Vendía su auto online, le pidieron una videollamada y casi la estafan: así es la nueva modalidad de fraude por WhatsApp
“Pasame el código que te llegó”. Ese fue el pedido que encendió la alarma durante una conversación que había empezado como una consulta por un auto publicado a la venta. Una usuaria de redes sociales relató que rechazó el requerimiento y advirtió sobre una maniobra que, según explicó, busca tomar el control de una cuenta de WhatsApp para pedir dinero a los contactos de la víctima.
El contacto se había originado tras la publicación del vehículo en Mercado Libre. El hombre que llamó afirmó que era una persona con discapacidad y que no podía trasladarse hasta el lugar donde estaba el rodado. Según la versión que le dio a la vendedora, su esposa iría sola a ver el auto, pero quería realizar una videollamada antes para saber quiénes la recibirían.
“Nos llamó un tipo pidiéndonos que le hagamos una videollamada porque iba a venir supuestamente la mujer”, relató la usuaria. El interlocutor sostuvo que le daba temor enviarla sin compañía y que quería “conocernos y vernos la cara”.
Al intentar iniciar la comunicación, el hombre alegó una supuesta incompatibilidad entre los teléfonos: dijo que ella tenía un iPhone y él, un Xiaomi. Con ese argumento, le pidió que activara la función para compartir pantalla desde una opción ubicada en la parte inferior de la aplicación.
La mujer rechazó la indicación. Ante esa respuesta, el supuesto comprador cambió su explicación y aseguró que él podía resolver el inconveniente.
“Para sincronizar las cámaras, pasame el código que te llegó”, fue el siguiente mensaje que recibió. La solicitud apuntaba a un dato personal que, según la advertencia difundida por la usuaria, puede permitir que otra persona acceda a WhatsApp.
La vendedora identificó el pedido como un intento de engaño y decidió terminar la conversación. “Es vieja esa, amigo”, expresó al contar lo sucedido. Luego, explicó: “Obviamente le dije: ‘No’, le corté y lo bloqueamos”.
De acuerdo con su relato, el objetivo de la maniobra consiste en que la víctima entregue el código enviado a su teléfono. A partir de ese dato, el estafador puede hackear la cuenta, bloquear el acceso de su titular y usar el perfil para contactar a familiares, amigos y conocidos con pedidos de dinero. La usuaria publicó el video para alertar a quienes ofrecen vehículos en plataformas de compraventa.
La maniobra descripta puede comenzar con un llamado o una videollamada por WhatsApp. Del otro lado, el contacto plantea una situación que busca generar confianza, urgencia o inquietud. Una de las excusas posibles es asegurar que se hizo una transferencia digital por error y que necesita confirmar si el dinero ingresó.
Luego aparece una indicación técnica: activar la opción de compartir pantalla. Si la persona acepta, quien está del otro lado puede observar en tiempo real las notificaciones que recibe el teléfono.
En ese contexto, el estafador puede intentar registrar la cuenta de WhatsApp de la víctima en otro dispositivo. La aplicación envía un código de seguridad para validar el acceso y ese número puede quedar visible en la pantalla a través de una notificación.
Así, el delincuente no necesita pedir el código de forma directa ni convencer a la víctima de que se lo dicte. Si logra verlo durante la transmisión, puede usarlo para avanzar con el registro de la cuenta. Por eso, compartir pantalla con desconocidos o con contactos cuya identidad no fue verificada puede exponer información sensible.
Los fraudes a través de WhatsApp alcanzan a usuarios de todo el mundo. La posibilidad de que cualquier persona reciba mensajes de números desconocidos convirtió a la plataforma en una vía habitual para quienes intentan acceder a datos personales, información bancaria o dinero.
Las maniobras incluyen perfiles falsos, ofertas laborales inexistentes, propuestas de inversión, premios y sorteos apócrifos. WhatsApp advierte en su centro de ayuda que basta con conocer un número de teléfono para iniciar una conversación y poner en marcha este tipo de engaños.
Los mensajes fraudulentos suelen apelar a la urgencia, el miedo o la confusión. Identificar las advertencias desde el primer contacto puede impedir la exposición de datos sensibles y pérdidas económicas.
Los errores de redacción, ortografía o gramática figuran entre las señales más comunes de un mensaje sospechoso. Empresas, bancos y organismos suelen utilizar comunicaciones revisadas, con lenguaje claro y coherente.
En cambio, los estafadores con frecuencia recurren a traducciones automáticas, plantillas copiadas o textos elaborados en otros idiomas. Esto puede derivar en frases sin sentido, expresiones poco habituales o faltas evidentes.
Revisar con atención cómo está escrito el contenido ayuda a detectar intentos de fraude antes de responder, abrir enlaces o compartir información.
El pedido de transferencias, claves, códigos de verificación, datos bancarios o información personal debe considerarse una alerta. En muchos casos, el remitente intenta suplantar la identidad de un familiar, un contacto conocido o un representante de una compañía.
WhatsApp recuerda que su servicio es gratuito y que no exige pagos para utilizar la aplicación. Tampoco corresponde entregar datos confidenciales a partir de una solicitud recibida por chat.
Frente a un mensaje de estas características, conviene confirmar la identidad del contacto mediante una llamada telefónica u otro canal independiente. También se recomienda no enviar dinero ni datos privados, bloquear el número y reportarlo dentro de la aplicación.