Las alternativas que evalúa Economía para pagar la deuda en 2027 ante la suba de tasas y el freno de las colocaciones locales
El programa financiero para 2026 y 2027 quedó bajo la lupa por la suba de las tasas en los mercados globales y la interrupción de las emisiones de bonos en el mercado local. La incógnita es si el ministro de Economía, Luis Caputo, logrará completar las colocaciones previstas: USD 6.000 millones este año y USD 5.000 millones en 2027. En el quinto piso del Palacio de Hacienda evalúan dos alternativas y aseguran contar con buffers (amortiguadores) en caso de que no prospere la primera opción.
El punto bajo discusión es el freno de las licitaciones del Bonar 2029 (AO29). Ese bono era parte de la estrategia para conseguir USD 2.000 millones dentro del objetivo de emisiones para este año. La Secretaría de Finanzas, a cargo de Federico Furiase, pausó las colocaciones antes de lograr esa meta debido a la suba de las tasas internacionales.
El Tesoro necesitaba colocar USD 800 millones adicionales para alcanzar el excedente de caja que proyectó para este año. Según explicaron fuentes internas del Ministerio de Economía, ese faltante no altera por sí solo el esquema financiero de 2026, dado que consideran que puede prescindir de esos fondos si no encuentra condiciones convenientes en el mercado.
“En 2026 faltarían colocar USD 800 millones para llegar al sobrante de caja proyectado. Pero si no lo hacemos, no hay problema”, explicó una voz del equipo económico ante una consulta de Infobae sobre si esperan una baja de tasas para retomar las licitaciones del A029.
Para el próximo año, el esquema financiero contemplaba un saldo de USD 3.700 millones correspondiente a 2026, aunque esa previsión ahora está en duda. También incluía compras de dólares del Tesoro al Banco Central de la República Argentina (BCRA) por USD 4.900 millones, rollover dentro del sector público por USD 1.800 millones, desembolsos del Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 1.700 millones y créditos de organismos internacionales por USD 4.200 millones.
Los analistas del área de Research del Banco Galicia señalaron que la continuidad del freno en las licitaciones puede llevar al mercado a pedir detalles sobre otros recursos disponibles. “El Tesoro no viene ofreciendo Bonares en sus licitaciones quincenales y, si las tasas no vuelven a bajar, el mercado empezará a indagar sobre los detalles de las fuentes alternativas de financiamiento de las que dispone el Gobierno”, advirtieron.
La expectativa oficial para 2027 se vincula con la posibilidad de renovar los vencimientos de Bonares. Esa es la primera alternativa que manejan por estas horas en el Palacio de Hacienda para sostener el programa financiero del próximo año y afrontar las obligaciones en dólares previstas en el calendario.
“El año que viene solo estamos suponiendo rollover de Bonares. El escenario que haciendo todo bien no tenes rollover es un poco ridículo realmente”, señalaron desde el Ministerio. La referencia apunta a que el Gobierno espera que los inversores acepten nuevas emisiones de esos bonos cuando lleguen los vencimientos.
El rollover implica que el Tesoro consigue refinanciar parte de su deuda a través de nuevas colocaciones. Para que esa opción funcione, el Gobierno necesita que el mercado acepte renovar títulos y que las tasas permitan avanzar con las emisiones bajo condiciones consideradas convenientes por Economía. Ese escenario se vuelve más complejo en un año electoral, cuando el Gobierno buscará la reelección y los inversores podrían tener menos certezas sobre quién honrará los compromisos en el futuro.
La segunda alternativa que mencionan en el quinto piso del Palacio de Hacienda es la utilización de buffers o amortiguadores. Una fuente oficial y calificada sostuvo que esos recursos ya están considerados dentro de la planificación, incluso bajo el supuesto de que el Tesoro no consiga renovar los Bonares en 2027.
“Si no se logra rollear los vencimientos de los Bonares, obviamente ya tenemos buffers contemplados. O sea, aún asumiendo rollover cero, estamos cubiertos”, afirmó. La referencia a los buffers aparece en un momento en que el Gobierno expone distintas fuentes de liquidez y capacidad de respuesta frente a presiones financieras y cambiarias.
En las últimas semanas, el presidente Javier Milei y el ministro Caputo aseguraron que el Gobierno cuenta con USD 75.000 millones ante una eventual corrida cambiaria en la previa de las elecciones presidenciales de 2027 como sucedió en las legislativas. Entre los recursos mencionados figuran la compra de reservas del BCRA, el swap con Estados Unidos, el swap con China (ambos por USD 20.000 millones) y la intervención en el mercado de dólar futuro. El Gobierno los presentó como parte de su poder de fuego frente a una presión cambiaria.
Todavía no está definido si esos USD 75.000 millones también integran los buffers que en Economía menciona para afrontar un escenario sin refinanciamiento de los bonos. Tampoco se precisó si esos recursos se destinarían de manera exclusiva a estabilizar el mercado cambiario o si podrían utilizarse para atender pagos de deuda en moneda extranjera.
La primera exigencia relevante de 2027 llegará en enero. Ese mes vencen USD 4.300 millones de intereses de los bonos Globales y Bonares, un pago que forma parte de los USD 25.400 millones previstos para todo el año.
La posibilidad de volver a ofrecer bonos en dólares al mercado local depende de la evolución de las tasas. Si los rendimientos bajan, el Tesoro podría retomar las licitaciones con el objetivo de completar el monto pendiente de 2026 y avanzar con la estrategia prevista para el año siguiente. Si esa opción no se concreta, se explorarán las otras opciones mencionadas.