Pandanés: la cadena de panaderías cerró sus 25 locales y despidió a 150 empleados
La cadena de panaderías Pandanés cerró este viernes sus 25 locales y desvinculó a unos 150 trabajadores, luego de atravesar una crisis financiera que había llevado a la empresa a presentarse en concurso preventivo. La compañía comunicó durante la madrugada que dejó de operar y que solicitará su propia quiebra.
El viernes pasado, la empresa ya había cerrado sus puertas en otras dos sucursales, ubicadas sobre avenida San Martín, en Villa Crespo, y en la calle Sanabria, en Villa Devoto. Según les comunicaron a los empleados de esos locales, no habían podido renovar los contratos de alquiler debido al costo de los locales.
Una semana más tarde, la medida alcanzó al resto de las sucursales. Los trabajadores recibieron alrededor de las 4 de la mañana un mensaje por WhatsApp en el que se les informó que no debían presentarse a trabajar.
"Hoy a las 4 nos mandaron un WhatsApp a los 60 empleados de las tiendas y los 100 en planta el mismo mensaje, que la empresa iba a la quiebra. Que los números no se podían sostener y que no vayamos más", contó a Clarín uno de los empleados afectados.
Los empleados tampoco pudieron ingresar a las sucursales para retirar sus pertenencias. Según contó, durante la noche se habían cambiado las cerraduras y colocado candados en los locales.
Durante la jornada, los empleados recibieron la visita del sindicato de panaderos. Según el trabajador, durante los últimos meses también se habían acumulado incumplimientos vinculados con las obligaciones laborales. "No teníamos ni aportes pagos ni obra social pago desde hace 7 meses", aseguró.
Pandanés había construido su negocio a partir de la elaboración artesanal de panificados, con una producción centralizada en una planta de 1.700 metros cuadrados. La empresa llegó a tener 25 establecimientos y una dotación de unos 150 trabajadores, entre los locales y la planta de Barracas.
La situación financiera de la compañía ya había quedado expuesta en su presentación judicial de noviembre del año pasado, cuando ingresó en concurso preventivo. En ese documento había detallado que "la incertidumbre, la recesión, la inflación y el incremento significativo en los costos ocasionaron una caída abrupta y persistente del consumo, que supera el 50% del volumen histórico de la empresa".
En la misma presentación, Pandanés había informado que acumulaba cheques rechazados por unos $58 millones. "Los cheques emitidos para cumplir nuestras obligaciones superan nuestra capacidad de recaudación", había planteado ante la Justicia.
La empresa también había enumerado las medidas que había implementado para intentar revertir la situación. Entre ellas mencionó la optimización de costos, la renegociación de alquileres, el cambio de proveedores, la ampliación del surtido de productos, acuerdos impositivos y una reorganización operativa.
Pese a esas medidas, la compañía finalmente comunicó que no había encontrado una alternativa para continuar con sus operaciones.
Fabián Castillo, presidente de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, expresó que el cierre de una cadena de ese tamaño supone una decisión que requiere atravesar distintos costos. "Una empresa que tiene 25 locales no toma la decisión de la noche a la mañana. Es un costo enorme. Mantenía una estética y una línea que puede costar mantener", dijo a Clarín.
El cierre de Pandanés se produjo mientras se vive una de retracción de las ventas en el sector. Según la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), las ventas de pan tradicional cayeron entre 50% y 60%, mientras que las de facturas y productos de pastelería tuvieron una baja del 80%.
Desde la entidad señalaron que también cambió la forma de compra de los consumidores. "La gente ya no compra por kilo, sino por lo que le alcanza en el bolsillo", dijeron.
El aviso fue enviado por WhatsApp durante la madrugada de este viernes 2 de octubre. En el mensaje, la empresa comunicó el cierre de Pandanés y explicó que solicitaría la quiebra.
“Hoy tenemos que comunicarles una noticia muy difícil. Como les contamos, Pandanés viene atravesando una situación económica muy compleja. En este último tiempo estuvimos buscando distintas alternativas para poder continuar, pero, lamentablemente, no encontramos una solución que nos permita seguir adelante.
La situación llegó a un punto en el que la empresa se quedó sin los fondos necesarios para continuar funcionando y para afrontar las obligaciones que tiene por delante. Nuestra intención siempre fue mantener Pandanés en funcionamiento y preservar las fuentes de trabajo. Hasta último momento seguimos buscando una salida, pero lamentablemente no encontramos una solución viable.
Por este motivo, a partir de hoy Pandanés deja de operar y se solicitará la quiebra de la empresa. Esto significa que, debido al pedido de quiebra y al cierre de la empresa, a partir de hoy el 02/10 no deberán presentarse a trabajar.
Sabemos que esta noticia genera angustia, incertidumbre y muchas preguntas, especialmente sobre los pagos y los próximos pasos. Entendemos que detrás de cada puesto de trabajo hay una persona, una familia y una vida que se ve afectada.
Con la presentación del pedido de quiebra comienza una nueva etapa que ya no depende de nosotros directamente, sino de un proceso judicial. A partir de este momento, los próximos pasos se irán definiendo dentro de este proceso judicial y se nos informará por las vías correspondientes.
Este cierre significa una pérdida enorme para todos. Pandanés fue un proyecto al que muchas personas le dedicamos años de trabajo, esfuerzo y compromiso, y en el que también se invirtieron enormes recursos económicos a lo largo de estos años. Hoy se pierde ese trabajo, todo lo que construimos juntos y también el capital que fue invertido en el proyecto. Nos duele profundamente que, después de tantos años, tanto esfuerzo y tanto puesto en Pandanés, el final sea este.
Queremos agradecerles profundamente por el trabajo, el compromiso y el esfuerzo que pusieron durante todo este tiempo”.
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