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infobae.com · hace 1 hora · Lola Loustalot

La mayor experta en China y América Latina alertó en IDEA que Argentina carece de estrategia para lidiar con el gigante asiático

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Mar del Plata.- Enviada especial. En las últimas décadas, China pasó de ser el mayor exportador mundial de juguetes y textiles a controlar más del 60% de la cadena de suministro de minerales críticos —litio, cobre, tierras raras— que son la materia prima de la economía del siglo XXI. Ese salto reconfiguró el tablero geopolítico global y puso a países como la Argentina, con sus reservas de litio, cobre, petróleo y gas, en el centro de una disputa que excede con creces lo comercial.

Fue ese marco el que le dio peso específico a la advertencia que resonó este miércoles en el 62° Coloquio de IDEA, en Mar del Plata.

En la primera jornada del encuentro que se llevará a cabo hasta el viernes en el hotel Sheraton, Margaret Myers, directora ejecutiva del Institute for America, China, and the Future of Global Affairs de la Universidad Johns Hopkins y una de las mayores expertas mundiales en las relaciones entre China y América Latina, advirtió que la Argentina carece de una estrategia específica para relacionarse con China —y que construirla es, en este momento, un ejercicio fundamental.

“Se necesita una estrategia específica al tratar con China. El nivel de compromiso de China es tan prolífico y tan profundo en este momento que se necesita una política específica. Estados Unidos carece de eso por el momento, y de hecho varía entre administraciones. Pero será un ejercicio fundamental, al menos a nivel intelectual, en los próximos años”, afirmó Myers ante un auditorio repleto.

La advertencia de Myers no llegó como un comentario aislado, sino como el remate de un diagnóstico de largo alcance sobre la dinámica entre las dos principales potencias del mundo. La experta explicó que China enfrenta obstáculos económicos, demográficos y estructurales que la obligan a apuntar a un crecimiento moderado de entre el 3% y el 5% anual, y que para sostenerlo adoptó una estrategia industrial de escala inédita, plasmada en su decimoquinto plan quinquenal, publicado hace apenas unos meses.

apertura IDEA

Ese plan identifica cuatro tipos de industrias a fortalecer: las tradicionales —metales, químicos, acero y textiles—, las emergentes, las del futuro y las consideradas clave para avances decisivos, como maquinaria industrial, biomanufactura y aviación. Para financiarlo todo, China destinará cerca del 5% de su PBI en subsidios y otros mecanismos de apoyo, un nivel que, según Myers, ningún otro país del mundo ha logrado igualar.

El efecto de esa apuesta se siente en los flujos comerciales. Las exportaciones chinas están en auge en toda la región latinoamericana, y crecen a un ritmo muy superior al de las exportaciones latinoamericanas hacia China. Myers mostró datos que van de 1996 a 2024 y en los que la tendencia es inequívoca: el crecimiento se da en todas las regiones, pero la necesidad de China de dar salida a su capacidad productiva hace que esa dinámica no tenga perspectivas de revertirse.

Myers situó todo esto en el marco de una relación entre Estados Unidos y China que atraviesa una reconfiguración profunda. Lo que comenzó como una fricción comercial durante la primera administración Trump evolucionó hacia una disputa por la supremacía tecnológica —centrada en la inteligencia artificial— y por las reglas que gobiernan la arquitectura financiera internacional y el comercio global.

Myers habla desde una posición de autoridad construida durante dos décadas: fue analista de América Latina y China para el Departamento de Defensa de Estados Unidos, declaró ante el Congreso norteamericano sobre la relación China-América Latina, desarrolló la base de datos de finanzas China-América Latina del Diálogo Interamericano y es investigadora adjunta del Núcleo Milenio sobre los Impactos de China en América Latina. Es, en términos prácticos, una de las personas que más de cerca sigue esa relación en el mundo.

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La reciente cumbre entre Xi Jinping y Donald Trump abrió, según la experta, un escenario nuevo: por primera vez en años, existe incluso el potencial de inversión directa china en suelo estadounidense. Pero eso no significa el fin de la competencia. “Más allá de comprender esta trayectoria subyacente, hay un interés real y continuo en un desacoplamiento selectivo en sectores estratégicos”, señaló Myers. En el corto plazo, la relación seguirá oscilando entre cooperación y confrontación, tal como se desarrolló en los últimos años.

Un elemento central de esa competencia es la política industrial china. Beijing acepta deliberadamente un crecimiento más lento a cambio de mayor dominio y competitividad tecnológica. Ese plan tiene efectos deflacionarios masivos, genera problemas estructurales internos y, según Myers, no es necesariamente bueno para la propia economía china. Pero el efecto neto global es la expansión de su cuota de mercado en todas las regiones.

Frente a ese panorama, Myers cerró su exposición con una serie de recomendaciones dirigidas específicamente a la Argentina, aunque aclaró que podrían aplicarse más ampliamente. La primera es que “el precio no puede ser el único criterio” para tomar decisiones de comercio e inversión si la industria local quiere ser sostenible. La segunda es la diversificación de alianzas —con Estados Unidos, Europa y otros socios— como condición para mantener la competitividad.

La experta subrayó la importancia de monitorear las estrategias que aplican otros países, en particular los del sudeste asiático, que en muchos casos encontraron fórmulas aplicables a los desafíos que la Argentina podría enfrentar. También mencionó la necesidad de establecer reglas para abordar prácticas que distorsionen el mercado, independientemente de que provengan de China o de Estados Unidos.

Y como cierre, la recomendación más directa: considerar estrategias selectivas de reducción de riesgos —lo que en el debate global se denomina de-risking— para concentrarse en cómo lograr la mayor competitividad posible para los sectores estratégicos del país y sus cadenas de valor.

El 62° Coloquio de IDEA se extenderá hasta el viernes 2 de octubre en el Sheraton de Mar del Plata, con una agenda que combina paneles sobre el escenario internacional, innovación y las condiciones locales para sostener la inversión y la productividad.

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