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infobae.com · hace 6 horas

El freno a una norma en Europa permitió acelerar exportaciones de un producto clave por 180.000 toneladas

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Las exportaciones argentinas de biodiésel alcanzaron 230 mil toneladas en lo que va de 2026, luego de una aceleración de los embarques entre julio y septiembre. Durante el primer semestre, cuando persistía la incertidumbre por una norma de la Unión Europea, los envíos habían sido de solo 50 mil toneladas.

El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), Gustavo Idígoras, señaló que la recuperación de las ventas al exterior ocurrió después de las gestiones realizadas ante autoridades de Bruselas durante la primera mitad del año.

De acuerdo con los datos del sector, entre julio y septiembre se exportaron 180 mil toneladas. Esa cifra explica el aumento del acumulado anual a 230 mil toneladas, casi cinco veces el volumen embarcado en los primeros seis meses.

Idígoras indicó que existen posibilidades de que continúen los embarques hacia el mercado europeo, destino casi exclusivo de las exportaciones argentinas de biodiésel. “El mercado continúa mostrando una fuerte demanda debido al elevado precio del gasoil, lo que impulsa la búsqueda de fuentes alternativas de energía. En este contexto, el biodiésel argentino se presenta como una opción competitiva, tanto por su calidad como por su precio”, dijo el empresario.

Poroto de soja, con el que se elabora el biodiésel y un frasco de ese biocombustible. Granos de maíz y caña de azúcar, material prima para la producción de bioetanol. De fondo, un campo y una estación de servicio

La mejora de las operaciones coincidió con el rechazo del Parlamento Europeo a cambios propuestos para el Reglamento 807. La iniciativa podía incluir a la soja entre las materias primas de alto riesgo por cambio indirecto en el uso del suelo, conocido como ILUC.

Esa clasificación podía restringir, hacia 2030, el acceso del biodiésel argentino elaborado a partir de soja a los objetivos de energías renovables de la Unión Europea. El sector estimaba que estaba en juego un negocio cercano a USD 350 millones anuales.

El Parlamento Europeo frenó esa modificación y la Comisión Europea deberá elaborar una nueva redacción del reglamento. La decisión permitió sostener el acceso del producto argentino al bloque, que concentró la totalidad de los embarques nacionales de biodiésel en 2025.

En julio, CIARA-CEC presentó en Bruselas una propuesta para introducir el concepto de cultivos secuenciales sobre una misma superficie agrícola. El planteo busca que esas producciones adicionales sean consideradas automáticamente de bajo riesgo de ILUC.

La iniciativa incluye cultivos como camelina, carinata, colza y cártamo, que pueden sumarse a la producción de soja. Si esos criterios son incorporados al nuevo reglamento, los productos industrializados derivados de esas materias primas podrían venderse en la Unión Europea.

“Esta propuesta está basada en conceptos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y ayuda a generar producción y comercio de soja y nuevos cultivos como camelina, carinata, colza y cártamo, cuyos productos industrializados podrán venderse en la UE si estos conceptos son incluidos en el nuevo reglamento”, había señalado Idígoras.

En paralelo, un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) indica que entre enero y julio de 2026, Argentina produjo 621.000 toneladas de biodiésel, un 12% más que en el mismo período del año pasado. Sin embargo, el volumen se mantiene como el tercer acumulado más bajo de los últimos diecisiete años.

Planta de elaboración de biodiesel

En 2010, primer año de vigencia efectiva del esquema establecido por la Ley 26.093 para el corte obligatorio de biodiésel y bioetanol, la producción argentina de biodiesel había alcanzado casi el millón de toneladas. Una década y media después, y aun con una tasa de corte obligatoria más elevada, la producción se encuentra 37% por debajo de aquel nivel, con una caída promedio cercana al 3% anual.

Santa Fe continúa siendo la principal provincia productora de biodiésel, aunque su participación en el total nacional viene perdiendo peso. En lo que va de 2026, concentra el 56% de la producción argentina, 15 puntos porcentuales por debajo del promedio de la última década y el segundo registro más bajo desde la entrada en vigencia de la ley.

Detrás de Santa Fe se ubica la provincia de Buenos Aires, que registra en 2026 su menor volumen de producción de los últimos cuatro años. La Pampa, en cambio, alcanza su mayor nivel productivo en siete años. El listado se completa con Entre Ríos y San Luis, ambas con máximos de producción: en el caso de Entre Ríos, desde 2019; y en el de San Luis, desde 2020.

Idígoras sostiene que con un mercado europeo en expansión y la sanción del proyecto de Biocombustibles en el Congreso, que lleva de 7,5% a 10% el corte obligatorio de biodiésel en el gasoil, la producción podría aumentar, aprovechando mejor la capacidad instalada 4 millones de toneladas que tiene la Argentina.

Mientras tanto, a nivel global, la producción de biodiésel mantiene una trayectoria ascendente, impulsada por políticas destinadas a reducir la huella de carbono, fortalecer la seguridad energética y promover el desarrollo industrial de los biocombustibles.

De acuerdo con Oil World, la producción mundial de biodiésel alcanzaría este año las 69,5 millones de toneladas, un nuevo récord histórico. El dato consolida una tendencia de crecimiento sostenido durante los últimos quince años, período en el que la producción global avanzó a una tasa promedio del 8% anual.

Entre Estados Unidos, Brasil e Indonesia se concentraría alrededor del 60% de la producción mundial de biodiésel en 2026. En los dos primeros países, el principal insumo utilizado es el aceite de soja, mientras que Indonesia basa su producción principalmente en aceite de palma.

Los tres países comparten, además, un perfil agrícola superavitario y una importante capacidad para colocar sus excedentes productivos en los mercados internacionales.

Si a estos tres grandes productores se suma la Unión Europea, el conjunto explicaría aproximadamente el 81% de la producción mundial de biodiésel durante 2026. A nivel individual, ningún país europeo alcanza las magnitudes de Estados Unidos, Brasil o Indonesia. Alemania es el principal productor del bloque, con unas 3,8 millones de toneladas, aunque la Unión Europea en su conjunto se acerca a las 16 millones de toneladas.

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