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lanacion.com.ar · hace 8 horas

Cartas de lectores: Visita del Papa, Quirno y Lula, gracias Leo

LA NACION

Cuando el papa León XIV venga a la Argentina va a encontrar un país que está haciendo un esfuerzo para cambiar los últimos 80 años de decadencia progresiva. Va a encontrar gente que quiere vivir en paz, aunque algunos pocos prefieran el enfrentamiento permanente. También un pueblo que festeja la visita del Santo Padre con alegría, con fe en Dios y con esperanza cristiana, aunque el día a día sea difícil. Los que pretendan distorsionar esta fiesta tratando de politizarla y llevar agua para su molino se equivocan una vez más.

Son realmente desafortunadas – además de no corresponder en manera alguna por su investidura - las declaraciones del canciller Pablo Quirno con relación a la primera vuelta de las elecciones en Brasil. Cuando afirma dudar sobre la presentación de Lula a la segunda vuelta (cuando obtuvo el 45% de los votos) manifiesta un total desconocimiento de la política. Primero, su condición de canciller le impide inmiscuirse en temas de los otros países; y segundo, porque la experiencia indica – como le atribuyen al canciller alemán Otto von Bismark en el siglo XIX – que la “política es el arte de lo posible”.

El futbol es un deporte grandioso, puro y pasional, que uno disfruta ver siempre. Al final me di cuenta de que el único que lo entendió a la perfección fue Leo Messi. Gracias Leo, gracias por tanto.

La diputada Mercedes Llano, de La Libertad Avanza, ha presentado una propuesta para penalizar a diputados que sean disruptivos en las sesiones e insulten con malas palabras. La sanción sería quitarle el haber de un mes o más si hubiera reincidencia. Me parece muy oportuna la idea de poner orden, ya que lo de Grabois el otro día fue un desagradable escándalo. Quizá esta acertada medida ayude a que nuestro presidente también pueda moderar sus reiterados insultos descalificadores, que solo logran que los ciudadanos vayamos perdiéndole el respeto que su investidura merece.

La reciente visión estratégica expresada por el Sr. presidente Javier Milei sobre la defensa del espacio marítimo nacional -que abarca casi dos veces y media la superficie continental argentina-, la inclaudicable recuperación de las Islas Malvinas y la proyección hacia la Antártida, donde nuestro país es pionero absoluto con presencia ininterrumpida desde principios del siglo pasado, exige pasar de la retórica a los hechos. En este complejo e inmenso escenario, es la Armada Argentina sobre quien recae la responsabilidad primaria de ejercer la custodia, el control y la conducción táctica de los objetivos fijados por el Poder Ejecutivo. Sin embargo, existe una brecha dramática entre las metas trazadas y la realidad operativa. El estado y disponibilidad actual de sus medios de superficie, aeronavales, submarinos y de Infantería de Marina sufren las secuelas de cuatro décadas de desidia política y abandono de nuestras FFAA. La asignación sostenida de presupuestos exiguos y deficientes han degradado sensiblemente las capacidades de una institución clave, impidiéndole cumplir acabadamente con la misión que debe respaldar la soberanía nacional. Revertir este deterioro no es tarea de una sola administración. Se requiere con urgencia que todas las fuerzas políticas del arco nacional acuerden una planificación plurianual de un lapso estimado de 20 años. Este compromiso de Estado debe garantizar los recursos financieros, el equipamiento adecuado y el bienestar y disponibilidad del personal, otorgándole a la Armada los medios imprescindibles para cumplir con sus responsabilidades de forma sostenida y exitosa. Como muestra del impacto inmediato que provoca la falta de fondos, recientemente la Armada se ha visto obligada a resignar la operatividad de dos medios operativos fundamentales: las aeronaves Super Etendard -SUE/SEM- y Turbo Tracker -S2T-. Ambas plataformas, cuyo glorioso desempeño en la Guerra de Malvinas es reconocido mundialmente, aportan capacidades estratégicas esenciales y en cierta medida únicas en materia de presencia, exploración, control del mar y disuasión. Con una asignación presupuestaria que resultaría ínfima y marginal dentro del gasto público, estas aeronaves podrían seguir prestando servicios trascendentales para contribuir con el control de nuestro inmenso espacio marítimo, frenar el continuo saqueo de nuestros recursos naturales, a la vez de disuadir apetencias extranjeras.

Sin una Armada y el poder naval que representa, correctamente equipada y presupuestada, la presencia, control y proyección marítima y antártica corre el riesgo de quedar reducida a un mero anhelo en el papel.

Desde hace un tiempo, en los eventos públicos se ha tomado la costumbre importada de otros países, de tener algún cantante para entonar el Himno Nacional. Sería más apropiado recuperar el estilo que nos acompañó durante años y todos puedan rendir su homenaje, entonando las estrofas de la canción patria. De esta manera tendrían que enseñarla en las escuelas y así crecer sabiendo la letra.

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