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infobae.com · hace 23 horas · Ricardo Carpena

La CGT se movilizó en defensa de la industria y advirtió: “La lucha se va a seguir profundizando”

Infobae

La CGT retomó este jueves su plan de lucha con una movilización en defensa de la industria nacional, en donde sus líderes advirtieron que “la lucha se va a seguir profundizando” si no hay rectificaciones en la política socioeconómica del Gobierno.

La marcha, que comenzó pasadas las 15, tuvo lugar ante la Secretaría de Industria de la Nación, en la avenida Julio Roca 651, donde confluyeron las columnas de los distintos sindicatos, aunque, como en anteriores concentraciones, la presencia de los manifestantes no fue tan masiva como anunciaban sus organizaciones.

Entre los gremios que movilizaron más gente se destacaron la UOCRA, SMATA, Camioneros, Alimentación, Comercio, Sanidad, UPCN, Bancarios y Obras Sanitarias, entre otros.

Para graficar la importancia de la protesta, hubo discursos de los 3 cotitulares cegetistas, Jorge Sola (Seguro), Cristian Jerónimo (empleados del vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros): hablaron desde un escenario que se instaló sobre la calle.

Cristian Jerónimo criticó al Gobierno y también le hizo reclamos a la oposición

En el escenario estuvieron, además del triunvirato cegetista, Gerardo Martínez (UOCRA), Andrés Rodríguez (UPCN), Héctor Daer (Sanidad), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), Juan Pablo Brey (aeronavegantes), Sergio Palazzo (bancarios), Hugo Benítez (textiles), Pablo Flores (AFIP) y Omar Plaini (canillitas), entre otros.

Hubo ausencias de algunos importantes dirigentes como Armando Cavalieri (Comercio), quien estuvo en la calle con su gente; Sergio Romero (UDA), Sergio Sasia (Unión Ferroviaria) y Julio Piumato (judiciales). La curiosidad fue la presencia del ex presidente Eduardo Duhalde en el escenario, junto con la máxima dirigencia de la CGT.

En su discurso, Argüello dijo que “ya no alcanza con las palabras” y anticipó que “sabemos cuando va a tronar el escarmiento y no falta mucho para ello”.

Eduardo Duhalde, Cristian Jerónimo, Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez, en la primera fila del escenario

Sola, por su parte, afirmó que la convocatoria era para “ejercer nuestro legítimo derecho de reclamarle a un gobierno que tiene un proyecto económico que no nos incluye y que busca el enriquecimiento de unos pocos”.

“Es mentira que hay una economía con dos velocidades, como dice el ministro de Economía -agregó-. Hay dos economías diferentes: una economía para los más ricos y una economía para el pueblo empobrecido, con un proyecto industrial que han tratado de desmantelar en todas y cada una de las decisiones de cada funcionario, desde el ministro de Desregulación hasta el ministro de Economía y el presidente Javier Milei”.

Luego, Jerónimo fue terminante al efectuar una advertencia al Gobierno: “O cambian su estrategia de modelo de país económico, que lo único que hace es expulsar a los argentinos a la pobreza y agudiza su situación, o la lucha se va a seguir profundizando. No estamos dispuestos a entregar las banderas”.

A la vez, le hizo un fuerte reclamo a la dirigencia opositora al exigir que “la política que se deje de joder y que se ponga al frente de los problemas estructurales que demanda la sociedad argentina” porque, si no, “el pueblo se va a enojar y lo va a pasar por encima”. “Necesitamos el compromiso de la dirigencia política del campo nacional y popular”, precisó.

Los líderes cegetistas se reunieron a las 14 en el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), en la avenida Belgrano 665, y marcharon juntos dos cuadras hasta el lugar de la convocatoria, cuya consigna fue “Las Malvinas son argentinas; la industria nacional también”.

Marcha CGT

Además, se leyó un documento con críticas a las políticas de administración libertaria: en el texto se alerta sobre “un deterioro general de la calidad de vida de la población que pone en riesgo la paz y la convivencia” y advierte que “estamos ante un gobierno que lleva adelante un modelo político, económico y social monitoreado por el FMI en función de intereses que no son los nuestros”.

