El riesgo país se mantiene arriba de los 600 puntos y el S&P Merval gana 2% en dólares, impulsado por bancos
Los activos argentinos volvieron a mostrar un fuerte deterioro en septiembre, con una fuerte ampliación de la prima soberana y nuevas pérdidas en la renta variable. La combinación de tasas internacionales más altas, menor dinamismo local y mayor incertidumbre hacia 2027 volvió a deteriorar las valuaciones.
Septiembre dejó fuertes pérdidas en acciones y bonos, mientras el mercado llega a octubre con mayor cautela sobre las tasas, las reservas y el escenario electoral.
Septiembre termina con otra derrota para los activos argentinos. Más allá del repunte de la última jornada del mes, la renta fija y las acciones locales profundizaron un deterioro que ya se había hecho visible durante agosto.
Este miércoles, el S&P Merval ensaya una recuperación y el riesgo país descomprime desde máximos recientes, aunque el balance mensual sigue siendo negativo. El índice de acciones acumula una pérdida cercana al 20% desde comienzos de año y cayó 7,5% en dólares solo durante septiembre, mientras el indicador de J.P. Morgan subió casi 100 puntos básicos en el mes y más de 200 desde los mínimos de julio.
Para encontrar al principal factor detrás de esta dinámica hay que dirigir la mirada hacia el escenario financiero internacional. Hace exactamente dos semanas, la Reserva Federal elevó su tasa de referencia desde 3,50%-3,75% hasta 3,75%-4%, revirtiendo el proceso de flexibilización monetaria iniciado en septiembre de 2024.
La decisión respondió a una economía estadounidense todavía firme y a nuevas presiones inflacionarias, reforzadas por el conflicto en Medio Oriente y la suba del petróleo.
Ese giro volvió a endurecer las condiciones financieras globales. Cuando suben las tasas consideradas libres de riesgo, cómo la de EE.UU, también aumenta el retorno exigido a los activos más riesgosos, lo que encarece el financiamiento y eleva las tasas de descuento en mercados como el argentino, especialmente susceptible a cambios en las condiciones externas.
En ese sentido, Jerónimo Bardín, Head Sales Trader de Balanz, señaló que “el rendimiento del Treasury estadounidense a diez años superó el 5,2%, llevando el costo de financiamiento a niveles no vistos desde 2007 y elevando el retorno exigido a los activos de mayor riesgo”.
Sin embargo, advirtió que “el contexto externo no explica por completo el desempeño argentino”. A ese escenario se sumaron factores domésticos vinculados con la actividad, las reservas y las expectativas, que amplificaron el deterioro de los activos locales.
Así, el endurecimiento del escenario internacional encontró, al mismo tiempo, señales domésticas que terminaron amplificando la corrección de los activos argentinos. Como señaló Bardín, el contexto externo “no explica por completo el desempeño argentino”, porque al aumento del costo global de financiamiento se sumaron datos locales que deterioraron las expectativas.
Por un lado, el EMAE de julio cayó 2,9% mensual desestacionalizado y 1,4% interanual, con industria y comercio entre los principales aportes negativos. A eso se agregó una baja de 5,9% del Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, hasta 1,94 puntos. Para Bardín, esa combinación podría estar llevando al mercado a incorporar con mayor anticipación el escenario electoral de 2027 a los precios.
El frente cambiario también empezó a ganar peso en esa lectura. Aunque el tipo de cambio mayorista mostró movimientos relativamente acotados, la acumulación de reservas perdió ritmo frente a meses anteriores. El Gobierno ya había alcanzado durante el primer semestre la meta prevista para 2026, lo que le permite moderar las compras del BCRA en momentos de mayor demanda de divisas, pero esa menor intervención adquiere otra relevancia cuando crecen las necesidades de financiamiento futuras.
Desde Research 1816 ponen el foco en esta tensión. En este sentido, advirtieron que dentro de la curva de deuda soberana global, el GD35 ya rinde 11% en el exterior, su nivel más alto desde las elecciones de 2025, mientras el AO29 alcanza 11,8% , encareciendo tanto el financiamiento externo como el local en dólares. Además, recordó que el Programa Financiero 2027 ya contemplaba una presión potencial de hasta u$s12.600 millones sobre las reservas.
La menor acumulación de reservas vuelve a poner el foco en las necesidades de financiamiento de 2027 y en la capacidad del BCRA para sostener las compras de divisas.
Por eso, 1816 remarcó que cuanto más difícil resulte volver a emitir deuda, mayor será la importancia de las compras del BCRA en el mercado cambiario. En septiembre, esas intervenciones fueron marginales y, para la consultora, eso probablemente también contribuyó al sell-off de los bonos. Así, la corrección no responde solo a un mundo más caro, sino también a una combinación de menor actividad, caída de la confianza y mayores dudas sobre la capacidad de financiamiento de cara a 2027.
En renta fija, septiembre dejó una corrección claramente más intensa en los bonos de mayor duración. Así, los Globales perdieron cerca de 4,7% en dólares en promedio durante el mes, aunque el deterioro fue bastante más profundo en los vencimientos largos. Así, el AL41 cayó 8,6%, el AL35 8%, el AE38 7,4%, el GD35 6,4% y el GD46 6,3%. En cambio, los títulos más cortos mostraron una mayor resistencia, con bajas cercanas al 1% en GD29 y AL29 y de 1,9% en AL30.
