← Volver
infobae.com · hace 17 horas · Jorge Bertolino

El palo de hockey de la economía argentina

Infobae

Hay una idea en el reciente trabajo de Javier Milei y Demian Reidel que, si fuera correcta, obligaría a mirar el futuro argentino de una manera completamente diferente.

No se trata simplemente de crecer más o menos. Se trata de algo más profundo. Una economía puede encontrarse del lado equivocado de un umbral y, cuando consigue atravesarlo, entrar en una dinámica completamente distinta.

El paper, titulado Minimum Viable Scale: Extinction and Escape under Increasing Returns, desarrolla un modelo basado en rendimientos crecientes, escala mínima viable y optimización dinámica. Sus autores sostienen que existen umbrales que separan trayectorias de “declive” de trayectorias de “despegue”.

Si bien los autores utilizan mucha matemática, la idea principal puede explicarse sin una sola ecuación. El secreto está en la escala. La economía tradicional suele trabajar con rendimientos decrecientes: incorporar una unidad adicional de capital genera un aumento de producción, pero cada vez menor.

Milei y Reidel parten de una intuición diferente. Imaginemos una empresa petrolera. Un pozo adicional aumenta la producción. Pero si existen simultáneamente oleoductos, rutas, proveedores especializados, trabajadores capacitados, financiamiento, tecnología y mercados de exportación, cada nueva inversión puede hacer más rentable la siguiente.

Aparece entonces un círculo virtuoso. Cada nueva inversión genera más escala, mayor productividad y rentabilidad, lo que a su vez genera nuevamente más inversión. Lo mismo puede ocurrir con la minería, la industria, la tecnología o la agroindustria. El tamaño deja de ser una consecuencia del crecimiento y pasa a convertirse en una causa del crecimiento.

Si existen simultáneamente ductos, rutas, proveedores especializados, trabajadores capacitados, financiamiento, tecnología y mercados de exportación, cada nueva inversión puede hacer más rentable la siguiente (Foto: Reuters)

La historia económica mundial ofrece una imagen que Javier Milei ha utilizado repetidas veces para explicar esta idea. Durante gran parte de la historia humana, el ingreso por habitante permaneció prácticamente estancado. Luego, con la Revolución Industrial, la acumulación de capital, la división del trabajo, la innovación y el conocimiento, comenzó un crecimiento extraordinario. Gráficamente, la curva se parece a un palo de hockey: una larga trayectoria casi horizontal y, después, un despegue pronunciado.

La tesis de Milei y Reidel intenta explicar precisamente por qué se produce ese cambio de régimen.

Aquí aparece la parte matemática que permitió formalizar la idea. Richard Bellman desarrolló la programación dinámica, una metodología para resolver problemas en los que las decisiones de hoy modifican las posibilidades de mañana.

Gráfico rojo descendente en hoja con calculadora, llave de casa, llave de auto y logo parcial de Experian Automotive. Simboliza alerta económica.

Una economía decide cuánto consumir y cuánto invertir hoy. Esa decisión determina cuánto capital tendrá mañana. Y el capital de mañana modifica las alternativas disponibles pasado mañana. Con rendimientos crecientes, el problema se vuelve particularmente complejo porque pueden aparecer diferentes trayectorias y fronteras entre ellas.

Las llamadas barreras de Bellman permiten identificar matemáticamente esas fronteras. No son barreras físicas, sino límites que ayudan a determinar qué trayectoria dinámica puede seguir una economía. El trabajo de Milei y Reidel utiliza precisamente herramientas de optimización dinámica no cóncava para estudiar esas fronteras.

Aquí la teoría adquiere una relevancia extraordinaria. Argentina tiene petróleo y gas, minerales, agricultura competitiva, industria, recursos humanos y una importante capacidad tecnológica. Pero durante décadas tuvo dificultades para transformar esos recursos en una escala productiva sostenida.

Vaca Muerta muestra lo que puede cambiar cuando aparece escala. Más producción justifica oleoductos. Los oleoductos permiten más producción. Esa producción genera exportaciones. Las exportaciones generan divisas. La mayor escala atrae proveedores y capital. Los proveedores reducen costos. La reducción de costos vuelve rentables nuevas inversiones.

El mismo mecanismo puede aplicarse a cobre, litio, gas natural licuado, energía y agroindustria.

El RIGI puede interpretarse desde esta perspectiva como una herramienta destinada a facilitar proyectos cuya enorme inversión inicial requiere estabilidad durante muchos años.

Vaca Muerta muestra lo que puede cambiar cuando aparece escala. Más producción justifica oleoductos. Los oleoductos permiten más producción. Esa producción genera exportaciones

El régimen ofrece beneficios tributarios, cambiarios y aduaneros y garantías de estabilidad por décadas. En 2025 se ha convertido en uno de los principales instrumentos del Gobierno para atraer grandes inversiones.

La lógica económica es sencilla: si una inversión gigantesca permite que un sector alcance una escala que antes no tenía, sus efectos pueden ir mucho más allá de la empresa que realiza la inversión.

Aquí podemos hacer un ejercicio puramente hipotético. El Presupuesto 2027 presentado por el Gobierno proyecta un crecimiento real del 4% para ese año, después de un 3% previsto para 2026. El FMI proyecta también 3,5% para 2026 y 4% para 2027, y contempla una convergencia posterior hacia tasas cercanas al 3% en ausencia de un impulso adicional de las reformas estructurales.

