Un diputado libertario reivindicó la dictadura militar y la comisión terminó en un escándalo
Por segunda semana consecutiva, la reunión del plenario que debate la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional terminó otra vez con un duro cruce entre oficialistas y opositores. Los protagonistas del tenso intercambio fueron esta vez Beltrán Benedit (La Libertad Avanza) y Germán Martínez (PJ). Sobre el cierre del encuentro, el libertario reivindicó a la última dictadura militar, lo que provocó la reacción del jefe de bloque peronista, que le recriminó haber formado parte de la comitiva de legisladores que visitó a represores en la cárcel de Ezeiza, en 2024.
“Hemos callado mucho tiempo por lo que hoy hemos mencionado acá y es hora de poner verdad sobre tanta mentira”, abrió el entrerriano Benedit su exposición. Previamente, el diputado Aldo Leiva, del PJ, lo acusó de haber organizado las visitas a la Unidad Penitenciaria de Ezeiza para reunirse con exmilitares condenados por delitos de lesa humanidad. Entre ellos, Alfredo Astiz, condenado en el país y en Francia a cadena perpetua.
Fue en ese momento que Benedit reivindicó el accionar de la dictadura y provocó la reacción de Martínez, que tuvo un exabrupto: “Es para cagarlo a trompadas”. El diputado del PJ se levantó y se retiró, entre gritos y cruces. “Vos sos el que fuiste a visitar a genocidas”, le remarcó, antes de irse.
“No se vaya Martínez, no teatralice”, contestó el libertario. Y continuó con su exposición: “Se ha instalado la palabra genocidio y hasta donde yo sé, no hay ningún ciudadano condenado por genocidio. Hubo un plan de las fuerzas subversivas terroristas y lo quiso llevar adelante el señor Mario Santuccio [líder del ERP, asesinado el 19 de julio de 1976], que para perpetuarse en el poder dijo que iban a matar a un millón de argentinos”.
Con la sala convulsionada, Benedit continuó con su defensa y justificó la visita a los represores: “Visitar a los enfermos, visitar a los presos y ayudar a los necesitados es una cuestión de fe”.
En 2024, una comitiva de legisladores oficialistas visitó la cárcel de Ezeiza y se reunió con exmilitares condenados por delitos de lesa humanidad. La difusión de la imagen fracturó al bloque libertario, que sufrió las salidas de Lourdes Arietta y Rocío Bonacci tras el episodio. Quienes participaron de aquella visita, que fue criticada por el resto de diputados de LLA y bloques opositores, fueron: Benedit, Arrieta, Guillermo Montenegro, Bonacci, Alida Ferreyra y María Fernanda Araujo. El grupo se encontró en Ezeiza con Astiz, Ricardo Cavallo y Raúl Guglielminetti, entre otros represores.
“Fuimos a ver a excombatientes que libraron batallas contra la subversión marxista por orden de un gobierno constitucional”, había explicado Benedit, el organizador del evento, a través de un mensaje de WhatsApp que se viralizó en las redes sociales y que ratificó a LA NACION. Rocío Bonacci sugirió que la visita contaba con el aval de la Casa Rosada y del presidente de la Cámara baja, Martín Menem, aunque este luego lo desmintió. En tanto, la mendocina Arrieta aseguró que fue “engañada” para asistir y que a algunos de los presentes no los conocía. “Tuve que googlearlos”, manifestó.
En la misma comisión, la semana pasada, hubo un tenso cruce entre Juan Grabois y dos diputados libertarios.
El plenario de comisiones en Diputados para debatir el proyecto de Defensa de la Soberanía de Malvinas terminó antes de lo previsto en medio de agresiones, gritos e insultos entre diputados del oficialismo y la oposición. El telón de fondo fue el fallo de la Corte Suprema conocido ayer, que restableció la vigencia del artículo 154, que elimina los límites a la venta de tierras a extranjeros.
La tensión terminó de quedar expuesta esta tarde, cuando diputados de la oposición y el oficialismo se cruzaron a los gritos y con insultos en pleno debate. El episodio se desató a partir de la intervención de Grabois para defender a Myriam Bregman.
En un encendido discurso, la diputada del FIT intentaba exponer sus diferencias con el proyecto oficialista, mientras era increpada por el santacruceño oficialista Jairo Guzmán que cuestionaba su posición.
En ese momento, Grabois se levantó, caminó hasta donde estaba Guzmán y lo encaró. El episodio, rápidamente replicado en redes sociales, incluyó forcejeos e insultos.
Pero el conflicto escaló cuando, desde la otra punta de la sala, se levantó a los gritos el tucumano Gerardo Huesen, quien acusó de “cagón” al legislador de Unión por la Patria.
Huesen era dirigente de Fuerza Republicana y ladero de Ricardo Bussi, el hijo del dictador que fue gobernador de Tucumán.
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