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infobae.com · hace 6 horas · Gabriel Zurdo

Cyber-trafficking: la trampa digital que lleva extranjeros a combatir por Rusia

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El arte de la guerra según Sun Tzu establece que el objetivo principal consiste en alterar la realidad ante los ojos del adversario, aparentar debilidad cuando se es fuerte, mostrar cercanía cuando se está lejos u ofrecer un cebo irresistible. Ahora, al parecer, los rusos hacen una libre adaptación y componen soldados que no lo son.

El arte del engaño a través de medios digitales no deja de sorprendernos. En la última década, la trata de personas ha experimentado una profunda transformación impulsada por crisis globales, la digitalización del delito y cambios en las modalidades de explotación. Los datos globales muestran un aumento del 25% en el número de víctimas en comparación con los niveles previos a la pandemia.

El “Cyber-trafficking” es el vehículo que motoriza, a través de las redes sociales, la captación digital. Falsas ofertas de empleo en plataformas web y videojuegos online han sustituido, en gran medida, al reclutamiento físico directo. Luego, la explotación remota, especialmente la sexual, y los fraudes económicos financieros se realizan ahora en entornos controlados por cámaras frente a plataformas de internet, multiplicando el alcance de los delincuentes sin fronteras físicas.

Organizaciones dedicadas al fraude digital articulan con redes internacionales de trata de personas, engañando a ciudadanos extranjeros con falsas ofertas de trabajo en Rusia. Este esquema de fraude afecta principalmente a personas de Cuba, India, Nepal y varios países de América Latina como Argentina, Perú o Colombia, captados principalmente por necesidades económicas.

Propuestas de trabajo supuestamente legítimas, beneficios irrenunciables, traslados, viáticos y permisos: las agencias de empleo se ocupan de absolutamente todo. Suele tratarse de posiciones en tareas de logística, seguridad privada, manejo de maquinaria o construcción. Promesas muy atractivas que incluyen salarios elevados, superiores a los USD 2.000 mensuales e incluso la obtención rápida de la ciudadanía rusa.

Lamentablemente, las víctimas terminan forzosamente reclutadas por el ejército ruso para combatir en la guerra contra Ucrania. La oferta y captación tiene como vehículo central a las redes sociales: Facebook e Instagram son el ámbito de reclutamiento en combinación con WhatsApp y Telegram.

En Rusia, las víctimas sufren la retención de sus pasaportes y documentos de identidad, y son obligados bajo engaño a firmar contratos redactados en ruso, asegurándoles que se trata de permisos de trabajo y formalidades relativas al acuerdo económico. Sin saber, están en realidad suscribiendo un contrato de alistamiento militar con el Ministerio de Defensa ruso. Tras un breve entrenamiento militar, los ciudadanos extranjeros son trasladados directamente a las zonas de combate en Ucrania.

Cuba es uno de los focos principales en América Latina. El propio gobierno cubano reconoció la desarticulación de una red que operaba desde la isla para reclutar jóvenes de forma ilegal. En Perú y Argentina, familiares de víctimas han realizado protestas frente a la Embajada de Rusia: más de 120 peruanos viajaron engañados por supuestos empleos y terminaron incomunicados en el frente de combate. En India y Nepal, los gobiernos han emitido alertas oficiales y exigido a Moscú la baja y repatriación de sus ciudadanos, tras confirmar que decenas de ellos fueron traficados bajo la promesa de ser “equipo de apoyo” en el ejército y terminaron en primera línea de combate.

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