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clarin.com · hace 23 horas · Clarin.com - Home

Alerta del PRO al Gobierno por la mora y el endeudamiento: casi seis de cada diez personas pidieron créditos

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Un nuevo informe de la Fundación Pensar, el think tank del PRO que encabeza María Eugenia Vidal, sobre morosidad y endeudamiento, advierte sobre el deterioro de la capacidad de pago de los hogares y expone las dificultades que persisten detrás de los indicadores de estabilización que marca el Gobierno.

El documento señala que el 58% de los argentinos tomó un préstamo, utilizó crédito o financió algún gasto durante los últimos meses. El porcentaje asciende al 63% entre las mujeres y llega al 65% en los sectores de menores ingresos.

El informe aparece en un momento particular de la relación entre el PRO y el gobierno de Javier Milei. Mientras La Libertad Avanza busca consolidar su espacio político y avanzar con su programa económico, el partido de Mauricio Macri mantiene abiertas las conversaciones con el oficialismo, aunque persisten diferencias sobre el rumbo de la gestión y sobre el armado político hacia 2027.

Se da, además, en la semana previa a la sesión del 15 de octubre sobre morosidad que la oposición busca llevar adelante en la Cámara de Diputados, junto al temario sobre discapacidad y por el rechazo al DNU 70/23 que firmó Javier Milei.

La irregularidad bancaria de las familias alcanzó el 12,9% en julio de 2026, contra el 5,6% de un año atrás. Se trata del nivel más alto de la serie iniciada en 2010. En préstamos personales, la mora llega al 16,7%, mientras que en tarjetas de crédito es del 12,8%.

El fenómeno no implica una crisis del sistema financiero. Pero sí revela un problema concentrado en el crédito al consumo y, particularmente, en aquellos hogares que utilizan financiamiento para afrontar gastos corrientes.

El crédito no aparece mayoritariamente asociado a la compra de bienes durables o a inversiones. Se utiliza para llegar a fin de mes. Entre quienes recurrieron al financiamiento, el 26% lo destinó principalmente a comprar alimentos; el 21%, a gastos cotidianos del hogar; el 15%, a servicios, impuestos u otras obligaciones, y el 14%, a cancelar deudas anteriores. En conjunto, alimentos, gastos cotidianos y servicios explican el 62% de los principales destinos.

La presión financiera también se concentra en determinados sectores laborales. Según datos del Indec utilizados por Pensar, el 30% de los hogares vinculados al servicio doméstico debió recurrir a familiares o amigos para pedir dinero. Le siguen hoteles y restaurantes, con el 25%, mientras que industria, comercio y enseñanza registran el 18%.

El Gobierno sostiene que la recuperación del crédito forma parte de la normalización económica. Pero el aumento de la mora muestra la contracara de ese proceso: más familias accedieron al financiamiento, pero una parte importante enfrenta dificultades para devolverlo.

En el informe de Pensar, el 54% de los consultados manifestó haberse atrasado o haber dejado de pagar alguna obligación por motivos económicos durante los últimos meses.

El texto, de todos modos, aclara que este indicador no equivale a la mora bancaria y que no permite afirmar que más de la mitad de los argentinos esté en incumplimiento con el sistema financiero.

La brecha social es todavía más marcada: los atrasos declarados llegan al 72% entre los sectores de menores ingresos, frente al 43% en los sectores medios y al 30% en los sectores altos.

Para Mora Jozami, directora de Casa Tres, la mora puede ser uno de los puntos en los que “la macro” se encuentra con el “metro cuadrado”: la mejora de determinados indicadores macroeconómicos no necesariamente se traduce en una mejora inmediata de la situación cotidiana de los hogares.

Los jóvenes aparecen como otro de los grupos más afectados. Entre quienes tienen crédito, el 37% de los deudores de entre 18 y 25 años registra mora, el mismo porcentaje que se observa entre los de 26 a 35 años. La proporción cae progresivamente con la edad hasta llegar al 16% entre los mayores de 66.

Para Pensar, el deterioro temprano del historial crediticio puede tener consecuencias sobre el acceso futuro al financiamiento, justamente durante los años en los que se consolidan la trayectoria laboral y el patrimonio.

También existe una diferencia por género. El uso de algún tipo de financiamiento alcanza al 63% entre las mujeres, cinco puntos por encima del promedio general.

Bernardo Vázquez

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