“Agenda pendiente”: el Banco Central abrió la puerta a las criptomonedas para un eventual segundo mandato de Milei
El Banco Central (BCRA) abrió una puerta que hasta ahora permanecía entrecerrada: la posibilidad de que el ecosistema de pagos argentinos avance sobre las criptomonedas y otros activos digitales. Si bien no sucederá este año, ni tampoco el próximo, desde el organismo esperan que este tema cobre relevancia durante un eventual segundo mandato de Javier Milei.
“No me preguntaste por dólar y por cripto. Está muy bien, porque este año no va a pasar nada. Pero sí lo veo posible en una segunda presidencia de Milei”, dijo Juan Curutchet, superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias del BCRA. La frase llegó justo cuando estaba por abandonar el escenario de Pulso 2026, el evento organizado por la Cámara de Medios de Pago.
La definición marca un giro respecto de la postura que el organismo había adoptado en 2022, cuando el Central prohibió que los bancos operaran activos digitales. En aquel entonces, el Banco Galicia y Brubank anunciaron un nuevo servicio para que sus clientes pudieran comprar, vender y tener sus criptomonedas custodiadas en la entidad. Menos de 48 horas después, el Central publicó una normativa que paralizó el lanzamiento y justificó que la decisión se tomaba para mitigar los riesgos para los usuarios y para el sistema financiero.
Ahora, el funcionario no dio precisiones sobre si esta prohibición podría darse de baja, o cuáles son otras de las medidas que se podrían poner en consideración. Pero lo dejó como una discusión pendiente. “En un país donde la percepción de vulnerabilidad y fragilidad haya disminuido de forma importante, más que hoy, y con plena libertad económica, son temas sobre los que hay que avanzar. Hoy tenemos un nivel de fragilidad que no nos permite avanzar tanto. Pero creo que hay una agenda pendiente para más adelante”, agregó, en un mano a mano con Juan Ignacio de la Torre, vocal del Consejo Directivo de la Cámara de Medios de Pago de Argentina y vicepresidente senior y gerente general para América Latina Sur de Fiserv.
El cambio de perspectiva se entiende dentro de una discusión más amplia que el Central está dando sobre el ecosistema financiero y de pagos. Para Curutchet, la Argentina tiene un sistema bancario relativamente pequeño, producto de décadas de deterioro de la moneda, pero construyó en paralelo un sistema de pagos sofisticado, impulsado por la innovación de bancos, fintech y empresas tecnológicas.
La visión del regulador es “dejar correr y ves cómo entrás”, aunque eso genera el problema de que todo el tiempo se está “corriendo por detrás” con la normativa. En ese sentido, el funcionario reconoció que la Superintendencia estaba “huérfana de recursos” para seguir el crecimiento del sector y contó que el BCRA modificó su estructura y creó una gerencia específica para fiscalizar el universo de los proveedores de servicios de pago (PSP).
“Hay defectos en las asimetrías: algunas actividades tienen más regulación que otras. Algunas diferencias son razonables, pero en otros casos ya no es razonable que tengan menos regulación. Si se te va la mano, ahogás la innovación o ponés barreras de entrada. Y acá está la leyenda o el mito: la mayoría de las empresas fintech arrancaron a pulmón, con pocos recursos, en el garaje de estudiantes. Es parte de la realidad. Si el primer día te pido que tengas un directorio plural o que, si no tenés 20 años de experiencia en el sector bancario, no te habilito, no arrancás. Con eso nos perderíamos mucha creatividad. Por eso necesitamos encontrar ese equilibrio”, reflexionó.
Pero la menor regulación tampoco puede significar ausencia de controles. Curutchet anticipó que el BCRA buscará un esquema de aplicación más fuerte. La idea es que el organismo pueda fijar estándares mínimos y actuar rápidamente cuando una empresa no los cumple. En ese sentido, remarcó que tiene que haber un mecanismo que fluya más a la hora de suspender o dar de baja a jugadores que incumplan, para así evitar una situación como la que se dio durante la presidencia de Mauricio Macri con las casas de cambio. Si entrar al sistema es relativamente sencillo, planteó, también debería serlo salir cuando no se cumplen las reglas.
“En la época de Macri, como había libertad cambiaria, no había necesidad de tanta regulación en materia de casas de cambio. Llegamos a tener unas 300 licencias y no pasó nada. Cuando se restablecieron los controles cambiarios y no se regularon las casas de cambio, empezaron a aparecer personas indocumentadas, NN, que vivían en condiciones precarias y figuraban como dueños de casas de cambio. Accedían al MULC y aprovechaban la brecha. Hoy no tenés ese incentivo de la brecha, pero sí existen otros incentivos perversos culpa del Estado, como el impuesto al cheque donde aparecen los arbitrajistas que te toman la recaudación. Eso contamina y desprestigia mucho. Para el BCRA, agencias y casas de cambio quedaron contaminadas por lo que pasó, y tenemos que evitar que vuelva a suceder”, contó.
El fraude fue otro de los temas de debate. El funcionario contó que los bancos subdeclaraban los episodios para no tener un riesgo reputacional y que, después de que el BCRA reforzó la obligación de reportarlos, la cantidad de casos informados aumentó 150% en cinco meses.
La lógica es que la información circule entre los distintos jugadores para evitar que una modalidad de fraude detectada en una entidad se repita en otra. “Siempre hay creatividad para esto, siempre sale un curro nuevo. Por eso hay que generar que se entere el resto para que no vuelva a pasar. Ahí es muy importante la cooperación entre el sector público y el privado”, cerró.
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