El riesgo país otra vez se recalienta y se acerca a los 640 puntos básicos: acciones y bonos caen con fuerza
El índice de JP Morgan se ubicó en 636 puntos, nivel al que solo había llegado a finales de marzo. El S&P Merval retrocedió 3,2%, mientras que los bonos cerraron con mayoría de descensos.
Septiembre dejó fuertes pérdidas en acciones y bonos, mientras el mercado llega a octubre con mayor cautela sobre las tasas, las reservas y el escenario electoral.
Tras un septiembre complejo para los activos argentinos - acciones y bonos - el inicio de octubre reflejó un nuevo traspié. Con bajas de bonos y acciones, el riesgo país saltó hasta los 636 puntos, un nivel al que solo había llegado en marzo, en su pico máximo de este 2026 cuando alcanzó 637 puntos básicos. El incremento de este jueves fue de 4,8%, tras los 607 puntos de la jornada anterior.
En ese marco, los ADRs cerraron con caídas de hasta 5,5%, Mientras que el S&P Merval sufrió un descenso de 3,2%. La caída local se da en un contexto de mayoría de bajas en las bolsas del mundo, aunque Wall Street terminó con sus principales indicadores con leves alzas. Asimismo, en la previa de las elecciones en Brasil, el Bovespa finalizó la jornada al alza.
El mercado ya analiza el contexto político de cara a las elecciones 2027 y los datos macroeconómicos. Al respecto, luego de varios traspiés respecto de la actividad económica, el INDEC informó que en el segundo trimestre la cuenta corriente arrojó un superávit de u$s2.214 millones.
El S&P Merval arrancó el mes a la baja. El selectivo se desplomó a 2.758.839,81 puntos básicos. Las principales bajas fueron para Metrogas (-4,82%), Telecom (-4,34%), Grupo Supervielle (-3,7%), y Edenor (-3,13%).
Del panel líder sólo terminaron en verde Transportadora Gas del Norte y Banco de Valores.
Los ADRs, en tanto también registraron fuertes bajas, las centrales: IRSA (-5,5%), Telecom (-5,1%), y Grupo Supervielle (-4,2%). En un contexto de rojo generalizado, Globant creció un 6,48%, aunque continúa siendo el papel de mayor retroceso del año, con una baja superior al 43%.
Dentro de la renta fija, los bonos que más cayeron fueronn el Global 2046 (-2,5%), y el Bonar 2035 (-2%). Entre los títulos soberanos bajo legislación local, el mayor derrumbe se registró en el AL35, con -1,9%.
En tanto, los bonos Dollar Linked y los bonos en pesos operaron estables, con leves variaciones, entre 0,4% y -0,6%. Los Bopreales, por su parte, cerraron con más oscilaciones, con el C7 en 1,8% y A8 en -3%, en ambos extremos. El segmento CER mientras tanto se alzó un 0,25% promedio a lo largo de la curva, pasando lo mejor por el tramo medio que ganó un 0,45%. Los bonos tasa fija cerraron con subas de 0,10%, mientras que los floaters se alzaron un 0,2% promedio.
Mientras que en EEUU se descomprimió la tasa a 10 años a 5,24%, una merma de 1,34%. Los principales indicadores de Wall Street finalizaron la jornada con subas: S&P 500, Dow Jones, Nasdaq y Russell 2000 tuvieron cierres positivos, impulsados por una pausa en la liquidación de la deuda soberana (los vicepresidentes de la FED Philip Jefferson y Michelle Bowman sugirieron que la entidad necesita más tiempo para evaluar la tendencia de la economía antes de considerar nuevos incrementos de tasas)
Asimismo, el precio del petróleo Brent creció otro 4%, para finalizar en u$s102, mientras los mercados miran con atención el desenlace en Medio Oriente.
En renta fija, septiembre dejó una corrección claramente más intensa en los bonos de mayor duración. Así, los Globales perdieron cerca de 4,7% en dólares en promedio durante el mes, aunque el deterioro fue bastante más profundo en los vencimientos largos. Así, el AL41 cayó 8,6%, el AL35 8%, el AE38 7,4%, el GD35 6,4% y el GD46 6,3%. En cambio, los títulos más cortos mostraron una mayor resistencia, con bajas cercanas al 1% en GD29 y AL29 y de 1,9% en AL30.
Según Tomás Sisto Bourel, research & investment analyst de Fortress Capital, esa dinámica respondió a dos factores que se combinaron durante el mes. Por un lado, el Treasury a diez años superó el 5,2% y el de 30 años se acercó al 5,6%, por lo que también aumentó la tasa exigida a los créditos más riesgosos. Al mismo tiempo, creció la preocupación local de cara al proceso electoral de 2027 y esa percepción empezó a reflejarse en la curva.
La suba de las tasas internacionales y la incertidumbre electoral modificaron la percepción de riesgo sobre la deuda argentina.
