Envejecer siendo parte
Nuestras sociedades están cambiando. Gracias a los avances en la salud y la tecnología, a un mayor conocimiento y a mejores condiciones de vida, vivimos más años. Es una gran noticia que también nos plantea una pregunta: ¿cómo queremos vivirlos?
Cada 1° de octubre, el Día Internacional de las Personas Mayores, nos invita a poner esta realidad en agenda, porque hablar de longevidad es hablar de salud y de cuidados, pero también de bienestar, autonomía, vínculos, aprendizajes, intereses, sueños y proyectos.
En los próximos días, cientos de personas mayores se van a encontrar en el Rosedal para participar de una Correcaminata. Cada una lo hará a su manera y a su ritmo: algunas correrán, otras caminarán y otras simplemente disfrutarán de encontrarse.
Pero lo que pase ese día irá mucho más allá de recorrer un circuito. Será también una oportunidad para compartir con amigos y familia, disfrutar del aire libre, celebrar y proponerse un desafío. Esa escena representa muy bien una idea que para nosotros es central: estar activos es mucho más que mantener el cuerpo en movimiento.
Cuando hablamos de una vida activa hablamos de cuidar nuestra salud, pero también de encontrarnos con otros, seguir aprendiendo, descubrir nuevos intereses y dedicar tiempo a aquello que nos hace bien. Porque hay muchas formas de mantenernos activos, y no todos tenemos que hacerlo de la misma manera ni al mismo ritmo.
La salud física es una dimensión fundamental, pero no puede pensarse separada del bienestar emocional y social. Mantener nuestros vínculos, construir otros nuevos y sentirnos parte de una comunidad tiene un impacto directo en nuestra calidad de vida. Por eso, necesitamos generar cada vez más espacios de encuentro y participación, pero también estar cerca de quienes atraviesan situaciones de aislamiento o soledad no deseada.
La curiosidad tampoco tiene edad. Hacer un curso, aprender a utilizar una herramienta digital, descubrir una nueva actividad o animarnos a hacer algo que teníamos pendiente son formas de seguir creciendo. Esos aprendizajes fortalecen nuestra autonomía y nos permiten participar plenamente de una sociedad que cambia de manera permanente.
Los proyectos personales tampoco tienen edad. Trabajar, estudiar, emprender, hacer voluntariado, compartir lo que sabemos o empezar algo completamente nuevo son distintas formas de seguir desarrollándonos. La experiencia, los conocimientos y el talento que acumulamos a lo largo de la vida tienen mucho para aportar.
De todo esto hablamos cuando hablamos de envejecimiento activo: de ampliar las posibilidades para que cada persona pueda seguir teniendo un propósito, desarrollándose, participando y tomando decisiones sobre su propia vida a medida que pasan los años.
Este Día Internacional de las Personas Mayores es una oportunidad para repensar lo que significa vivir más. No alcanza con sumar años: el desafío es crear las condiciones para vivirlos con autonomía, vínculos, participación y proyectos.
En el Rosedal habrá quienes corran, quienes prefieran caminar y quienes disfruten especialmente de compartir el recorrido con otros. Quizás esa sea una buena imagen de la longevidad: cada uno a su manera y a su ritmo, pero con la posibilidad de seguir encontrándonos, aprendiendo, disfrutando y construyendo proyectos en todas las etapas de la vida.
© Copyright 2026 SA LA NACION | Todos los derechos reservados. Dirección Nacional del Derecho de Autor DNDA - EXPEDIENTE DNDA (renovación) RL-2023-95334553-APN-DNDA#MJ.Queda prohibida la reproducción total o parcial del presente diario.