La realidad contrapone los números presidenciales
Milei navega entre lo bíblico y el milagro que no asoma. Por eso apela una y otra vez a la irrealidad de los números. Por ejemplo, la presunta deportación de 30 mil terroristas. Es tal la dimensión que, si uno se detiene a pensar, sería el tamaño de una ciudad mediana o un estadio de fútbol intermedio, por lo que resulta imposible que los argentinos no se hayan anoticiado de semejante hecho. Y mucho más cuando, según el Presidente, está en juego la seguridad de la Nación que gobierna.
Sigue denunciando siete intentos de golpes de Estado porque le pidieron juicio político. No prosperaron. No obstante, es un recurso que tiene la democracia si se juntan las voluntades, es decir los votos para que así ocurra.
También habla de “los dólares que salen por las orejas”. Seguramente debe acontecer en un puñado ínfimo de personas, al resto solo les salen lágrimas de angustia o rabia.
El presidente Milei transita ante una sociedad que ha modificado en buena parte su conducta: ya no explota en forma masiva, implosiona. Quizás en algunos años se cuantifique con números reales cuántos infartos, cánceres, suicidios, adicciones, crecen y crecerán por las palabras no expresadas, sino corporizadas.
Cuando dice que la pobreza bajó en 12 millones de personas, parece ignorar el último informe del INDEC, según el cual aproximadamente 10 mil argentinos a diario traspasan el umbral de una vida vivible.
El Presidente ha dicho en su participación en el Coloquio de IDEA: “Vamos a terminar 18% arriba, y triplicaremos el crecimiento de la OCDE”. La OCDE tuvo un crecimiento promedio de 1,5% en 2025. Consultado, el economista Cristian Módolo estima que ocurrirá lo mismo para el 2026. Con respecto a triplicar el crecimiento de la OCDE, analizó que “si el 2026 termina en 1.9%, y el 2027 se acerca al 1.7%, el crecimiento en su gestión llegaría al 6,8%, lejos de lo anunciado”.
El Presidente manifestó que como republicano no tiene por qué meterse con los fallos de la Corte Suprema, en referencia al reciente que libera para los extranjeros la posibilidad de comprar cuanta tierra deseen en Argentina. Lo notorio es que, con los fallos de la Justicia que debiera acatar, como el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario, hace caso omiso.
A esta altura la pregunta que se debiese formular ya no es por qué el Presidente es un maltratador e insultador serial, sino por qué un 30% o más de la población argentina lo referencia.
En una democracia, a medida que aumentan los insultos, se escapan las razones fundamentales para gobernar. A través de ellas se sostienen las ideas que convenciendo y consensuando se imponen para concretar políticas.
Si de economía hablamos, Infobae pudo conversar extensamente con el Dr. en Economía Gerardo della Paolera, premio Konex de Platino. Dejó interesantes definiciones.
Lo conocí al Dr. della Paolera en 2011, cuando decía que Argentina tendría chances reales cuando un presidente tuviera como plataforma electoral “educar, educar, educar”.