“Un modelo -agrega la CGT- que está destruyendo el sistema productivo nacional, sobre todo el de las pequeñas y medianas empresas, con aumento de la desocupación, deterioro de los ingresos y de las condiciones laborales, brutal caída del consumo interno y signos claros de recesión; alta presión impositiva, desplome de la inversión, falta de financiamiento y costos desmedidos de los servicios públicos”.

Marcha CGT

La movilización fue decidida hace una semana durante la reunión ampliada de la mesa chica cegetista, que deliberó en la sede de la UOCRA, donde no se habló de avanzar en el quinto paro general contra el Gobierno.

De esa forma, la CGT se diferenció de las dos CTA, con las que comparten un plan de lucha desde el 22 de julio, que ya anunciaron una serie de marchas que terminarán a fines de octubre con un paro general.

En el encuentro cegetista también se resolvió un “acompañamiento” a la Marcha Federal Universitaria, que tendrá lugar el 15 de octubre, a la que irán también otros sectores sindicales, políticos y sociales.

Serán las últimas medidas de la CGT antes de la visita del Papa León XIV a la Argentina, del 8 al 11 de noviembre, adonde los sindicalistas donde esperan que el sucesor de Francisco brinde señales que puedan interpretarse inequívocamente como críticas a la política socioeconómica de la administración libertaria.

Los cotitulares de la CGT Jorge Sola, Octavio Argüello y Cristian Jerónimo

El diagnóstico de situación es claro: estamos ante un gobierno que lleva adelante un modelo político, económico y social monitoreado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), en función de intereses que no son los nuestros.

Un modelo que está destruyendo el sistema productivo nacional, sobre todo el de las pequeñas y medianas empresas, con aumento de la desocupación, deterioro de los ingresos y de las condiciones laborales, brutal caída del consumo interno y signos claros de recesión; alta presión impositiva, desplome de la inversión, falta de financiamiento y costos desmedidos de los servicios públicos.

Las consecuencias también son claras y están a la vista: una situación social angustiante, creciente pobreza y marginalidad; cientos de miles de hogares con carencias alimentarias severas y un endeudamiento familiar descontrolado que dispara graves alarmas en materia de salud mental; jubiladas y jubilados en condiciones de precariedad existencial que no pueden comprar siquiera sus medicamentos; personas con discapacidad sin atención; desfinanciamiento del sistema de salud, del sistema educativo, de la investigación científica, de la obra pública, de la infraestructura vial y del transporte. En definitiva, un deterioro general de la calidad de vida de la población que pone en riesgo la paz y la convivencia.

Hoy nos movilizamos en defensa de la industria nacional para visibilizar la realidad del sector productivo y alertar sobre la difícil situación que atraviesa, en especial la de las pymes, principal sostén del empleo. Este achicamiento no sólo involucra quebrantos empresariales, sino que también implica un daño que agudiza las dificultades en la cadena de pagos y debilita los entramados productivos regionales. No estamos proponiendo una economía cerrada, sino la necesidad de configurar una apertura comercial inteligente, en función de nuestros recursos y de nuestras posibilidades, pero con la certeza de que ningún país se desarrolla sin industria.

No hay dos velocidades en este programa económico vigente: hay dos economías. Una, para muy pocos, concentrada en sectores que capturan la mayor parte de la renta. Y la otra, la de la microeconomía popular, que transitamos cotidianamente las grandes mayorías, donde «la plata no alcanza» y la situación de las y los trabajadores —ocupados, subocupados, precarizados y desocupados— es cada vez peor.

Este gobierno ya ha dado claras muestras de que las argentinas y los argentinos no son su prioridad. En su fanatismo ideológico, todos los días confirma su insensibilidad, su falta de empatía y la clausura de toda posibilidad de diálogo institucional.

Por tanto, en defensa de una Argentina con producción, desarrollo y trabajo digno, nos cabe la tarea de organizar allí donde todavía no hay organización y de construir alternativas consistentes, políticamente confiables y participativas, capaces de conmover y contener a todas aquellas personas y organizaciones que no queremos convalidar este estado de cosas: el de un país para unos pocos.

Frente a estas propuestas del «sálvese quien pueda», nosotros proponemos otra idea de sociedad, donde la dignidad del trabajo, como experiencia solidaria de intercambio y colaboración, siga siendo una construcción colectiva a favor del bien común y del desarrollo personal y familiar, en el marco de una comunidad integrada

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