Empresas de EE.UU. advierten por el factor electoral: los sectores que crecerán a doble dígito y las trabas para crecer
El CEO de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham), Alejandro Díaz, marcó las necesidades de quitarle incertidumbre al mercado argentino, sobre todo con las elecciones en el horizonte. Según el directivo, el eje central que preocupa a los inversores está basado en la necesidad de consolidar reglas de juego previsibles a largo plazo. Según explica Díaz, la toma de decisiones corporativas va más adelante del ciclo político inmediato, por lo que resulta clave disipar la volatilidad.
Desde la perspectiva de las empresas, la macroeconomía se comenzó a alinear tras varios años de desequilibrios. “La macroeconomía está donde debió haber estado hace 40 años y vamos en el rumbo correcto”, dijo Díaz.
Sin embargo, el representante de AmCham aclara que la situación económica no impacta de la misma manera en toda la estructura productiva, con dinámicas heterogéneas según el rubro y la capacidad de adaptación de las firmas a las nuevas condiciones de mercado.
“Hoy estamos viendo una situación no homogénea en el desarrollo de la economía”, puntualizó el directivo. Esto lleva a que, mientras ciertos sectores dinámicos logran expandirse con rapidez, otros sufren un proceso de ajuste o repunte más lento del proyectado inicialmente.
Con esto, apunta que para que crezca el flujo de inversiones el interés de las empresas estadounidenses depende de la sostenibilidad institucional a mediano y largo plazo.
“Para aumentar las inversiones falta certidumbre sobre el modelo de país que vamos a tener en los próximos cinco años”, remarca el directivo de Amcham. La continuidad de los marcos regulatorios aparece así como una condición indispensable para concretar los proyectos en carpeta.
Frente a la posibilidad de que futuros recambios institucionales modifiquen leyes clave como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), Díaz destaca la importancia de la seguridad jurídica y los derechos adquiridos. No obstante, advierte que la certidumbre sobre este esquema resulta determinante según el perfil productivo.
“Si sos una minera y estás en el RIGI, tenés la respuesta sobre el horizonte de inversión”, sostiene como ejemplo de cómo un marco normativo claro puede despejar las dudas para encarar proyectos.
Al evaluar las dinámicas sectoriales, Díaz distingue a los motores que liderarán el crecimiento de la economía en los próximos años de aquellos ligados estrictamente al consumo masivo, que muestran una marcha más pausada.
Según detalla el ejecutivo, “hay sectores que van a crecer a doble dígito: minería, gas y petróleo, ciencias del conocimiento y agronegocios”. Por el contrario, la apertura comercial está empujando a rubros tradicionales como el textil a reestructurar y reconvertir sus modelos operacionales hacia la importación de insumos y productos terminados.
A este panorama de cautela se suma el factor político-electoral y la incertidumbre en torno a la oferta de candidatos y reglas para definir las candidaturas. Según el ejecutivo, “el interrogante principal es el factor político-electoral. Todavía no sabemos qué sistema electoral vamos a tener ni quiénes van a ser los candidatos, salvo Milei. Estamos evaluando cómo avanza el proyecto electoral”.
En esa línea, el debate legislativo y social respecto de las elecciones primarias adquiere una dimensión económica relevante. Díaz analiza cómo la eventual suspensión o baja de las PASO impactaría en la dinámica de las empresas y en los tiempos del mercado.
Al respecto, sostiene que “la eliminación de las PASO simplifica y posterga un poco el proceso electoral. Esa postergación ayuda a que se vayan resolviendo situaciones que probablemente si hay una PASO empiezan a influenciarse previamente más al comienzo del año”. Además, indica que si se logra evitar un clima de conflicto prolongado a lo largo del proceso electoral permitiría aislar temporalmente la economía de las fluctuaciones electorales.
Por otro lado, la gobernabilidad y el trabajo en el Congreso de la Nación constituyen un foco central de atención para AmCham. Díaz anticipa un escenario parlamentario complejo, condicionado por la correlación de fuerzas y las negociaciones punto por punto.
Además de los aspectos institucionales, el CEO de AmCham pone el foco en las asignaturas pendientes para elevar la competitividad del país. Entre los componentes centrales del denominado "costo argentino", resalta la distorsión de la matriz logística y la elevada presión fiscal.
El ejecutivo critica la sobredependencia del transporte automotor de cargas por sobre las vías férreas y remarca la urgencia de avanzar en las licitaciones de Belgrano Cargas e Hidrovías. Asimismo, identifica la litigiosidad laboral y los tributos como factores que minan la eficiencia empresaria en el día a día.
Otro de los puntos sobre los que Díaz pone la mira es el geopolítico. Entiende que eventuales giros políticos en los Estados Unidos no tendrían un impacto directo en la Argentina, y considera que la relación bilateral ya alcanzó un estado sólido.
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