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perfil.com · hace 5 horas · María Lorena Rodríguez

Georgieva alertó por El Niño: alimentos y petróleo caro amenazan con presionar sobre la inflación

Kristalina Georgieva

Kristalina Georgieva puso a El Niño, un petróleo caro y al precio de los alimentos en el centro de las nuevas preocupaciones del Fondo Monetario Internacional.

En una entrevista con AFP en Singapur, la directora gerente del organismo advirtió que el fenómeno climático, que presenta una intensidad superior a la media, ya está provocando alteraciones sobre cultivos, disponibilidad de alimentos y producción pesquera en distintas regiones del mundo.

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“Estamos muy preocupados por El Niño, de una intensidad superior a la media, y nos preocupa la seguridad alimentaria”, afirmó Georgieva.

El principal temor del Fondo es que el impacto climático sobre la oferta de alimentos termine trasladándose a los precios y genere una nueva presión inflacionaria en economías que todavía están intentando consolidar la desaceleración del costo de vida.

Kristalina Georgieva

“Tememos las presiones inflacionistas derivadas del aumento del coste de los alimentos”, sostuvo la directora del FMI.

La preocupación del FMI no se limita al impacto de El Niño sobre las cosechas. Georgieva advirtió que el fenómeno climático está coincidiendo con un nuevo encarecimiento de la energía como consecuencia de la guerra en Oriente Medio, una combinación capaz de volver a ejercer presión sobre la inflación mundial.

El petróleo tiene un efecto que trasciende el precio de los combustibles. Un crudo más caro aumenta los costos de transporte, logística y producción y, por esa vía, puede terminar trasladándose también al precio de los alimentos.

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Así, el riesgo que observa el Fondo es el de un doble shock de oferta: por un lado, menores cosechas o problemas de abastecimiento derivados de El Niño; por el otro, mayores costos energéticos y de transporte.

Georgieva hizo referencia explícita a esa combinación al admitir que algunos miembros del FMI podrían necesitar financiamiento externo si el deterioro se profundiza.

El escenario resulta especialmente delicado para los países importadores de energía y alimentos, que enfrentan simultáneamente una mayor factura externa y presiones sobre sus precios internos.

Además, la suba de la energía llega en un momento en que muchos gobiernos tienen menos posibilidades de volver a subsidiar masivamente las tarifas o los combustibles. Después de las sucesivas respuestas fiscales a la pandemia, la guerra en Ucrania y el shock inflacionario, Georgieva sostuvo que continuar financiando las ayudas mediante deuda y déficit se está volviendo “inasumible”.

Por eso, la recomendación del Fondo es que eventuales subsidios o ayudas frente a un nuevo salto energético sean más focalizados, en lugar de generalizados.

El fenómeno ya está provocando eventos extremos en distintos puntos del planeta. En América Central, la sequía afecta al denominado Corredor Seco y genera escasez de alimentos, mientras algunos productores aceleran la venta de ganado ante el deterioro de las condiciones.

En India, las alteraciones del monzón ponen en riesgo cultivos, mientras que en el Pacífico oriental el calentamiento de las aguas obliga a varias especies a migrar hacia zonas más profundas, afectando la actividad pesquera.

Para el FMI, el problema no es solamente productivo. Una caída en la oferta de alimentos puede traducirse rápidamente en aumentos de precios, con mayor impacto en hogares de menores ingresos.

Ese riesgo se vuelve aún más relevante porque coincide con otro shock global: el encarecimiento de la energía derivado de la guerra en Oriente Medio.

Georgieva advirtió que la combinación entre alimentos más caros y energía más cara puede volver especialmente vulnerables a países con menor margen fiscal y financiero.

Entre otras cuestiones, Georgieva anticipó que el Fondo se prepara para intervenir si las consecuencias económicas de El Niño se vuelven más severas.

“Nos estamos preparando para apoyar a los países vulnerables si la situación llegara a golpearlos con dureza”, señaló.

Y reconoció además que algunos países podrían necesitar recurrir a financiamiento externo adicional.

Entre las economías más expuestas mencionó a países insulares del Pacífico, Bangladesh, Laos y distintas regiones de África.

El planteo del FMI es que la respuesta deberá ser coordinada, ya que el shock climático puede superponerse con problemas fiscales, energéticos y de deuda ya existentes.

Kristalina Georgieva

Georgieva volvió a señalar que la inflación afecta con mayor intensidad a los hogares de menores ingresos.

El argumento cobra especial importancia en el caso de los alimentos, porque los sectores de menores recursos destinan una proporción mayor de sus ingresos a bienes básicos.

Un nuevo salto en alimentos podría, por lo tanto, tener un impacto regresivo mayor que otros componentes del índice de precios.

Ese es uno de los puntos que más preocupa al FMI: que El Niño termine transformándose no solamente en un problema climático, sino también en un nuevo factor de presión sobre pobreza, seguridad alimentaria e inflación.

Aunque El Niño ocupó un lugar central en sus advertencias, Georgieva también se refirió a la inteligencia artificial y al endeudamiento global.

La directora del Fondo sostuvo que la IA puede convertirse en un motor de crecimiento, pero también advirtió que puede profundizar las desigualdades entre países si sus beneficios quedan concentrados en pocas economías.

También señaló que una eventual decepción respecto de los retornos esperados de las grandes inversiones en IA podría convertirse en un shock financiero de alcance global.

A eso se suma una deuda pública mundial que se encuentra en niveles históricamente elevados y que podría superar próximamente el 100% del PBI global.

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