En el año electoral, el mercado prevé una demanda de USD 12.000 M, casi el doble de la estimación oficial
El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó un blindaje de USD 75.000 millones ante los gerentes financieros de las empresas más importantes del país con el objetivo de dar un mensaje de tranquilidad de cara a las elecciones presidenciales de 2027. Sin embargo, la City y los últimos datos oficiales del Banco Central reflejan una dinámica de demanda de cobertura cambiaria en ascenso que, argumentan, será un 77% mayor a la estimada por el Gobierno.
El Palacio de Hacienda subestima el apetito dolarizador. En su hoja de ruta oficial, calcula que los factores de demanda cambiaria insumirán apenas USD 7.090 millones acumulados durante los cuatro meses previos a los comicios. Este número se desglosa en USD 5.240 millones de adelantamiento de dolarización y USD 1.850 millones por pagos anticipados de importaciones.
Para el mercado, la cuenta resulta excesivamente optimista y parcial. Un informe de la consultora 1816 advierte que la verdadera presión sobre las reservas internacionales para todo 2027 ascenderá a USD 12.600 millones. Esta exigencia es prácticamente equivalente a la totalidad del stock actual de reservas netas del Banco Central, calculadas en USD 11.900 millones hacia fines de septiembre de este año. La presión surge de USD 4.900 millones en divisas que el fisco le deberá comprar al BCRA, el uso de USD 3.700 millones remanentes del programa financiero 2026, y vencimientos de títulos Bopreal por hasta USD 4.000 millones, más allá de lo que la demanda de dólar ahorro pueda presionar.
El optimismo del titular de la cartera económica se sostiene sobre dos pilares que el mercado observa con escepticismo: el impacto inmediato de las grandes inversiones y la disponibilidad de un escudo externo. Por el lado de los flujos, Economía apuesta a factores de oferta por USD 9.317 millones, apalancados casi en su totalidad por un impacto de USD 6.390 millones del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en la cuenta financiera, sumado a un superávit de la balanza comercial por USD 2.927 millones.
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Pero el verdadero punto de conflicto está en el stock. El documento oficial lista "Reservas adicionales disponibles" por la cifra de USD 75.000 millones. Ese salvavidas se compone, de forma simétrica, por USD 20.000 millones provenientes del swap con China, USD 20.000 millones de Estados Unidos, USD 20.000 millones por compras de reservas del BCRA en 2026, y USD 15.000 millones derivados del mercado de futuros de dólar. Los intercambios de monedas, no obstante, no tienen una liquidez inmediata: con el gigante asiático, Caputo debería usar lo habilitado por acuerdo. Y aún así en caso de usarlo, verá qué pasa con la relación con el gobierno de Donald Trump, que a su vez tiene las elecciones del 4 de noviembre en el que el resultado tendrá implicancias en la capacidad del secretario del Tesoro, Scott Bessent, o no de auxiliar a un aliado, dependiendo de qué tan buena sea su imagen para ese momento con el establishment norteamericano.
Respecto al supuesto poder de fuego para intervenir en el mercado de futuros, los economistas de 1816 advirtieron: "El BCRA sigue al margen en el mercado de futuros (el short del Central cayó a apenas USD 278 millones a fin de agosto)". En cuanto a la capacidad de sumar divisas genuinas, el informe destaca un freno brusco en la dinámica reciente: "En los primeros ocho meses del año esas compras fueron extraordinarias, pero en septiembre las intervenciones del Central en el spot han sido más bien marginales".
Los años de elecciones presidenciales disparan la tensión cambiaria, en términos históricos. Un relevamiento de la consultora Eco Go mostró la evolución de la demanda tanto corporativa como de los ahorristas: en la antesala a los controles de capitales a fines de 2019, la dolarización neta en el país rozaba los USD 20.000 millones. Con el cepo operando a pleno en 2023, esa demanda migró forzosamente hacia la cobertura sintética y el riesgo corporativo, disparando el stock de bonos Dollar Linked (DLK) y otros instrumentos atados a la devaluación oficial.
El escenario actual, de cara al 2027, retomó la dinámica de dolarización física. Tras el desarme de las restricciones cambiarias instrumentado gradualmente desde abril de 2026, la dolarización tradicional regresó con fuerza. De hecho, en el último informe de Evolución del Mercado de Cambios del BCRA marcó que solo en agosto, el "Sector Privado no Financiero" demandó USD 2.677 millones en concepto de compra neta de billetes y transferencias de divisas sin fines específicos.
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Unas 1,7 millones de personas operaron en el mercado para comprar moneda extranjera, efectuando adquisiciones brutas por USD 2.853 millones. Del rojo final por billetes y divisas de ese mes, unos USD 1.100 millones quedaron depositados en cajas de ahorro del sistema financiero local, pero USD 700 millones fueron directo a la formación de activos externos; es decir, terminaron atesorados fuera del sistema o girados al exterior.
Si el mercado repitiera el comportamiento preelectoral de 2019, la dolarización neta rozaría los USD 20.000 millones, un 182% por encima de la demanda total calculada por el Palacio de Hacienda. No obstante, ese pico histórico agrupaba tanto a individuos como a empresas y cuenta hoy con un atenuante clave: a diferencia de aquel año, el cepo cambiario aún rige para el sector corporativo, restringiendo fuertemente su capacidad de demanda en el mercado oficial. Incluso aislando a las compañías y extrapolando exclusivamente el ritmo de compras de los ahorristas minoristas —que atesoraron USD 2.463 millones en agosto según el BCRA—, el cuatrimestre previo a los comicios demandaría USD 9.852 millones, superando en un 88% la pauta oficial. Desde la óptica de los compromisos del Estado, el cálculo de 1816 ubica la presión real en USD 12.600 millones, una exigencia 78% mayor a la estimada por Economía, brecha que treparía al 148% si el riesgo país impide colocar los USD 5.000 millones en Bonares que el Gobierno asume como liquidez garantizada.
Considerando que las reservas netas actuales cubren de forma muy ajustada los compromisos proyectados para 2027, el Gobierno necesita reabrir la canilla del financiamiento externo, coinciden operadores consultados por PERFIL. El esquema diseñado por la Secretaría de Finanzas asume que Argentina logrará colocar USD 5.000 millones en Bonares en el mercado internacional el año próximo.
Al día de hoy, esa puerta está trabada. El riesgo país sufrió una fuerte escalada idiosincrática en el último trimestre, pasando de la zona de los 400 puntos básicos a quebrar la barrera de los 640 puntos. Los títulos soberanos de referencia internacional, como el Global 35, pasaron a rendir un 11% en Wall Street, tocando el nivel de castigo más alto desde antes de las elecciones legislativas de 2025. En simultáneo, los bonos bajo ley local no ofrecen mejores perspectivas en la plaza doméstica: el A029 cerró operando con una Tasa Nominal Anual del 11,8% contra dólar MEP y del 13,4% contra Cable, un spread que encarece y dificulta severamente cualquier intento de fondeo local contra dólares.
Al mirar hacia atrás, ante la menor señal de incertidumbre electoral, el mercado reduce su exposición al riesgo argentino. Ante la duda, los inversores corporativos ya blindaron carteras acumulando un stock superior a los USD 12.000 millones en bonos Dollar Linked, mientras los ahorristas minoristas retomaron masivamente la dolarización física mensual.