La Casa Rosada descarta un acuerdo general con los gobernadores y apuesta a negociar por provincia
Después del acercamiento con los gobernadores aliados, el Gobierno sabe que debe empezar a materializar los entendimientos electorales y legislativos rumbo a las elecciones de 2027. Con ese objetivo, activó el “operativo seducción” y anticipó algunos condicionamientos a la hora de sentarse a conversar.
En Casa Rosada descartaron la posibilidad de cerrar un acuerdo macro con los 13 mandatarios provinciales que viajaron a París, en el marco de la Argentina Week, y en su lugar hablan de conversaciones “provincia por provincia”. La idea es tener en cuenta los distintos contextos y reclamos que enfrenta cada gobernador en su territorio.
“No podemos hablar de un acuerdo general. Esto fue siempre provincia por provincia porque no todos los gobernadores están en la misma”, explicó una importante fuente al tanto de las conversaciones a Infobae.
Para ejemplificar la afirmación, en el oficialismo utilizaron el caso de Claudio Vidal, que enfrenta a una oposición fuerte en Santa Cruz y, por ese motivo, no vería con buenos ojos un escenario de lista conjunta, a diferencia de otro aliado como el chaqueño Leandro Zdero, uno de los primeros en cerrar entendimientos en 2025.
Al margen de los criterios de negociación, en La Libertad Avanza reafirman la voluntad de competir en todos los territorios del país, pese a las a señales surgidas en París en las que se deslizó la posibilidad de no plantar listas en determinadas provincias a cambio de apoyos para la reforma electoral. “Con ese criterio, los gobernadores no deberían presentar listas a legisladores nacionales”, se expidió un integrante del Gobierno que rechaza la posición.
A diferencia de 2025, tanto caputistas como karinistas se muestran abiertos a acordar “con todos los que haya que acordar”, con el objetivo de lograr la reelección de Javier Milei en 2027. Las alternativas que se analizan van desde listas conjuntas hasta las condiciones de una “confrontación acordada”.
La diferencia está en los plazos. Mientras algunos creen que el oficialismo debería empezar a trazar los entendimientos, desde el entorno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, aseguran que los tiempos son una “herramienta” electoral.
“Los tiempos también juegan. Estamos bien, quedan dos meses para las sesiones ordinarias”, argumentaron ante este medio para explicar el equilibrio que la administración libertaria deberá alcanzar con los aliados para sancionar las leyes que pretenden y acercarlos rumbo a los comicios de 2027.
Como contó este medio, las conversaciones son dispares. Si bien algunos sectores se encuentran bastante avanzados, como los cinco gobernadores radicales, otros aún están pendientes de profundizar la línea de diálogo. En eso trabaja el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien prometió concretar reuniones individuales con la delegación que viajó a la Argentina Week de Francia para trazar acuerdos políticos que luego se traduzcan en respaldos legislativos.
Este martes, Karina Milei y Santilli se mostraron con Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta), con la reforma electoral y el Presupuesto 2027 entre las principales prioridades del Poder Ejecutivo. Los gestos de acercamiento de la última semana en Francia alimentaron las expectativas de varios libertarios sobre la sanción de la reforma, aunque quienes permanecieron en el país se mostraron más moderados.
“Hoy pareciera retomar color y encaminarse a estar cerca de definiciones concretas, pero todavía falta. Falta que el PRO dirima sus internas entre Mauricio y Jorge (Macri) y alguna provincia más para empezar a avanzar a paso firme”, admitió un integrante de la mesa política, que postergó el intercambio de este martes.
La eliminación de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), uno de los puntos clave para el objetivo de 2027, complejiza el tratamiento de la reforma porque es el aspecto que concentra mayores rechazos. En las tribus violetas lo saben, por lo que no descartan dar lugar a una “contraoferta” de los aliados y habilitar la chance de consensuar un articulado conjunto.
“Tenemos que hacer el mejor proyecto posible. La Boleta Única de Papel (BUP) con este sistema electoral es impracticable. Si no la quieren votar, la Cámara Nacional Electoral va a tener que ver cómo resuelve”, planteó un funcionario para justificar los cambios planteados.