Los nuevos problemas de los argentinos desafían al Gobierno
Cuando Javier Milei ganó las elecciones de 2023, se propuso públicamente bajar la inflación. En aquel entonces, era el tema que más le preocupaba a la sociedad, en un contexto en el que los precios habían acumulado un aumento del 200% en un solo año. Tres años después, cuando el dólar está en uno de los valores reales más bajos de la última década y los precios de las góndolas suben a un ritmo más moderado, el eje de la conversación se corrió. Hoy, el principal termómetro del malestar pasa por el empleo y los salarios.
Los últimos relevamientos de opinión pública muestran este cambio de inquietudes que tienen los argentinos, y que vienen de la mano de una reconfiguración del modelo económico. De acuerdo con el Monitor de Zentrix Consultora, en agosto hubo un quiebre y la corrupción dejó de ocupar el primer lugar de preocupación para pasar al cuarto lugar, por detrás de los ingresos y salarios (50,1%), la incertidumbre económica (49,8%) y el desempleo (40,9%). En cambio, la inflación quedó última en el ranking, con un 12,7%.
“Lo que deja agosto es un cuadro social donde la urgencia del ingreso ya no es un problema coyuntural, sino un rasgo estructural que se reproduce mes a mes. La necesidad de recurrir al crédito para cubrir alimentos, salud y tarifas se concentra en los sectores de menores recursos y en los jóvenes, la misma población que, según los datos de julio, en un 86,6% necesita dos o más empleos para llegar a fin de mes. La leve recuperación en la percepción de la economía personal y del país convive, entonces, con una base material que se sigue erosionando: la esperanza aparece en el discurso, pero no se traduce todavía en una recomposición efectiva del poder adquisitivo. Esa distancia entre expectativa y realidad es, probablemente, el dato más preocupante de cara a los meses que restan hasta 2027″, analizaron desde la firma.
La misma fotografía aparece en otros estudios, aunque con metodologías y universos diferentes. Por ejemplo, el Monitor Sociopolítico y Electoral de la UBA ubicó a la falta de trabajo y el desempleo como el principal problema que tiene hoy el país (61% de los encuestados), seguido por los bajos salarios (57%). Mientras que la Universidad de San Andrés (Udesa) relevó que los principales problemas que tiene la sociedad pasan por la agenda laboral y económica, como la falta de trabajo (39%), los bajos salarios (36%), la corrupción (29%) y, en cuarto lugar, la pobreza (29%).
A modo de comparación, en 2023 el ranking de Udesa era liderado por la inflación, la corrupción, la inseguridad y los políticos. “Cambiaron las preocupaciones de los argentinos desde noviembre de 2023. De esto depende cómo se van a moldear los candidatos para 2027″, dijo Fernando Marull, economista de FMyA.
La inflación no desapareció; la Argentina tiene todavía un Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 33,5% interanual. Es una cifra muy lejana a la que tienen otros países del mundo, pero, al tener en cuenta que en diciembre de 2023 llegó a marcar niveles de 25,5% en un solo mes, se desaceleró de forma significativa. Tres años después, sin que el dólar y la inflación sean un tema de conversación cotidiana, el foco se trasladó a cómo recomponer el poder de compra de los salarios y cómo generar empleos de calidad en pleno proceso de transformación del modelo económico.
“Hoy ya no discutimos la inflación; la inflación pasó a un segundo o tercer plano para las preocupaciones de la gente. Eso habla del éxito del programa de estabilización. Después podemos discutir velocidades de crecimiento”, dijo Federico Furiase, secretario de Finanzas, en un streaming.
Hay una economía a dos velocidades. Por un lado, están aquellos sectores “estrella” que marcan récord de exportaciones, como la minería, la energía y el agro. Sin embargo, son rubros que no son grandes generadores de empleo. Por el otro, están los sectores industriales que están intentando subsistir al cambio de modelo económico, mientras que son los grandes demandantes de mano de obra. En ese escenario, la desocupación subió al 7,9% en el segundo trimestre del año, la cifra más alta desde 2021.
“No esperamos una reversión de esta dinámica en el corto plazo. El crecimiento de la actividad continúa siendo débil, con altas y bajas sucesivas, y muy dispar entre sectores, afectando a los más intensivos en mano de obra. Entendemos que, en este contexto, el ajuste seguirá concentrado más en la calidad que en la cantidad de puestos de trabajo, y la informalidad y el trabajo independiente seguirán en aumento”, advirtieron desde la consultora económica LCG.
Además, la informalidad alcanzó al 45% de los ocupados en el segundo trimestre, la tasa más alta del último tiempo. Para la consultora Analytica, esto demuestra que hubo una pérdida de empleo de calidad: mientras que en el último año el empleo formal cayó en 83.000 puestos, el informal creció en 348.000 puestos. Más que compensó la caída formal.
“El Gobierno tiene tres objetivos —estrategia preventiva frente a la volatilidad electoral, desinflación y recuperación de la actividad con impacto en empleo y salarios— y no puede con todos simultáneamente. Priorizó la inflación hasta octubre de 2025, sumó la cobertura preventiva en 2026 y la actividad quedó relegada. El desafío es que el humor social empieza a poner cada vez más peso en salarios, empleo y consumo, justamente las variables donde la mejora sigue siendo más débil”, analizó la consultora MAP Latam.
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