Trump exige ganar el Nobel de la Paz por "evitar la destrucción del mundo"
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, metió presión para ganar el Premio Nobel de la Paz, por sus contribuciones en pos de frenar conflictos bélicos que, en palabras del jefe de Estado, han “evitado la destrucción total del mundo”. En el 2025, María Corina Machado recibió el galardón, por su lucha contra el gobierno de Nicolás Maduro, hoy preso en EE.UU.
"He resuelto ocho conflictos y he evitado, quizá, la destrucción total del mundo, porque Irán nunca tendrá un arma nuclear. Eso es algo muy positivo”, afirmó el mandatario en un video difundido por el medio Al Jazeera.
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Esta obsesión por Trump de ganar el premio no son nuevas; en 2025, Corina Machado le entregó su medalla diciendo que él la merecía, después de que el presidente hiciera distintas alegaciones para demostrar que era él quien debía llevarse la condecoración. Luego de esto, Machado ya no volvió a recibir el mismo apoyo en su causa contra el régimen de Maduro por parte de la Casa Blanca.
Luego de este hecho, el comité tuvo que salir a explicar que el Nobel seguía perteneciendo a la política venezolana, pero la obsesión del presidente era tan grande como su desilusión, así que explicó en un descargo que no habérselo otorgado era “un gran descrédito” y que “no tienen fama de entregárselo a gente” como él.
El resentimiento escaló a tal punto que Trump le escribió una carta al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, explicando que ya no creía necesario pensar en la paz y que a partir de ahora pensaría solo en los intereses de los Estados Unidos, por ejemplo, la ocupación estratégica de Groenlandia, hoy perteneciente a Dinamarca: "Estimado Jonas: considerando que su país decidió no otorgarme el Premio Nobel de la Paz por haber detenido 8 guerras MÁS, ya no siento la obligación de pensar únicamente en la paz, aunque siempre será predominante, sino que ahora puedo pensar en lo que es bueno y apropiado para los Estados Unidos de América. Dinamarca no puede proteger esa tierra de Rusia ni de China, y, de todos modos, ¿por qué tienen un "derecho de propiedad"? No hay documentos escritos, solo que un barco atracó allí hace cientos de años, pero también hubo barcos que desembarcaron allí".
Store le respondió que las decisiones son del “Comité Nobel Independiente” y que “Noruega no las controla”, pero Trump mantiene su postura de que ellos manejan las decisiones.
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El deseo de Donald Trump de recibir el Premio Nobel de la Paz se sostiene como una búsqueda de legitimidad internacional y estatus histórico para consolidar su legado frente a sus antecesores. La principal vara de comparación del mandatario es Barack Obama, a quien el Comité Nobel galardonó en 2009 poco después de asumir la presidencia, una decisión que Trump ha criticado de manera reiterada al afirmar que a su rival se lo otorgaron "por nada" mientras que su propia administración ha hecho mucho más por la paz global.
La distinción otorgada a Obama por sus esfuerzos diplomáticos y su apuesta por el multilateralismo no estuvo exenta de controversia, especialmente por las tensiones bélicas que siguieron al reconocimiento. Pocas semanas después de ser premiado, el entonces presidente estadounidense ordenó el envío de 30.000 soldados adicionales a Afganistán, una escalada militar que triplicó la presencia de tropas en ese país y expuso las contradicciones entre la figura pacificadora proyectada por el galardón y los imperativos estratégicos de su gobierno.
El presidente Donald Trump, descartó ordenar la reanudación de los ataques militares contra Irán antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato programadas para el 3 de noviembre. Durante una actividad de campaña con candidatos republicanos, el mandatario confió en que el conflicto podría encaminarse hacia un desenlace en los días previos o posteriores a los comicios, aunque dejó abierta la posibilidad de retomar las operaciones ofensivas en el futuro.
En paralelo a sus declaraciones, Trump confirmó a través de sus redes sociales que la administración estadounidense mantiene "conversaciones productivas" con la República Islámica para destrabar el canal diplomático. El proceso de negociación se encontraba estancado desde que la Casa Blanca rechazó la exigencia iraní de reabrir el estratégico estrecho de Ormuz bajo condiciones previas, pero el canciller iraní, Abbas Araghchi, confirmó haber recibido una contrapropuesta de EE. UU. y anticipó una respuesta formal en los próximos días.
Las encuestas de cara a las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos han encendido las alarmas en la Casa Blanca y en el Partido Republicano. Los sondeos muestran una ventaja considerable para el Partido Demócrata en la intención de voto general para el Congreso, impulsada principalmente por un creciente descontento de la ciudadanía con el rumbo económico y el costo de vida bajo la administración de Donald Trump.
El deterioro en los índices de aprobación del presidente, que se ubica entre al 38% y 40%, golpea directamente las posibilidades del oficialismo de retener el control de ambas cámaras legislativas. En ejes clave como la inflación, la atención médica e incluso la política migratoria, la oposición ha tomado la delantera en las preferencias de los votantes independientes y latinos, sectores que reaccionan críticamente ante las recientes medidas económicas y de control fronterizo.
Frente a este escenario adverso, las apariciones de Trump en los actos de campaña han estado centradas predominantemente en la defensa de su propia gestión y en discursos de corte personal más que en la promoción directa de los candidatos locales de su espacio. Esta dinámica genera inquietud en el arco republicano, donde temen que la contienda de noviembre se convierta en un plebiscito de castigo hacia el gobierno nacional y termine precipitando la pérdida de la mayoría parlamentaria.