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infobae.com · hace 7 horas

El Banco Mundial redujo de 3,6% a 2,1% la proyección de crecimiento de la Argentina para este año

Infobae

El Banco Mundial recortó con fuerza su proyección de crecimiento para Argentina este año: ahora estima una expansión del 2,1%, frente al 3,6% que había previsto en junio, según la última edición de su Actualización Económica de América Latina y el Caribe. El organismo también redujo su pronóstico para 2027, del 3,7% al 3%, mientras que para 2028 proyecta un crecimiento del 3,5%.

Pese a la revisión a la baja, el Banco Mundial destaca que Argentina encadenaría tres años consecutivos de crecimiento, entre 2025 y 2027, algo que no ocurría desde hace casi dos décadas. Según el organismo, esta recuperación se explica por los ajustes fiscales, las reformas tributarias y una mayor apertura de la economía.

La entidad dedicó un apartado especial al país y puso foco en la fuerte mejora de las cuentas públicas y de las condiciones financieras y sostuvo que el ajuste fiscal implementado en los últimos años permitió pasar de un elevado déficit en 2023 a un superávit primario y al equilibrio fiscal.

Según el organismo, la racionalización del gasto, el recorte de “despilfarros e ineficiencias administrativas” y la focalización de los subsidios energéticos contribuyeron a “anclar las expectativas de inflación y reducir el riesgo soberano”.

Un hombre con saco oscuro, camisa clara y un broche de la bandera de Argentina habla ante un micrófono delante de una pantalla

Uno de los datos destacados por el Banco Mundial es la evolución del riesgo país. El informe señala que el diferencial del índice EMBIG pasó de un promedio cercano a los 2.000 puntos básicos durante 2022-2023 a unos 500 puntos básicos en 2026.

De acuerdo con el organismo, “estos niveles no se han registrado de manera sostenida desde la época de las reestructuraciones de deuda soberana” y representan “una gran mejora en la confianza del mercado”.

El Banco Mundial también resaltó las recientes mejoras en las calificaciones crediticias de Argentina por parte de S&P, Fitch y Moody’s. A esto sumó la acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central durante 2026, respaldada por un sólido superávit comercial.

Para el organismo, la reconstrucción de las reservas funcionó como “un canal clave de estabilización”, al fortalecer la confianza de los mercados y reducir las vulnerabilidades vinculadas con la liquidez y la refinanciación de vencimientos. En consecuencia, señaló, también contribuyó a disminuir el riesgo de default en el corto plazo.

El informe considera que la mejora fiscal es especialmente relevante porque “el crecimiento sostenible y la inversión plurianual no son plausibles” bajo condiciones de cuasihiperinflación y niveles de riesgo soberano propios de una crisis.

En materia de inversiones, el Banco Mundial destacó la agenda de reformas impulsada por el Gobierno, que incluye cambios tributarios y laborales y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Si bien el organismo advirtió que la mayoría de esos proyectos todavía no se materializó, consideró que “respaldan una perspectiva positiva de inversión a mediano plazo”.

El Banco Mundial también resaltó el nuevo marco de cooperación entre Estados Unidos y Argentina para fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos y señaló el potencial del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur para ampliar el acceso a mercados y reducir la incertidumbre para las exportaciones y los grandes proyectos de inversión.

Por otra parte, el organismo destacó la aprobación de las reformas laborales y los esfuerzos para mejorar el clima de negocios y el marco regulatorio.

También puso el foco en las disposiciones del denominado “Super RIGI”, orientadas a atraer inversiones tecnológicas avanzadas, particularmente en centros de datos e infraestructura digital vinculada con la inteligencia artificial.

Según el Banco Mundial, estas medidas, junto con una fuerte cosecha agrícola, modificaron significativamente las perspectivas económicas. El organismo señala que el PBI real de Argentina en 2024 se ubicó 0,4% por debajo de su nivel de 2011, mientras que espera que en 2027 se encuentre 9,9% por encima del nivel de 2024.

El Banco Mundial proyecta tres años consecutivos de crecimiento para Argentina y resaltó los avances fiscales y financieros de los últimos años (AP foto/Andrew Harnik)

El informe también sostiene que las preocupaciones existentes a comienzos de año por las necesidades de financiamiento externo y las reservas netas negativas “han disminuido de manera sostenida”, a medida que el Banco Central reconstruyó sus colchones de liquidez internacional y avanzaron las exportaciones de energía y minerales críticos.

En su evaluación general, el Banco Mundial concluyó que los superávits fiscales recurrentes y la agenda de reformas orientada al crecimiento “han contribuido a anclar las expectativas, mejorar las condiciones financieras y respaldar una recuperación” que, de acuerdo con sus proyecciones, permitiría a la Argentina alcanzar tres años consecutivos de crecimiento económico por primera vez en casi dos décadas.

En otro apartado, si bien advirtió que el nivel de deuda pública continúa siendo elevado, destacó una reducción significativa, producto de un ajuste fiscal anticipado y basado principalmente en el gasto, con una dependencia limitada de medidas para elevar los ingresos.

Entre los riesgos, el Banco Mundial ubicó a la Argentina entre los países potencialmente más expuestos a los efectos de El Niño durante el último trimestre de 2026. El organismo advirtió que los eventos climáticos pueden afectar la producción agrícola, la infraestructura, los precios de los alimentos y las cuentas públicas.

El documento también dedica un capítulo a la inteligencia artificial y destaca la extensión de su uso entre las pymes argentinas. Según una encuesta de nadIA relevada por el Banco Mundial, el 41,6% de esas empresas utiliza al menos una tecnología de IA, proporción que se reduce a 36,4% al excluir al sector de software y tecnologías de la información. La adopción alcanza el 85% en esa actividad y se ubica entre 30% y 47% en distintas ramas manufactureras.

El estudio señala que el 43% de las firmas compra software comercial, el 20% contrata proveedores especializados y el 36% desarrolla soluciones internas.

No obstante, aclara que este último grupo se concentra mayormente en la adaptación de herramientas existentes y en la personalización de instrucciones, antes que en la creación de modelos propios.

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