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perfil.com · hace 13 horas · Javier Calvo

Argentina elige su propio Brasil

Javier Calvo

La derrota de Lula y el triunfo de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta presidencial de Brasil fue leído con suma atención por gran parte de la dirigencia política argentina. Claro que a su particular modo: recortaron los análisis de acuerdo a su conveniencia, al menos en público.

Esta conveniente mirada parcial parece inspirarse en una famosa serie literaria infanto-juvenil de los años ’80, “Elige tu propia aventura”, en la que quien se adentraba en su lectura podía cambiar los personajes y el devenir de la historia. Adaptado a las expectativas electorales hacia 2027, oficialistas y opositores intentan tomar ciertas señales de los comicios brasileños a favor de sus estrategias, por convencimiento o por necesidad.

Así, el Gobierno prefiere centrarse en que venció el candidato por el que se jugó Javier Milei. El presidente argentino fue el único mandatario latinoamericano que viajó a Brasil durante la campaña para respaldar públicamente a Bolsonaro. Esa visita, en julio último, incluyó descalificaciones a Lula que alteraron la relación diplomática entre los dos países. Aunque resta saber si el balotaje del 25 de octubre ratifica la victoria de Bolsonaro, para el planeta libertario no hay dudas de un nuevo avance de esa corriente ideológica en Sudamérica, bajo el liderazgo de Milei, obviamente.

Semejante auto percepción excede la clásica megalomanía presidencial. También es una forma de mostrarle a Donald Trump lo bien representado que está ahora en el potenciado expatio trasero de EE.UU., con récord de países gobernados por la derecha y cercanos a Washington. Trump también respaldó a Bolsonaro.

Por su parte, el peronismo -o mejor dicho, el kirchnerismo- prefirió quedarse con que en Brasil se registró una nueva derrota de los oficialismos, aunque se trate de su amigo Lula. Salvo en Ecuador y Paraguay, se volvió habitual desde hace varios años que la oposición venza en los comicios presidenciales sudamericanos.

La esperanza K se aferra a otro dato del domingo. El ganador de la elección llegó a la candidatura elegido a dedo por su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, que cumple pena de prisión y está impedido de postularse. Suena algo forzada, por decirlo de forma elegante, esa expectativa en el cristinismo, pero hay dirigentes que la destacaron. Acaso tanto para quedar bien con la jefa Cristina, o con su hijo Máximo, líder de La Cámpora, como para seguir hostigando a Axel Kicillof.

Oficialistas y opositores coincidieron en aplaudir el alto nivel de polarización de la elección brasileña: Bolsonaro y Lula concentraron el 92% de los votos. Libertarios y peronistas coinciden en esa estrategia de polos opuestos, sin espacio para otras alternativas.

Hubo espacio para otra concordancia tácita. Como suele suceder, también en Brasil los resultados del domingo no pudieron ser anticipados por los sondeos de opinión pública. Aquí en Argentina se volvió moneda corriente ese tipo de patinadas, accidentales o esperadas. Pese a todo, tienen su demanda, en la política y en los medios. Una suerte de adaptación, para la campaña, de “Elige tu propia encuesta”. Y que la rueda siga girando.

Juan Pablo Lohle