El efecto Brasil que puede jugar a favor de Argentina: qué cambia con un real más fuerte
La reacción de los mercados brasileños al triunfo de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta presidencial tuvo una derivada inmediata para Argentina: la fuerte apreciación del real. Mientras las acciones de Brasil treparon hasta dos dígitos y el ETF EWZ llegó a avanzar alrededor de 13%, la moneda brasileña se fortaleció casi 5% frente al dólar y se ubicó en torno de los 5 reales por dólar, desde los 5,22 del cierre anterior.
Para Argentina, el movimiento no es menor. Brasil es su principal socio comercial y uno de los componentes más importantes del tipo de cambio real multilateral. Por eso, un real más fuerte mejora los precios relativos de los productos argentinos frente a los brasileños y puede devolver algo de competitividad sin necesidad de un movimiento equivalente del peso.
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Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, explicó que el real tiene una ponderación cercana al 30% en el índice de tipo de cambio real multilateral argentino. “Una apreciación de la moneda brasileña es una buena noticia para las empresas que exportan a Brasil, ya que abarata sus productos en términos relativos y mejora su competitividad en ese mercado”, señaló.
Desde Rava Bursátil, en tanto, estimaron que Brasil representa alrededor del 20% dentro de ese indicador. Más allá de la diferencia metodológica entre ambas referencias, lo interesantes es que los movimientos del real tienen una incidencia relevante sobre la competitividad cambiaria argentina.
La relación comercial da dimensión al efecto. En agosto, Argentina exportó a Brasil US$1.185 millones e importó US$1.494 millones, con un déficit bilateral de US$309 millones, según INDEC. Brasil continuó ubicándose entre los principales destinos de las ventas argentinas.
Entre los productos que más pesan en ese intercambio aparecen autos, trigo y lácteos. En marzo, por ejemplo, Brasil fue el primer destino de las exportaciones argentinas y los principales productos enviados fueron vehículos para transporte de mercancías y pasajeros, trigo y leche entera en polvo. En conjunto, esos rubros explicaron casi la mitad de las ventas argentinas hacia ese mercado durante ese mes.
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Un real más fuerte juega a favor de esas actividades porque abarata los productos argentinos medidos en moneda brasileña. Si el tipo de cambio argentino permanece relativamente estable mientras Brasil aprecia su moneda, una terminal automotriz, una industria alimenticia o una empresa láctea argentina gana competitividad frente a un competidor brasileño.
Pero Leo Anzalone, economista y presidente de Cepec, advirtió que el efecto no necesariamente se traducirá en un salto fuerte de las cantidades exportadas. “Las exportaciones argentinas hacia Brasil (automotrices, trigo, lácteos) enfrentan una demanda brasileña con crecimiento proyectado en torno a 1% para 2027, lo que limita la mejora en volumen aunque el precio relativo juegue a favor”, dijo. Es decir que, de acuerdo a su mirada, el real puede mejorar el precio relativo, pero la demanda final seguirá dependiendo del crecimiento de Brasil.
El efecto también puede sentirse en el mercado cambiario. Piccardo de Fundación Libertad y Progreso sostuvo que la apreciación del real “contribuye a aliviar las presiones de depreciación sobre el peso en un contexto de fortaleza del dólar a nivel global”.
La lógica es que Brasil funciona como una referencia cambiaria clave para Argentina. Cuando el real se deprecia fuertemente frente al dólar, Argentina pierde competitividad bilateral y aumenta la presión para que el peso también ajuste. Cuando ocurre lo contrario y el real se fortalece, esa presión disminuye.
Para un esquema cambiario argentino donde el Gobierno intenta evitar saltos bruscos del dólar, ese movimiento regional puede convertirse en un factor favorable.
Anzalone lo sintetizó desde otro ángulo: “Si el real se aprecia y Brasil recupera atractivo financiero, el impacto más directo sobre Argentina es un ajuste de precios relativos a través del tipo de cambio real bilateral”.
La apreciación de la moneda brasileña también modifica la ecuación turística. Un real más fuerte hace que Argentina resulte relativamente más barata para los brasileños, mientras viajar a Brasil se vuelve más costoso para los argentinos. Eso puede contribuir por dos vías a las cuentas externas: atraer más turistas brasileños y desalentar parte de la salida de argentinos hacia destinos como Florianópolis, Río de Janeiro o el nordeste brasileño.
Brasil ya tiene un peso importante en el turismo receptivo. En junio, los turistas brasileños representaron 30,8% de todos los visitantes extranjeros que llegaron a Argentina, según INDEC.
Para Anzalone, esa combinación refuerza las cuentas externas: “Un real más fuerte abarata las exportaciones argentinas en el mercado brasileño y encarece el turismo argentino hacia Brasil”.
El otro canal es financiero. La suba de las acciones brasileñas y la apreciación del real muestran una entrada de apuestas hacia Brasil luego del resultado electoral. Parte del interrogante para Argentina es si ese mayor apetito por América Latina puede extenderse hacia activos locales.
Piccardo consideró que la mejora de las acciones argentinas también recoge una lectura favorable del escenario regional. Según explicó, algunos inversores interpretan el resultado brasileño como parte de un contexto político que podría resultar más compatible con la agenda económica de Javier Milei y con una mayor coordinación con Estados Unidos.
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El economista agregó que esa lectura también se cruza con las expectativas de respaldo financiero estadounidense. A su juicio, existe entre los inversores la expectativa de que Washington pudiera volver a intervenir en apoyo de Argentina si surgieran nuevas tensiones financieras, aunque remarcó que esa posibilidad no constituye una garantía.
En cualquier caso, un rally brasileño no implica automáticamente un rally argentino. La evolución de bonos, acciones y riesgo país local seguirá dependiendo, sobre todo, de variables domésticas: reservas, cuentas fiscales, vencimientos de deuda, actividad y credibilidad cambiaria.
Según la mirada de los analistas. el principal límite es político. La reacción de los mercados se produjo después de la primera vuelta, pero Brasil todavía tiene que definir su presidente el 25 de octubre. Además, incluso si el real mantiene parte de la apreciación, los inversores necesitarán conocer qué política fiscal implementará efectivamente el próximo gobierno.
Anzalone lo definió como una oportunidad todavía condicional: “El real fuerte mejora los precios relativos argentinos frente a Brasil, pero esa ventaja es hoy una opción de tres semanas cuyo ejercicio depende del resultado del balotaje del 25 de octubre y de la credibilidad fiscal del próximo gobierno brasileño”.
Para Argentina, entonces, el fortalecimiento de la moneda de su mayor socio comercial abre una ventana favorable: mejora la competitividad bilateral, puede aportar dólares comerciales y turísticos y reduce presión sobre el peso. La duración de ese viento de cola dependerá, sin embargo, de que el rally brasileño sobreviva al calendario electoral y se transforme en un cambio más permanente de expectativas.