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clarin.com · hace 3 horas · Clarin.com - Home

Salto récord de los depósitos en dólares: aumentaron más de US$ 1.000 millones en un mes

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En septiembre, la demanda dolarizadora de los ahorristas argentinos se plasmó en los bancos. El stock de depósitos en moneda extranjera volvió a tocar un récord histórico al acercarse a los US$ 42.000 millones y esos billetes son los que motorizaron un nuevo incremento de los créditos para empresas.

Los depósitos en dólares del sector privado venían aumentando a un promedio mensual de US$ 800 millones desde junio., pero el mes pasado pegaron un salto: el stock creció US$ 1.014 millones desde finales de agosto para totalizar los US$ 41.933 millones. Se trata de la suba mensual más importante desde enero

Casi de la mano con este incremento, los préstamos en moneda extranjera volvieron a crecer, impulsados en parte por las últimas flexibilizaciones para que los bancos puedan usar los dólares de sus ahorristas para financiar a empresas. Al cierre de mes, el stock de préstamos dolarizados aumentó US$ 756 milloness, sin contar tarjetas de crédito. De esta manera, el stock toca un nuevo máximo de la serie al superar los US$ 25.300 millones.

El lunes, en una presentación ante el mercado, el Vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning remarcó que el 75% de los dólares que compran los argentinos "se queda" en el sistema financiero y se transforma en la materia prima para la originación de nuevos créditos. Lejos de considerarlo una fuga, afirmó de manera tajante que esa demanda minorista "es estabilizadora, alimenta el mercado de capitales, alimenta el fondeo de los bancos y provee la materia prima para la inversión doméstica".

Bajo esa lógica, el funcionario pidió analizar la reactivación a través del "crédito bimonetario": argumentó que, al igual que en economías como la uruguaya o la peruana, la Argentina tiene la capacidad de intermediar en ambas monedas y destacó que "en dólares y en pesos el crédito bancario ya viene creciendo, que es lo que verdaderamente importa a efectos del impacto macroeconómico".

El mundo de los pesos no logra presentar el mismo dinamismo. En septiembre, los depósitos en pesos del sector privado permanecieron prácticamente estables respecto del cierre de agosto, mes en el que habían mostrado una caída del 2% en términos reales. En la comparación interanual, los depósitos en pesos cayeron 1,7% en términos reales respecto a septiembre de 2025.

Los ahorristas migraron parte de los depósitos que dejaban a la vista a plazos fijos, línea que creció un 1,9% mensual por encima de la inflación prevista. "Con expectativas de depreciación estabilizadas, las tasas pasivas en pesos siguen ofreciendo rendimientos cubiertos en dólares, lo que podría significar un sostén para las colocaciones a plazos", explicaron en LCG, aunque advirtieron: "No obstante, con un margen tan modesto, un aumento de la volatilidad financiera puede ralentizar los efectos de estos incentivos".

Lo que no logra repuntar es el nivel de crédito en pesos: aunque algunas líneas habían mostrado cierta recuperación marginal en los meses anteriores, en septiembre se dio una caída de 0,6% en el stock total. "Hubo una nueva retracción en las líneas vinculadas al consumo que acumulan 13 meses consecutivos a la baja, y una baja en el financiamiento a las empresas luego de cuatro meses de alza", sumaron en LCG.

"La cantidad de deudores que no llegan a pagar sus deudas con regularidad ha frenado la actividad de esta línea y todos los esfuerzos del sector financiero se dirigen a recuperar a los clientes en mora. Por su parte los usuarios de préstamos no encuentran condiciones atractivas para endeudarse nuevamente, debido a su ingreso disponible, las tasas de mercado y los plazos de los créditos¨, explicó Guillermo Barbero de First Capital Group.

En esta línea, los economistas de LCG advirtieron: "No esperamos un cambio en la dinámica de los últimos meses: tanto la oferta como la demanda estarán resentidas. La primera, a partir de los altos ratios de morosidad que obligan a los bancos a ser más cautelosos y subir sus estándares de riesgo a la hora de otorgar nuevos préstamos; la segunda porque, en el caso de las familias, los índices de mora desincentivan nuevos endeudamientos, y en el caso de las empresas, una demanda que se mueve modestamente frena decisiones de inversión.

Ana Clara Pedotti

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