El contraste es enorme. Una diferencia aparentemente pequeña en la tasa de crecimiento anual, sostenida durante muchos años, termina produciendo diferencias extraordinarias en el tamaño de la economía.

Y aquí vuelve a aparecer la idea central del modelo de Javier Milei y Demian Reidel: la cuestión no es solamente cuánto crece Argentina en un año determinado, sino si logra modificar de manera persistente su régimen de crecimiento y atravesar los umbrales que separan el estancamiento de una dinámica de expansión acumulativa.

En este segundo escenario, con una tasa cercana al promedio histórico reciente, Argentina permanecería mucho más cerca de la zona de bajo crecimiento que del eventual umbral de despegue. La teoría de Milei y Reidel introduce así una hipótesis poderosa en la discusión argentina. Las políticas económicas no solamente determinan cuánto se crece hoy, pueden determinar de qué lado del umbral estará la economía mañana.

Las políticas económicas no solamente determinan cuánto se crece hoy, pueden determinar de qué lado del umbral estará la economía mañana (Foto: Reuters)

Si el modelo es correcto, cruzar ese umbral podría producir algo mucho más importante que una recuperación cíclica. Podría producir el verdadero palo de hockey argentino.

Si bien el modelo de Milei-Reidel no es “la teoría del crecimiento endógeno”, podría interpretarse como una extensión o una variante de algunos mecanismos centrales de ella. La conexión más interesante está justamente en el pasaje de un régimen de bajo crecimiento a otro de crecimiento autosostenido.

El punto de contacto: el crecimiento deja de ser algo “dado”. En el modelo tradicional de Robert Solow, la tecnología aparece en buena medida como algo exógeno: la economía acumula capital, pero los rendimientos decrecientes terminan haciendo que la acumulación por sí sola no pueda sostener indefinidamente tasas elevadas de crecimiento.

La teoría de Paul Romer cambió esa perspectiva: el conocimiento, la innovación y las ideas pueden ser generados dentro del propio sistema económico. Por eso se habla de crecimiento endógeno. El Nobel resume la contribución de Romer como una explicación de cómo las decisiones económicas y las condiciones de mercado determinan la creación de nuevas tecnologías.

Y aquí aparece el paralelismo con el “palo de hockey”. El umbral puede ser el punto de transición hacia un proceso endógeno, donde, en una economía que lo atraviesa, el crecimiento empieza a generar las condiciones para producir más crecimiento.

No se trata simplemente de que el PBI crezca más durante uno o dos años. La idea fuerte es que cambia la dinámica del sistema. Sin embargo, la diferencia con Romer es importante, porque este pone el foco especialmente en conocimiento, innovación, capital humano e ideas. Estas últimas tienen una característica fundamental: pueden utilizarse repetidamente y generar externalidades. Eso permite explicar por qué la economía puede sostener crecimiento de largo plazo sin que necesariamente aparezca el mismo tipo de rendimientos decrecientes que en el modelo neoclásico tradicional.

El modelo de Milei-Reidel que veníamos analizando pone el énfasis en otra cosa: la existencia de una escala mínima a partir de la cual los rendimientos crecientes pueden cambiar cualitativamente la dinámica de la economía.

Romer explica cómo el conocimiento puede generar crecimiento endógeno; Milei-Reidel intentan explicar cómo una economía puede atravesar un umbral a partir del cual los rendimientos crecientes hacen posible una dinámica de crecimiento acelerado.

Son mecanismos diferentes, pero muy compatibles conceptualmente. Y además conecta muy bien con Josepf Schumpeter y los modelos de crecimiento por destrucción creativa de Philippe Aghion y Peter Howitt, que explican cómo la innovación puede convertirse en el motor persistente del crecimiento. El Nobel de 2025 reconoció precisamente esta línea de investigación sobre crecimiento impulsado por la innovación y destrucción creativa.

Un soldador en una fábrica, varios obreros en una obra en construcción y operarios con un autoelevador junto a una grúa portuaria.

El verdadero salto no se produce cuando la economía pasa del 3% al 4% de crecimiento, sino cuando cambia el mecanismo que genera ese crecimiento. Por debajo del umbral, hace falta empujar la economía para que avance. Por encima, el propio crecimiento comienza a generar las condiciones para crecer más.

Es allí donde la hipótesis de Milei y Reidel se encuentra conceptualmente con la teoría del crecimiento endógeno de Paul Romer: el crecimiento deja de ser solamente una consecuencia y comienza a convertirse, a través de la inversión, el conocimiento, la escala y la productividad, en una causa de sí mismo.

Además, el énfasis permanente del presidente Milei acerca de la importancia de la inversión en capital humano podría anunciar su intención de fusionar ambos enfoques para obtener un resultado mucho más potente aún.

En síntesis, esta nota trata de explicar intuitivamente un modelo mucho más matemático, donde la idea principal de Milei-Reidel, creemos, es mostrar cómo una economía puede pasar, de un círculo vicioso de estancamiento o declive a otro virtuoso de crecimiento acumulativo, explorando además, la posible conexión con ideas afines o complementarias que podrían enriquecer el análisis.

Escala y rendimientos crecientes, combinados con una fuerte inversión en capital humano, podrían desatar un proceso de crecimiento pocas veces visto en la historia económica mundial.

Institutos penales para la libertad