Campo y política: mientras los países del Mercosur apoyan al sector, en Argentina el Estado capta sus recursos
La falta de instrumentos y carencias en el diseño de herramientas y políticas que impulsen la producción, sumado al fuerte peso de los derechos de exportación (DEX)) a los productos agropecuarios que se mantienen constantes desde hace más de dos décadas convirtieron a Argentina en el único país del Mercosur que cuenta con un apoyo neto negativo hacia el sector, con una fuerte transferencia neta de recursos hacia la economía y el Estado.
Según un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), mientras la política agropecuaria de Uruguay, Paraguay y Brasil mantienen un esquema de apoyo hacia el sector y sus productores a través de diferentes herramientas y transferencias, en Argentina, ocurre lo contrario, manteniendo una constante extracción de recursos.
"En el tramo final de los años noventa, tanto Argentina como Brasil promediaban valores netos cercanos a cero de apoyo al sector agropecuario. Veinticinco años después se ubicaron en extremos opuestos", destacó la Bolsa de Comercio de Rosario.
En este sentido, detalló que en 2024 Brasil destinó al sector recursos equivalentes al 9% del valor de su producción agropecuaria, mientras que en Argentina las políticas públicas implicaron una transferencia neta desde el sector hacia el resto de la economía equivalente al 15%. Por su parte, Uruguay y Paraguay apoyaron al sector en todo el período analizado, con niveles promedio del 6% y el 3% de su producción agropecuaria.
El informe marcó que entre 1997 y 2001 hubo cierto apoyo del Estado argentino al campo, equivalente al 0,2% de valor del producto de la producción agropecuaria (VPA), cuestión que cambió de manera radical a partir del 2002, cuando se reintrodujeron las retenciones y otras medidas orientadas a desacoplar los precios internos de los internacionales.
En 2008 se sumaron restricciones cuantitativas a las exportaciones, mientras que entre 2007 y 2010 se implementaron subsidios al consumo y compensaciones a la industria molinera. Como resultado, entre 2002 y 2015, las políticas agropecuarias implicaron una transferencia neta desde el sector equivalente, en promedio, al 23,7% del VPA.
En 2016 hubo un proceso de mayor apertura y entre ese año y 2024 una moderación de las transferencias desde el sector.
No obstante, en todo el período 1997-2024, las distorsiones de precios por las retenciones explicaron la mayor parte de la detracción, acumulando US$ 207.500 millones, frente a US$ 6.500 millones de apoyos directos y US$ 9.700 millones destinados a servicios generales.
El caso de los socios del Mercosur es diametralmente diferente. Por ejemplo, Brasil pasó de tener un apoyo negativo del 0,02% del VPA entre 1995 y 1999 a un apoyo positivo del 6% entre el 2021 y 2024, mientras que en el período 2000-2012 alcanzó un pico del 11%.
En el acumulado del período 1995-2024, el apoyo total sumó US$ 242.000 millones, y el canal dominante fue el presupuestario: los AD aportaron casi US$ 100.000 millones, los servicios generales US$ 72.500 millones, el apoyo de precios al mercado (APM) US$ 46.200 millones y las transferencias a los consumidores US$ 23.500 millones.
Por último, Paraguay también es un ejemplo en este sentido: desde el 2007 al 2022, siempre hubo un apoyo positivo, por lo que destinó desde esa fecha a la actualidad al sector agropecuario US$ 3.100 millones, repartidos entre US$ 1.600 millones en servicios generales y US$ 1.500 millones en apoyos directos.
En Uruguay, la balanza también es positiva, registrando un apoyo del 5,1% entre 2009 y 2013 y del 5,8% entre 2019 y 2023 del 5,8% del VPA. Así, en el acumulado 2009-2023, el país vecino destinó US$ 2.500 millones a servicios generales, US$ 1.600 millones en apoyos directos y US$ 1.100 millones a sostén de precios."El resultado es una política que actúa sobre los costos y las condiciones de producción antes que sobre los precios", indicó la BCR.
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