MNG volvió a la Argentina después de 13 años: vendió $ 121 millones en su primer sábado
MNG (Mango) volvió a la Argentina. La marca española de indumentaria inauguró su primera tienda en Alto Palermo, en un local de más de 500 metros cuadrados que reúne sus colecciones para mujer y hombre. El desembarco se concretó a través de un acuerdo comercial con Grimoldi, que busca ampliar su negocio más allá del calzado y sumar una marca especializada en moda.
Aunque la inauguración formal fue este lunes, el local comenzó a operar el jueves pasado. Y los primeros resultados sorprendieron a la compañía. Según contó a Clarín Hernán Grimoldi, presidente de la compañía, el sábado alcanzaron ventas por $ 121 millones con IVA incluido.
"Es una muy buena venta para un día sábado", señaló el empresario. Los demás días tuvieron una facturación menor, aunque también se ubicaron en niveles que dejaron conforme al grupo.
El negocio representa una apuesta importante para Grimoldi, una compañía históricamente asociada al calzado. El grupo tiene distintas marcas de zapatos y zapatillas -dentro de su portfolio, The North Face es la que tiene una participación más fuerte de indumentaria, pero también tiene Hush Puppies, Vans o Merrel. Con Mango, el objetivo es entrar de lleno en el negocio de la moda.
"Es un mundo muy nuevo para nosotros", reconoció Grimoldi. Para llevar adelante la operación, la empresa incorporó especialistas con experiencia en moda y en el segmento femenino. La propuesta de MNG está fuertemente orientada a mujeres, que representan alrededor del 80% del negocio de la marca, mientras que el 20% restante corresponde al segmento masculino.
La compañía española viene expandiendo su presencia en distintos mercados. Grimoldi destacó su crecimiento en Estados Unidos, donde hasta hace algunos años no contaba con locales y actualmente tiene unos 60.
La apuesta argentina también se apoya en una propuesta de precios que, según el empresario, puede encontrar espacio en el mercado local. "Creemos que está muy bien manejada, es una marca que le está yendo bien en el mundo, está creciendo y tiene una propuesta de diseño, calidad y precio que creemos que puede andar muy bien en la Argentina", explicó.
Por ahora, Mango funciona con un único local en el país, pero el plan contempla sumar una segunda tienda el año próximo. Todavía no está definido dónde estará ubicada.
La expansión dependerá también de cómo evolucione el escenario para las empresas que importan y comercializan marcas internacionales. "Si vemos que el esquema de apertura económica continúa así, avanzaremos con las aperturas", anticipó Grimoldi.
El empresario evitó proyectar una cifra de facturación para el negocio debido a que Grimoldi cotiza en Bolsa y, por tratarse de una compañía pública, no puede adelantar determinados números. Sí señaló que las expectativas son altas y que Mango puede convertirse en una contribución importante para la compañía.
También destacó el potencial en términos de rentabilidad. "Tanto en términos de venta como en términos de margen es un negocio que está muy bien", sostuvo. La posibilidad de adaptar la compra de las colecciones al mercado argentino es otro de los puntos que valoran. Según explicó, Mango no obliga a todos sus mercados a adquirir exactamente los mismos productos, sino que cada país tiene libertad para seleccionar las prendas que considera más adecuadas para sus consumidores.
La propuesta que llegó al país incluye desde prendas básicas hasta camperas, sastrería, accesorios y calzado, con una brecha importante entre las distintas categorías.
Entre los precios que se pueden encontrar en el local aparecen remeras básicas desde $40.000, mientras que una remera de algodón para hombre ronda los $90.000. Un jean cuesta alrededor de $120.000, un vestido corto parte de unos $120.000 y un chaleco de lino se ubica en torno a los $130.000.
En prendas de mayor valor, un blazer de lino llega a los $300.000, una camisa blanca básica de lino cuesta unos $150.000 y una campera de mujer ronda los $250.000.
En accesorios, las carteras parten de $130.000, mientras que los cinturones rondan los $100.000. Las sandalias se encuentran entre $110.000 y $190.000.
La marca tuvo una primera etapa en el país a fines de los 90, cuando abrió locales en algunos de los principales centros comerciales durante la convertibilidad.
La crisis que siguió a la salida de ese régimen cambió las condiciones del negocio. La devaluación, la caída del consumo y el aumento de los costos complicaron la operación y, finalmente, en 2003 Mango cerró sus locales y dejó el mercado argentino.
Años después, volvió a tener presencia comercial bajo otro formato. En 2018, sus productos comenzaron a venderse a través de Falabella, dentro de los locales que el grupo chileno tenía en el país. Esa etapa terminó con la decisión de Falabella de retirarse de la Argentina.
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