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La CGT marchó por la crisis en la industria: pidió al Gobierno una mesa de diálogo, pero amenazó con "hacer tronar el escarmiento"

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"Las Malvinas son Argentinas, la Industria nacional también", fue el lema de la convocatoria que este jueves realizó la CGT frente a la Secretaría de Industria, a 200 metros de la Plaza de Mayo, que si bien no replicó la masividad de otras marchas, le sirvió para salir de la parsimonia y alertar sobre el aumento del desempleo y la caída de la actividad. En los discursos que dieron los triunviros se combinaron las críticas y las amenazas a profundizar la lucha -sin mención a un llamado a un paro nacional- con un pedido al Ejecutivo para que instrumente una mesa tripartita con los empresarios que, se sabe, se quejan por lo bajo por la apertura importadora y los generosos beneficios fiscales para las mineras y las energéticas.

La movilización de la central obrera tuvo como excusa un nuevo aniversario del natalicio de Juan Domingo Perón, pero sirvió para llamar a los trabajadores "a continuar la lucha en las calles" frente a un modelo que ha hecho crecer el desempleo y elevar las cifras de pobreza en el último semestre. Los gremios se apostaron sobre diagonal Julio Roca, entre avenida Belgrano e Hipólito Yrigoyen, y ocuparon algunas calles transversales a la denominada Diagonal Sur. Si bien no se cumplió el protocolo antipiquetes, no hubo un pronunciado corte de tránsito por el microcentro: de hecho, se pudo circular por la histórica plaza.

Las columnas fueron llegando poco después de las 13, pero el acto recién comenzó a las 15 cuando sonaron las estrofas del himno nacional argentino. El pequeño escenario se armó a metros de la sede del sindicato de Comercio -en cuyos ventanales colgaban banderas con la consigna "Las Malvinas son argentinas, la Industria nacional también- y frente a las oficinas de Economía donde funciona la Secretaría de Industria. En la fachada de esta última aparecieron colgadas banderas con liturgia peronista que recordaban el apotegma de "producción y trabajo" y la imagen del Papa Francisco.

Habían sido confeccionadas por UPCN, justamente uno de los gremios que más militantes aportó a la marcha. También hicieron mucho ruido con los bombos y las bombas de estruendo las columnas de Smata, la UOM, la UOCRA, Sanidad, Comercio, La Bancaria y Camioneros, entre otros. También hubo militantes de Obras Sanitarias con los uniformes de AYSA, empresa que se privatizó este jueves. En el improvisado estrado estaba el titular del gremio, José Luis Lingieri, que no se refirió al tema.

La CGT se movilizó en defensa de la industria nacional. Foto: Fernando de la Orden / Clarin

El que si ponderó "la demostración de unidad" de los trabajadores fue el "anfitrión", Armando Cavalieri (Comercio), que lideró la columna de su gremio y aseguró que la jornada era en defensa de la industria nacional y el comercio.

De los discursos de los triunviros, el más duro fue el del camionero Octavio Arguello, que llamó a "terminar con un gobierno vende patria y cipayo" y advirtió que "ya no alcanza con las palabras" al conjeturar que "sabemos cuando va a tronar el escarmiento (en recuerdo de la famosa frase de Perón) y no falta mucho para ello". Al igual que los otros dos secretarios generales, Jorge Sola y Cristián Jerónimo, pidió movilizar el jueves 15 al Congreso para rechazar el DNU 70 y para llevar "un mensaje a nuestros legisladores para que no regalen nuestro territorio".

Sola, en tanto, pidió al Gobierno un proyecto "que nos incluya a todos" y reiteró que no hay un modelo "a dos velocidades" como asegura el oficialismo, sino uno "que favorece a los ricos y maltrata a los más empobrecidos".

En tanto, Jerónimo reclamó al Ejecutivo que convoque a una "mesa de producción" para alcanzar "un modelo que incluya a los 48 millones de argentinos". Luego, el jefe sindical del vidrio dijo a Clarín que "es intermitente el diálogo" con la Casa Rosada. "Tampoco creemos que apuesten a esto", insistió, pero consideró necesario "un ámbito donde podamos discutir los problemas estructurales de la Argentina". Reconoció que la central obrera supo tener contactos con Santiago Caputo, Diego Santilli "y los Menem".

La CGT se movilizó en defensa de la industria nacional. Foto: Fernando de la Orden / Clarin

El ex presidente Eduardo Duhalde, que supo impulsar el ministerio de Producción tanto en su gestión nacional como la bonaerense, acompañó a la mesa chica cegetista en el escenario. El jefe de la bancada de Diputados de Unión por la Patria, Germán Martínez, se hizo presente en el acto al igual que su colega Eduardo Valdez.

Frente al vallado que separaba el improvisado escenario, se mostró el clasista Alejandro Crespo, del SUTNA (neumáticos), que lidera el gremio que ocupa el predio de la ex FATE en San Fernando y volvió a reclamar "la convocatoria a un paro nacional". El bancario Sergio Palazzo también encabezó una columna y se mostró esperanzado "en que algún momento se construya este paro".

El ex presidente Duhalde en la marcha de la CGT en defensa de la industria nacional. Foto: Fernando de la Orden / Clarin

También dijeron presentes dirigentes vinculados al transporte, servicios y comercio exterior en la movilización, como el ex triunviro Juan Carlos Schmid, titular de la CATT (Transporte), Daniel Mallotti (Aduana), Mariano Vilar (conductores navales), Juan Pablo Brey (Aeronavegantes), Graciela Aleñá (Vialidad), entre otros. También se lo vio a Roberto Baradel, antes alfil kirchnerista, y hoy cercano a Axel Kicillof. Todo terminó antes de las 16 con la marcha peronista. La desmovilización fue rápida.

El documento final, que lleva como título el lema de la marcha, cuestiona que el modelo actual "está destruyendo el sistema productivo nacional, sobre todo el de las pequeñas y medianas empresas, con aumento de la desocupación, deterioro de los ingresos y de las condiciones laborales, brutal caída del consumo interno y signos claros de recesión" y que provoca un desfinanciamiento del sistema de salud, falta de cobertura de los discapacitados y "una situación social angustiante, creciente pobreza y marginalidad" como también "cientos de miles de hogares con carencias alimentarias severas y un endeudamiento familiar descontrolado que dispara graves alarmas en materia de salud mental".

Emiliano Russo

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