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lanacion.com.ar · hace 1 hora · Agustín Maza

El secretario del Tesoro de EE.UU. abrió la puerta a un nuevo rescate a Milei: “¿Podríamos volver a hacerlo? Claro”

LA NACION

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, envió este fin de semana una nueva señal de respaldo de la administración de Donald Trump al gobierno de Javier Milei al reivindicar el rescate financiero a la Argentina en la corrida previa a las elecciones legislativas de 2025 y dejar abierta la posibilidad de repetir intervenciones similares.

La declaración llegó después de una semana en la que el riesgo país argentino alcanzó los 655 puntos básicos, máximo del año, entre un escenario internacional más adverso por la suba de tasas internacionales, el deterioro de los indicadores económicos internos y las dudas de los inversores sobre la continuidad del programa económico después de 2027.

Consultado en una entrevista con el sitio web Axios sobre si estaba dispuesto a intervenir nuevamente en los mercados financieros, como lo hizo para sostener el yen japonés en los últimos meses, Bessent sostuvo que había actuado “con la bendición del presidente Trump” y bajo la premisa de que “la seguridad económica es seguridad nacional, y la seguridad nacional es seguridad económica”. Ante una repregunta sobre nuevas operaciones, eligió el antecedente argentino para responder.

“Pensemos en lo que hicimos en la Argentina”, planteó Bessent. Se refirió a Milei como “un gran aliado de Estados Unidos que había impulsado una importante serie de reformas” y sostuvo que “su oposición estaba tratando de poner a los mercados en su contra y crear un pánico financiero de cara a las elecciones” de 2025.

El apoyo de Washington ocupa un lugar central en los cálculos del ministro de Economía, Luis Caputo

“Pude utilizar el balance de los Estados Unidos de América y ganar dinero para el pueblo estadounidense con un swap de monedas plenamente garantizado”, afirmó el secretario del Tesoro norteamericano. También explicó que la operación había permitido ayudar a Milei a atravesar las elecciones del año pasado.

Bessent vinculó ese auxilio con la estrategia de Washington para ganar aliados en la región: “Yo diría que la estabilización de la Argentina produjo un cambio profundo en América Latina, algo generacional o quizá por primera vez en la historia: nunca habíamos tenido tantos países latinoamericanos aliados con Estados Unidos. ¿Podríamos volver a hacerlo? Claro”.

La señal también se produjo a un mes de las elecciones intermedias estadounidenses, previstas para el 3 de noviembre. Trump y el Partido Republicano enfrentarán esos comicios bajo la presión de una suba de la inflación, provocada en parte por el shock energético que produjo la guerra en Irán, y del encarecimiento del crédito. Una eventual pérdida del control del Congreso podría aumentar el escrutinio político sobre nuevas asistencias a gobiernos extranjeros. Ese escenario no supone por sí solo la cancelación del swap argentino, que figura vigente en los documentos oficiales, pero incorpora una incertidumbre a la expectativa de ayuda para 2027.

El apoyo de Washington ocupa un lugar central en los cálculos del ministro de Economía, Luis Caputo. Como había anticipado LA NACION hace dos semanas, Caputo presentó ante inversores un “escudo” de unos US$72.000 millones para atravesar el año electoral. La cuenta incluyó US$20.000 millones del swap con China, US$20.000 millones de la línea con Estados Unidos, US$17.000 millones de acumulación de reservas y alrededor de US$15.000 millones de capacidad potencial de intervención en futuros.

Los componentes tienen condiciones diferentes. El monto chino corresponde al valor nominal del acuerdo, aunque Caputo habló de unos US$8000 millones que podrían utilizarse con “flexibilidad”, incluyendo una eventual recompra de bonos; los US$17.000 millones representan una meta de acumulación de reservas, y la intervención en futuros permite ofrecer cobertura cambiaria, pero no aporta dólares líquidos. Salvador Vitelli, head of research de Romano Group, había señalado ante la consulta de este medio que el límite normativo de la posición abierta del BCRA era de US$9000 millones.

La disponibilidad de la línea estadounidense durante 2027 fue una de las preguntas que los inversores trasladaron al equipo económico. Caputo sostuvo que continuaba disponible. Las declaraciones de Bessent agregaron ahora una señal política a esa expectativa, aunque no definieron las condiciones de una eventual utilización.

El Gobierno estima una demanda extraordinaria de divisas de US$7090 millones en los cuatro meses anteriores a las elecciones: US$5240 millones de dolarización adicional de las personas y US$1850 millones por un eventual adelantamiento de importaciones. Del otro lado, proyecta US$9317 millones de nueva oferta por inversiones bajo el RIGI y una mejora de la balanza comercial de bienes y servicios. Son las previsiones con las que Economía busca mostrar que puede absorber una mayor presión cambiaria.

El antecedente de 2025 explica la importancia que el mercado les asigna a esas herramientas. Antes de las elecciones legislativas nacionales, el Tesoro estadounidense intervino para contener el dólar —comprando pesos— y acordó una línea de swap de hasta US$20.000 millones. El BCRA utilizó US$2500 millones, cancelados antes del cierre del año pasado, y luego informó en su balance que había pagado US$17,7 millones de intereses. Aquella intervención ayudó a contener la presión cambiaria en un momento crítico para el oficialismo tras la derrota en las legislativas de la provincia de Buenos Aires.

El gesto de Bessent se agregó al respaldo anunciado el 23 de septiembre en Nueva York, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Como había anticipado LA NACION, ambos gobiernos impulsaron el Corredor Andes-Atlántico, un esquema para promover financiamiento por hasta US$7000 millones en 2027 destinado a energía, minería e infraestructura, con herramientas del Exim Bank y de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC).

El proyecto Argentina LNG, encabezado por YPF junto con ENI y XRG, quedó como el principal caso testigo. El Exim Bank presentó una propuesta indicativa y no vinculante de financiamiento de hasta US$6000 millones. La concreción de esas operaciones dependerá de las aprobaciones y condiciones de los proyectos; esos recursos no representan una asistencia inmediata a las reservas del BCRA.

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