Carne a Japón: qué falta para empezar a exportar y cuáles serían los primeros frigoríficos en acceder
Tras el anuncio de la apertura de Japón a la carne vacuna de todo el territorio argentino, los frigoríficos que ya exportan a Estados Unidos y la Unión Europea aparecen como los mejor posicionados para acceder primero a ese mercado. Según referentes del sector, esas plantas reunirían las condiciones para cumplir con las exigencias japonesas. Sin embargo, todavía deben completarse los procedimientos sanitarios y las habilitaciones, y el arancel de ingreso condiciona las posibilidades comerciales.
El consultor ganadero y de la industria, Víctor Tonelli estimó que entre 15 y 20 establecimientos podrían estar en condiciones de obtener la aprobación, aunque aclaró que no puede identificar empresas concretas. Por su parte, Georges Breitschmitt, presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), señaló que “a partir del primer trimestre de 2027 se podrían estar haciendo los primeros embarques hacia Japón”.
Hasta ahora, la Argentina solo podía vender carne vacuna desde la Patagonia, por su condición de zona libre de fiebre aftosa sin vacunación. El acuerdo anunciado amplía el acceso a la zona libre con vacunación, donde se concentra alrededor del 90% del stock bovino y de los establecimientos ganaderos del país.
La apertura, sin embargo, todavía requiere avanzar en la autorización de las plantas. Fernando Herrera, presidente de la Asociación de Productores Exportadores (APEA), explicó: “Para concretar la apertura del mercado falta que Japón haga una auditoría para habilitar frigoríficos exportadores”.
En cuanto a quiénes podrían obtener primero esa aprobación, señaló: “Por lógica, los que tienen habilitación para Hilton y Estados Unidos deberían estar en condiciones de ser aprobados para Japón”.
Tonelli coincidió en ese diagnóstico. “Creo que todos los que están hoy habilitados, o la gran mayoría de los que están habilitados para Estados Unidos y Europa, reúnen las condiciones para que el Senasa los autorice o les dé el prelistado para exportar a Japón”, afirmó.
El consultor planteó como una posibilidad que Japón delegue en el Senasa la autorización de los frigoríficos que cumplan con su normativa, mediante un prelistado de establecimientos. Esa alternativa, según su evaluación, podría facilitar el proceso, aunque todavía no la presentó como un mecanismo confirmado.
“Es probable que Japón delegue en el Senasa la autorización de aquellos frigoríficos que cumplen con la normativa, y van a ser varios”, sostuvo. Sobre el universo de plantas que podrían acceder, agregó: “No podría decir cuáles, pero me imagino que los 15 o 20 que tienen las dos habilitaciones y que figuran entre los primeros exportadores están en condiciones de ser habilitados; no tengo dudas”.
Así, mientras Herrera señaló la auditoría japonesa como un paso pendiente, Tonelli consideró probable la intervención del Senasa mediante un prelistado. Las empresas mencionadas como posibles candidatas aún deberán obtener la aprobación correspondiente antes de poder embarcar.
Para Tonelli, la industria tendría capacidad para responder a las exigencias del nuevo destino. “No vamos a tener problemas en los frigoríficos para cumplir con los protocolos y las normativas sanitarias y de calidad que requiera Japón”, sostuvo. Aun así, advirtió que desarrollar los negocios demandará tiempo: habrá que definir los productos y construir el mercado.
El principal límite comercial es el arancel: se ubica en el 38% sobre el valor CIF de la mercadería puesta en Japón —que incluye costo, seguro y flete—, frente al 21% que, según indicó, pagan Estados Unidos y Australia. Con esa diferencia, explicó, competir resulta difícil.
Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), diferenció el valor institucional del anuncio de su impacto inmediato sobre las ventas. “Desde el punto de vista político, institucional, lo vemos bárbaro. Una apertura excelente, una noticia divina”, expresó.
Pero su evaluación comercial fue más restrictiva. “Desde el punto de vista comercial, imposible por el 38,5% de arancel, comparado con los otros competidores, te saca de mercado”, afirmó.
Ravettino identificó, en cambio, una posibilidad inicial en un subproducto: la lengua bovina. “Solo la lengua, que es un subproducto, se podría exportar en principio, que tiene 15% de arancel”, señaló.
Para los cortes de carne, Tonelli consideró que la estrategia debería concentrarse en la calidad y el precio antes que en grandes cantidades. “No es un tema de volumen, es un tema de valor, de calidad, de marmoreo, de ir al mercado premium, y eso te lleva tiempo”, explicó. El marmoreo es la grasa intramuscular, un atributo valorado en ese destino.
El consultor también vinculó una eventual mejora de la competitividad con el acercamiento argentino al acuerdo Transpacífico. Según sostuvo, la Argentina “por lo menos presentó las cartas para ser parte” de ese esquema, que incluye a Japón. En su visión, avanzar por esa vía permitiría mejorar las condiciones arancelarias. “Y ahí sí, la competencia cambia totalmente. Por ahora, es más pensando en la calidad y el precio que en el volumen”, afirmó.
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