Nvidia quedó a un paso de convertirse en la primera empresa valuada en u$s6 billones ante un nuevo rally alcista
La acción del gigante de los semiconductores subió 28% este año, sumando u$s1,2 billones que lo dejan al borde la valoración récord. Además, la recompra de acciones permitió sumar u$s150.000 millones adicionales, reforzando la confianza inversora.
Nvidia quedó a un paso de convertirse en la primera empresa cotizada en alcanzar un valor de mercado de u$s6 billones, empujada por un nuevo rally alcista en el que los inversores volvieron a volcarse masivamente sobre la empresa, la cuál es un insumo clave del ecosistema de la inteligencia artificial.
Luego de que el gigante tecnológico presentara una sólida previsión de ingresos y anunciara la mayor recompra de acciones de la historia, la acción se encuentra nuevamente en un máximo histórico. La recompra de acciones se relaciona con aprovechar la valoración cercana a mínimos de varios años. El crecimiento y el múltiplo bajo se valoran especialemente en el interés de los inversores, en un contexto de mucha volatilidad en Wall Street.
Jim Awad, director general sénior de Clearstead Advisors (que posee acciones de Nvidia) señaló que "Nvidia resulta atractiva tanto por crecimiento como por valoración, y parece un refugio frente a cualquier daño que las tasas más altas puedan causar a la economía". Y agregó: "Todo esto la convierte en una propuesta muy atractiva y en un lugar hacia el que la gente debería seguir inclinándose si tiene preocupaciones".
En lo que va del año, las acciones de Nvidia acumulan un alza del 28%, un rally bursátil que incrementó su capitalización de mercado en u$s1,2 billones y ubicó la valuación total de la compañía en casi u$s5,8 billones. Con esta performance, el gigante de los semiconductores se consolida como el principal motor de la suba del 14% que registra el índice S&P 500 en 2026.
El gigante de los semiconductores se consolida como el principal motor de la suba del 14% que registra el índice S&P 500 en 2026.
El giro de la cotización es particularmente interesante al considerar que, al 30 de marzo, la acción acumulaba una caída del 11% en el año, en un panorama donde los inversores cuestionaban los desembolsos multimillonarios destinados a la infraestructura de IA. Desde aquel piso, la percepción del mercado dio un giro de 180 grados: las dudas sobre el rendimiento financiero dieron lugar a otras preocupaciones, más relacionadas a los riesgos de la tecnología para la humanidad.
Cabe precisar que, al mismo tiempo, el resurgimiento de los riesgos inflacionarios y la perspectiva de nuevos incrementos en la tasa de interés de la Reserva Federal llevaron a los inversores a buscar refugio en las tecnológicas como Nvidia, ahora percibidas como activos relativamente seguros frente a la volatilidad macroeconómica.
Larry Tentarelli, de Blue Chip Daily, subrayó que "a medida que se han materializado los temores a alzas de tasas, el dinero comienza a desplazarse hacia estas acciones tecnológicas de megacapitalización porque son un poco más resistentes a esos incrementos". Además, el analista destacó que hay una "gran rotación de vuelta hacia los semiconductores, una gran rotación hacia las megacapitalizadas, y ambas favorecen a Nvidia".
La percepción del mercado dio un giro de 180 grados: las dudas sobre el rendimiento financiero dieron lugar a otras preocupaciones, más relacionadas a los riesgos de la tecnología para la humanidad.
El atractivo para los inversores quedó reforzado por la decisión de Nvidia de autorizar u$s150.000 millones adicionales en su programa de recompra de acciones. Según su CEO, Jensen Huang, la medida "refleja nuestra confianza en la oportunidad de largo plazo que tenemos por delante", ratificando su visión de Nvidia como "la primera y única acción de crecimiento y valor del mundo".
En ese marco, Wall Street suele valorar de forma positiva las recompras de acciones, ya que constituyen una devolución directa de capital a los inversores y reducen la cantidad de títulos en circulación, lo que incrementa automáticamente la ganancia por acción. En el escenario actual, la magnitud del programa de recompra de Nvidia resulta atípica dentro del grupo de las grandes tecnológicas, las cuales están destinando la mayor parte de su flujo de caja a fuertes inversiones en infraestructura de IA con la única excepción destacada de Apple.
La recompra "es lo que los inversionistas quieren ver", porque demuestra que la empresa está "compartiendo con los inversionistas la riqueza generada por sus márgenes de ganancia extraordinariamente altos", escribió Jordan Klein, analista de Mizuho Securities.
El atractivo para los inversores quedó reforzado por la decisión de Nvidia de autorizar u$s150.000 millones adicionales en su programa de recompra de acciones.
Si bien existe el argumento de que las recompras son simplemente una forma de que las empresas inflen su ganancia por acción sin crecimiento orgánico, difícilmente se aplique a Nvidia. En su informe anterior, el gigante de chips proyectó que las ventas crecerían 70% en el año fiscal 2028, muy por encima del crecimiento de 45% que se esperaba.
Se proyecta que la ganancia neta de Nvidia se duplique durante el año fiscal 2027, impulsada por un incremento del 90% en sus ingresos totales. Este desempeño marcaría una aceleración frente al ejercicio previo, en el cual ambas variables registraron un crecimiento del 65%.
A pesar de aproximarse a una capitalización histórica de u$s6 billones, el crecimiento del 28% de Nvidia en 2026 se ubica por debajo del dinamismo del sector. El Índice de Semiconductores de Filadelfia avanza un 86% en el año, empujado por subas superiores al 200% en competidores clave como Micron, Marvell e Intel.
Se proyecta que la ganancia neta de Nvidia se duplique durante el año fiscal 2027, impulsada por un incremento del 90% en sus ingresos totales.
La menor aceleración relativa de Nvidia frente a sus pares responde a una limitación física del mercado: convertida en la empresa cotizada más grande del planeta, mover su cotización requiere un flujo de capital sin precedentes. Tras haber sido la acción de mejor desempeño del S&P 500 en los últimos diez años, los inversores debaten hasta qué punto su ciclo de crecimiento exponencial resulta sustentable en el tiempo.
Esta incertidumbre explica en gran medida por qué la acción cotiza a apenas 17 veces las ganancias proyectadas a 12 meses, aproximándose a su nivel más bajo en una década y ubicándose con un descuento frente al propio índice S&P 500, que cotiza a un múltiplo de 19 veces los beneficios futuros.
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