Según Tomás Sisto Bourel, research & investment analyst de Fortress Capital, esa dinámica respondió a dos factores que se combinaron durante el mes. Por un lado, el Treasury a diez años superó el 5,2% y el de 30 años se acercó al 5,6%, por lo que también aumentó la tasa exigida a los créditos más riesgosos. Al mismo tiempo, creció la preocupación local de cara al proceso electoral de 2027 y esa percepción empezó a reflejarse en la curva.
La suba de las tasas internacionales y la incertidumbre electoral modificaron la percepción de riesgo sobre la deuda argentina.
En ese sentido, el diferencial de tasas entre AO27, con vencimiento previo a las elecciones y el AO28, luego del periodo electoral, subieron hacia el 19%, desde mínimos cercanos al 12% entre julio y agosto. De esta manera, el mercado pasó a exigir una prima sensiblemente mayor para atravesar el período electoral, lo que ayuda a explicar por qué el castigo se concentró en los vencimientos más largos.
A su vez, esa preferencia por plazos más cortos también se observó en la deuda en pesos. Bardín señaló al respecto que los vencimientos cercanos resistieron mejor y siguieron capturando el devengamiento de tasas, mientras los tramos más largos mostraron una mayor sensibilidad a la incertidumbre. En el balance mensual, los duales y TAMAR avanzaron 2,4%, las LECAP y BONCAP 1,7% y los CER 1,5%.
Así, septiembre dejó una diferenciación bastante marcada dentro de la renta fija: mientras el carry en pesos y los títulos cortos mostraron mayor resistencia, los bonos de mayor duración y los vencimientos atravesados por el horizonte electoral concentraron la mayor parte del ajuste.
En renta variable, septiembre también dejó un balance claramente negativo, aunque con diferencias importantes entre sectores. El S&P Merval cayó 6,7% ponderado y 8,2% en promedio simple en pesos, mientras que, medido en dólares, la pérdida rondó el 7%. Además, de los 19 papeles relevados, 18 terminaron el mes en baja y solo Metrogas consiguió cerrar en terreno positivo.
Desde Fortress Capital, explican que detrás de ese comportamiento pesó principalmente el deterioro del sentimiento local, en un contexto en el que Argentina viene desacoplándose de los mercados internacionales y los inversores empiezan a mirar con mayor cautela el escenario político del año próximo. A esa lectura se sumó la nueva caída del Índice de Confianza en el Gobierno y, además, la ausencia de catalizadores positivos capaces de revertir la tendencia durante septiembre.
Este deterioro se concentró especialmente en los bancos. Así, el sector financiero cayó 12,8% ponderado en el mes y explicó más de la mitad de la baja total del índice, con retrocesos de 16,8% en Supervielle, 14,2% en BBVA, 13,6% en Banco Macro y 13% en Galicia. En cambio, energía mostró una mayor resistencia, ya que YPF cayó apenas 1,3% y amortiguó parte del retroceso general gracias a su elevado peso dentro del panel.
Argentina Week busca aportar flujo extranjero a un mercado que todavía espera señales políticas y financieras más claras para recuperar el apetito por activos locales.
En ese escenario, Sisto Bourel consideró que Argentina Week podría aportar algo de flujo extranjero y funcionar como catalizador para un rebote, aunque advirtió que, mientras no aparezcan señales políticas más claras, será difícil recuperar los niveles de comienzos de 2025.
De cara a octubre, el escenario sigue marcado por una elevada volatilidad y pocos catalizadores inmediatos, por lo que la estrategia pasa más por seleccionar riesgos que por apostar a una recuperación generalizada de los activos argentinos. Desde Balanz, Bardín planteó que la corrección reciente mejoró algunas valuaciones, aunque el contexto internacional más exigente y las dudas locales todavía aconsejan priorizar calidad crediticia, renta por cupones y coberturas.
En pesos, la preferencia se mantiene en el tramo medio de la curva CER, con TZXM7 y TZXY7, mientras que para horizontes más largos aparece el dual CER/TAMAR TXMJ9. La lógica en este caso sería conservar protección frente a un escenario en el que los riesgos inflacionarios siguen presentes y, al mismo tiempo, evitar una exposición excesiva a vencimientos largos.
En soberanos en dólares, en cambio, Balanz mantiene una posición neutral tanto en Globales como en Bonares. Si bien la baja de precios mejoró el valor relativo, la postergación del acceso al mercado, la debilidad de la actividad y la menor acumulación de reservas reducen los argumentos para esperar una compresión rápida del riesgo país.
Por eso, la búsqueda de oportunidades se desplaza hacia créditos corporativos a través de obligaciones negociables y provinciales de mayor calidad, con preferencia por YPF 2031, Vista 2033, Tecpetrol 2030, Santa Fe 2034 y Córdoba 2032. En acciones, la selección también se vuelve más defensiva, con foco en compañías menos dependientes de una recuperación inmediata de la economía local, como el sector de energía.
En la misma línea, Ammiel Pardo, Sr. Economist de Aldazabal y Cía., advirtió que la incertidumbre sobre la política de tasas de la Fed, los conflictos geopolíticos y los desafíos domésticos pueden sostener la volatilidad durante octubre. Dentro de ese escenario, destacó al sector de Oil & Gas, cuyos fundamentos operativos y perspectivas de crecimiento le permiten mantener atractivo relativo frente a un entorno más adverso.
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