte, el PRO, Provincias Unidas y el MID presionaron por una respuesta inmediata en un encuentro con LLA y el secretario de Hacienda, Carlos Guberman. No había consenso entre esos bloques para eliminar los límites de la ley, y algunos legisladores no descartaban aportar al quórum del 15.
El oficialismo también movió fichas en el terreno parlamentario: prometió a los dialoguistas abrir el recinto el 21 de octubre con un temario que incluiría Defensa de la Soberanía, Discapacidad y sobreendeudamiento familiar. Y buscó una salida que no obligara a nadie a votar contra el decreto: el diputado Eduardo Falcone (MID) lo resumió así ante TN: "Causaría un caos tremendo voltearle todo el DNU".
Según pudo saber PERFIL, en el Gobierno se mostraban confiados, aunque en la Cámara baja advertían que la oposición no estaba tan lejos de los 129.
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El punto central es qué atraía a los aliados a la sesión. Para muchos dialoguistas, la discusión no era derribar los más de 300 artículos del decreto sino recuperar los límites a la extranjerización. El radical correntino Diógenes González lo planteó con claridad: "Deberíamos restaurar la vigencia de la Ley de Tierras para no tocar el DNU".
Con las restricciones repuestas, aunque sea de manera provisoria, ese incentivo pierde fuerza. La cautelar podría reducir el atractivo de la sesión para diputados que quieren recuperar la ley pero no necesariamente rechazar todo el DNU.
La cuenta de votos ya era ajustada. Según los últimos cálculos, el trabajo encabezado por el peronismo ya tenía entre 122 y 124 bancas garantizadas, tras el anuncio de los diputados catamarqueños de Elijo Catamarca, el bloque que responde al gobernador Raúl Jalil, de acompañar la sesión y votar el rechazo. Faltaban entre cinco y siete para llegar a los 129. Son, justamente, los votos que dependen de aliados a los que el fallo les resta urgencia.
La oposición ahora debate qué hacer ante el fallo: según pudo saber PERFIL, en Unión por la Patria hubo tres intentos de llevar este DNU al recinto de Diputados y ninguno tuvo el apoyo suficiente. La lógica que prima en sus negociaciones es "no ir a perder".
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Antes, entendían que el Gobierno tenía una relación más sólida con los aliados y temían que, aunque algunos oficialistas dieran quórum, fuera para luego ratificar el mega decreto. Hoy consideraban que eso cambió. "Si llegamos al quórum es porque tenemos las voluntades para rechazar el DNU, sino, no habrá quórum", dicen.
Ese criterio le da otro peso al fallo. Si la medida de la Corte le resta votos a una sesión que ya estaba al límite, el cálculo puede ser mantener la convocatoria para exponer a los ausentes, o no bajar al recinto sin los números. Y algunos esperaban reunir apoyos para tratar la emergencia en discapacidad y la morosidad aunque no alcanzaran para rechazar el DNU.
La medida no resuelve el fondo. La Corte no se pronunció sobre la legitimación de los demandantes ni sobre la constitucionalidad del artículo 154, y devolvió la causa a Bariloche para que ahí se discuta. La cautelar rige hasta entonces.
La decisión la tomaron Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y los conjueces Diego Barroetaveña y Juan Ignacio Pérez Curci. Carlos Rosenkrantz votó en disidencia. En su fallo, el máximo tribunal reconoció que la legitimación de Árbol de Pie es distinta a la del CECIM, pero que la Corte no tenía competencia para dictar la medida y que había que remitir la causa a Bariloche sin suspender nada.
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El fallo tiene además un contexto que no se resuelve de un día para el otro. La Corte quedó en condiciones de resolver la impugnación de la CGT contra el capítulo laboral del DNU, tras el dictamen del procurador Eduardo Casal. Esa decisión podría fijar criterios sobre los requisitos para dictar decretos de necesidad y urgencia, que es el terreno donde se apoya todo el decreto.
Para el Gobierno queda además una salida de emergencia: algunos diputados de LLA aseguran que si el DNU cayera "al día siguiente el Presidente saca otro DNU".
La secuencia, mientras tanto, reaviva una sospecha que según pudo saber PERFIL ya circulaba en UxP: la de una coordinación "muy fina" con la Corte detrás del primer fallo, el que dejó firme la derogación.