En ese sentido, el diferencial de tasas entre AO27, con vencimiento previo a las elecciones y el AO28, luego del periodo electoral, subieron hacia el 19%, desde mínimos cercanos al 12% entre julio y agosto. De esta manera, el mercado pasó a exigir una prima sensiblemente mayor para atravesar el período electoral, lo que ayuda a explicar por qué el castigo se concentró en los vencimientos más largos.
A su vez, esa preferencia por plazos más cortos también se observó en la deuda en pesos. Bardín señaló al respecto que los vencimientos cercanos resistieron mejor y siguieron capturando el devengamiento de tasas, mientras los tramos más largos mostraron una mayor sensibilidad a la incertidumbre. En el balance mensual, los duales y TAMAR avanzaron 2,4%, las LECAP y BONCAP 1,7% y los CER 1,5%.
Así, septiembre dejó una diferenciación bastante marcada dentro de la renta fija: mientras el carry en pesos y los títulos cortos mostraron mayor resistencia, los bonos de mayor duración y los vencimientos atravesados por el horizonte electoral concentraron la mayor parte del ajuste.
En renta variable, septiembre también dejó un balance claramente negativo, aunque con diferencias importantes entre sectores. El S&P Merval cayó 7,1% en pesos, mientras que, medido en dólares, la pérdida rondó el 8,5%. Además, de los 19 papeles relevados, 18 terminaron el mes en baja y solo Metrogas consiguió cerrar en terreno positivo.
Desde Fortress Capital, explican que detrás de ese comportamiento pesó principalmente el deterioro del sentimiento local, en un contexto en el que Argentina viene desacoplándose de los mercados internacionales y los inversores empiezan a mirar con mayor cautela el escenario político del año próximo. A esa lectura se sumó la nueva caída del Índice de Confianza en el Gobierno y, además, la ausencia de catalizadores positivos capaces de revertir la tendencia durante septiembre.
Este deterioro se concentró especialmente en los bancos. Así, el sector financiero cayó 12,8% ponderado en el mes y explicó más de la mitad de la baja total del índice, con retrocesos de 16,8% en Supervielle, 14,2% en BBVA, 13,6% en Banco Macro y 13% en Galicia. En cambio, energía mostró una mayor resistencia, ya que YPF cayó apenas 1,3% y amortiguó parte del retroceso general gracias a su elevado peso dentro del panel.
Argentina Week busca aportar flujo extranjero a un mercado que todavía espera señales políticas y financieras más claras para recuperar el apetito por activos locales.
En ese escenario, Sisto Bourel consideró que Argentina Week podría aportar algo de flujo extranjero y funcionar como catalizador para un rebote, aunque advirtió que, mientras no aparezcan señales políticas más claras, será difícil recuperar los niveles de comienzos de 2025.
De cara a octubre, el escenario sigue marcado por una elevada volatilidad y pocos catalizadores inmediatos, por lo que la estrategia pasa más por seleccionar riesgos que por apostar a una recuperación generalizada de los activos argentinos. Desde Balanz, Bardín planteó que la corrección reciente mejoró algunas valuaciones, aunque el contexto internacional más exigente y las dudas locales todavía aconsejan priorizar calidad crediticia, renta por cupones y coberturas.
En pesos, la preferencia se mantiene en el tramo medio de la curva CER, con TZXM7 y TZXY7, mientras que para horizontes más largos aparece el dual CER/TAMAR TXMJ9. La lógica en este caso sería conservar protección frente a un escenario en el que los riesgos inflacionarios siguen presentes y, al mismo tiempo, evitar una exposición excesiva a vencimientos largos.
En soberanos en dólares, en cambio, Balanz mantiene una posición neutral tanto en Globales como en Bonares. Si bien la baja de precios mejoró el valor relativo, la postergación del acceso al mercado, la debilidad de la actividad y la menor acumulación de reservas reducen los argumentos para esperar una compresión rápida del riesgo país.
Por eso, la búsqueda de oportunidades se desplaza hacia créditos corporativos a través de obligaciones negociables y provinciales de mayor calidad, con preferencia por YPF 2031, Vista 2033, Tecpetrol 2030, Santa Fe 2034 y Córdoba 2032. En acciones, la selección también se vuelve más defensiva, con foco en compañías menos dependientes de una recuperación inmediata de la economía local, como el sector de energía.
En la misma línea, Ammiel Pardo, Sr. Economist de Aldazabal y Cía., advirtió que la incertidumbre sobre la política de tasas de la Fed, los conflictos geopolíticos y los desafíos domésticos pueden sostener la volatilidad durante octubre. Dentro de ese escenario, destacó al sector de Oil & Gas, cuyos fundamentos operativos y perspectivas de crecimiento le permiten mantener atractivo relativo frente a un entorno más adverso.
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