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clarin.com · hace 22 horas · Clarin.com - Home

Milei, Caputo y el vaivén entre el Riesgo Kuka y "mi rival soy yo"

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Lo dijo más de una vez. La primera en mayo, y la última apenas días atrás desde París. Hace meses que el Presidente repiquetea con la idea de que, en términos de la futura evaluación de los votantes, sólo compite contra sí mismo. “Mi rival soy yo mismo. Me resulta casi insultante tener que debatir con un comunista”, respondió la semana pasada cuando le preguntaron por la posibilidad de enfrentar a Kicillof o Myriam Bregman en 2027.

La premisa es la misma, apenas con matices según la ocasión. "No compito contra el pasado decadente (...) ¿La opinión de Kicillof es importante? Fue ministro de la presidiaria en el mejor contexto de la historia, y la chocó", aseguró en mayo. "Mi rival es mi gestión", repitió en agosto. "Si nosotros hacemos un buen gobierno vamos a lograr la reelección. No compito contra otros espacios políticos", insistió desde la capital francesa.

La convicción presidencial, sin embargo, choca con las permanentes apelaciones del ministro Luis Caputo al riesgo kuka y a la condición de "anticristo" de Kicillof. A propósito, el maniqueísmo de carácter religioso y el tono de catástrofe del ministro no sólo no tranquilizarían al "mercado", sino que ponen nervioso y despiertan ganas de comprar dólares hasta en el más distraído.

Pero volvamos al Presidente. Su tesis supone que su destino político electoral depende pura y exclusivamente de él y del éxito del plan económico. Los de afuera son de palo, dice Milei.

El riesgo kuka, en cambio, asume que la posibilidad de un regreso kirchnerista altera las variables económicas, más allá de lo que pueda hacer el Gobierno.

Siguiendo la lógica del Presidente, el nerviosismo evidenciado en los mercados la última semana, con el riesgo país subiendo hasta los 655 puntos (el lunes bajó a 599) poco tendría que ver con Kicillof, y mucho más con las dudas y la incertidumbre que despierta la chance de que, como en el viejo chiste de aquel que se noquea haciendo "sombra", pierda contra sí mismo.

Siguiendo la línea del ministro, él ya no tiene más para hacer, y lo urgente e imprescindible a esta altura es un acuerdo político que saque de la cancha al kirchnerismo.

El problema para el oficialismo, en todo caso, no es que los dichos se desmientan entre sí, sino que expresan una contradicción de la propia administración, un agujero negro en su lógica que seguramente será advertido por los votantes.

No es todo. La convicción presidencial sugiere otras lecturas. Dijo Milei, también desde París, que si no es reelecto en 2027 "los argentinos pagarán las consecuencias". Afirmó el Presidente: “Si los argentinos quieren vivir en un país próspero y acompañan las ideas de la libertad, vamos a enfrentarnos a los mejores cuatro años de la historia argentina. Si deciden otra cosa, pagarán las consecuencias por elegir el camino de la decadencia, que es el mismo de los últimos cien años”.

En este planteo, el problema no sería la insuficiencia del plan económico -que prometió motosierra y bajar la inflación, y lo hizo, según el presidente- sino la incapacidad de los votantes en reconocer ese éxito. Su pericia técnica quedaría a salvo y el resultado político excedería su responsabilidad.

Gonzalo Abascal

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